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25 de Sep de 2020

Internacional

Expresidente de Paraguay dice que OEA no consensuará sobre su destitución

El expresidente de Paraguay Fernando Lugo admitió que no esperaba un consenso en la OEA sobre los sucesos que desembocaron en su destitu...

El expresidente de Paraguay Fernando Lugo admitió que no esperaba un consenso en la OEA sobre los sucesos que desembocaron en su destitución el pasado 22 de junio tras un juicio político del Congreso, en declaraciones a la radio Nacional estatal este lunes.

"Yo no sé si habrá una expedición explícita de la OEA" (Organización de los Estados Americanos), pese a que en la sesión del consejo permanente estarán presentes los embajadores del Mercosur (Argentina, Brasil y Uruguay, más ahora Venezuela) y la Unasur (todos los países sudamericanos más Surinam y Guyana), dijo el exjefe de Estado.

"No creo que puedan tener una visión unificada, y por eso no sé si van a tener un consenso de hacer un comunicado oficial de juzgamiento del proceso que ha ocurrido entre el 21 y 22 de junio en el Paraguay", añadió.

Lugo aseguró que el proceso de su destitución "fue gravísimo para el orden democrático, gravísimo para el Mercosur, gravísimo para Unasur y en fin, gravísimo para la integración del Paraguay que es un país mediterráneo".

Remarcó que fue destituido "por un libelo acusatorio que no tiene ninguna relación con la decisión" y aseguró que su condena forma parte de "un juicio político viciado de irregularidades, tanto de orden legal o de legitimidad".

Cuando se le preguntó si se embarcaría ya en una campaña en pos de su elección como senador con miras a los comicios del 23 de abril de 2013, contestó que seguirá buscando su restitución.

"Buscamos la restitución, no por ser Fernando Lugo, sino por el orden del proceso democrático. Aquí algo pasó y fue muy grave. De lo contrario Mercosur no iba a reaccionar ni Unasur. (Ellos) tienen una posición bastante clara, decisiones duras para nuestro país", puntualizó.

El exgobernante, que renunció como obispo católico para postularse en los comicios de 2008, fue sustituído por su entonces vicepresidente, Federico Franco, expresidente del partido Liberal, el buque insignia de la llamada Alianza Patriótica que llevó al exprelado a la presidencia.