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01 de Jun de 2020

Internacional

Escritor Vargas Llosa elogia propuesta de legalizar la droga en Uruguay

La prohibición de la droga sólo ha servido para convertir al narcotráfico en un poder económico y criminal que ha multiplicado la inseg...

La prohibición de la droga sólo ha servido para convertir al narcotráfico en un poder económico y criminal que ha multiplicado la inseguridad y la violencia, y que podría muy pronto llenar el Tercer Mundo de narcoestados, opinó hoy el escritor peruano Mario Vargas Llosa en la prensa chilena.

Vargas Llosa, ganador del premio Nobel de Literatura, en un artículo publicado en el diario chileno La Tercera bajo el título "La marihuana sale del armario" elogia al gobierno de Uruguay por proponer una ley que legalice esa droga, ahora penalizada en toda América Latina y la mayoría de países del mundo.

"Poco a poco, la batalla por la legalización de las drogas va abriéndose camino y haciendo retroceder a quienes -contra la evidencia misma de los hechos- creen que la represión de la producción y el consumo es la mejor manera de combatir el uso de estupefacientes y las cataclísmicas consecuencias que tiene el narcotráfico en la vida de las naciones", afirma el escritor.

Este tema fue discutido en la Cumbre de las Américas, celebrada en abril pasado en Colombia, donde encargaron a la Organización de Estados Americanos hacer los estudios y las propuestas correspondientes.

Varga Llosa señaló categóricamente que "hay que aplaudir la valerosa decisión del gobierno de Uruguay y de su presidente, José Mujica, de proponerle al Parlamento una ley que legalice el cultivo y la venta de cannabis o marihuana".

El escritor consideró que de ser aprobada la ley -lo cual parece seguro- esta "infligirá un duro revés a las mafias que, de un tiempo a esta parte, utilizan a ese país no sólo como mercado de la droga, sino como una plataforma para exportarla a Europa y Asia".

Además, expresó que esa ley forma parte de una serie de disposiciones encaminadas a combatir la "inseguridad ciudadana", agravada de un tiempo a esta parte en Uruguay, al igual que en toda América Latina, por la criminalidad asociada al narcotráfico.

También recordó que el presidente Mujica había afirmado que "alguien tiene que ser el primero", en una reciente entrevista con el diario O Globo, de Brasil.

En esa ocasión, el mandatario agregó: "Alguien tiene que empezar en América del Sur. Porque estamos perdiendo la batalla contra las drogas y el crimen en el continente".

La ley pondría en manos del Estado uruguayo el control de la calidad, cantidad y precio de la marihuana, y los compradores deberán registrarse y tener cumplidos 18 años de edad.

Cada comprador podrá adquirir un máximo de 40 "porros" (cigarrillos) al mes y los impuestos que graven la venta se emplearán en tratamientos de rehabilitación y de prevención, y en la creación de un centro de control de calidad del producto.

El escritor señaló que en Portugal, desde hace una década "se legalizó de manera parcial la marihuana, sin que ello haya traído consigo el aumento del consumo de drogas más fuertes, que es lo que suelen alegar que ocurrirá los que se oponen de manera irreductible a la legalización de las llamadas drogas blandas".

Además, agregó que según las últimas encuestas, el 50 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos estaría en favor de la legalización de la cannabis en ese país, cuyos gobiernos han gastado ya muchos miles de millones de dólares en su intento de controlar el narcotráfico, sin éxito aparente.

Vargas Llosa afirmó que "el gobierno del Uruguay, al atreverse a legalizar la marihuana, hace suyos muchos de los argumentos y estudios que viene difundiendo la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia, que encabezan los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso de Brasil; César Gaviria de Colombia; y Ernesto Zedillo de México, y de la que yo mismo formo parte con otras 18 personas, de distintas profesiones y quehaceres, de la región".

El escritor destacó que esa comisión fue recibida al principio con reticencias y preocupación, y a veces duras críticas, y "esta comisión ha ido ganando audiencia y respetabilidad por la seriedad de sus trabajos, en los que han participado siempre especialistas destacados, por su espíritu dialogante y la clara vocación democrática que la inspira".