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19 de Sep de 2020

América

‘Hugo Chávez es la gran amenaza’

Nueva Constitución en Ecuador, referendo confirmado en Bolivia, ¿corren malos tiempos para la derecha en Latinoamérica?

Nueva Constitución en Ecuador, referendo confirmado en Bolivia, ¿corren malos tiempos para la derecha en Latinoamérica?

Objeto la pregunta. Creo que no corren malos tiempos para la derecha: corren malos tiempos para la democracia. ¿Por qué? Eso tiene nombre propio: Hugo Chávez. Él está hablando del socialismo del siglo XXI, que no es socialismo democrático sino como en Cuba, es decir, comunismo del siglo XXI. Pero hay un componente no muy bien visto, que es fascista: el papel del ejército. Chávez lo ha reformado y está creando una nueva clase llamada la boliburguesía compuesta por amigos de él que están enriqueciéndose escandalosamente, claros rasgos fascistas. Hay también otro elemento desestabilizador que es el dinero al servicio del populismo asistencial: misiones médicas, becas, planes de desarrollo rural, y que ha funcionado en Venezuela, Nicaragua, El Salvador –donde el Farabundo Martí ganará las elecciones— y que puede llegar a Panamá.

¿Cree que Evo y Correa van a terminar como Chávez y Ortega?

Por supuesto. Si ya están hablando de socialismo del siglo XXI. El libreto lo da Chávez y ellos lo están cumpliendo al pie de la letra. Y detrás de eso hay algo que no se conoce muy bien en América Latina, el Foro de Sao Paulo, que se fundó en 1990 convocado por el Partido de los Trabajadores de Brasil (dirigido por Lula). En ese momento fue una reunión de grupos de extrema izquierda sin mayor aspiración de poder. El foro sigue vigente y ya tiene a siete u ocho gobiernos de América Latina entre sus miembros. Unos que representan lo que yo llamo la izquierda carnívora y otros la izquierda vegetariana como Lula y Bachelet.

A eso iba la pregunta: ¿Qué papel juegan Bachelet, Cristina Fernández y Tabaré Vázquez?

Son vegetarianos porque no ponen en cuestión la libertad de mercado, pero mantienen una fuerte solidaridad con los otros. El Foro sigue muy vivo: ya tienen a Nicaragua, tendrán a El Salvador, Honduras entró al ALBA, y ustedes seguro tendrán su influencia en las elecciones panameñas.

¿Y en Panamá?

No me atrevo a opinar porque no conozco bien la situación, pero [Chávez] de que se mete, se mete, con la persona que esté más cerca de sus ideas.

¿Se atrevería a decir que Chávez es la gran amenaza de América Latina?

Claro. Pero hay algo grave: ¿Por qué un Chávez, un Correa, un Evo, un Lugo, un Tabaré? Por una razón: la democracia se ha desacreditado en buena parte del continente. Primero, porque la política se convirtió en un mundo aparte. La palabra político se ha convertido en una mala palabra, debido a los sueldos altos y los privilegios. Segundo, la política en nuestros países se ha vuelto clientelista y mercantilista. Todo esto tiene un nombre propio que es corrupción. Y esto hace que la gente quiera algo diferente, ahí es donde aparecen los Evo y los Correa.

¿Es un movimiento pendular?

Precisamente eso es lo grave. Antes teníamos caudillos, una figura muy común en nuestros países lo mismo que el populismo —como en el caso del primer Alan García— hasta que, por malos administradores, terminaban quebrando las finanzas del Estado y caían en desgracia. Ese era un populismo reversible, donde el caudillo también desaparecía. Pero lo que estamos viendo ahora es un fenómeno distinto, que se va a volver irreversible, como Cuba, donde puede haber descontento, pero la gente no se mueve, porque hay vigilancia y temor. Eso es lo que está haciendo Chávez, blindando todos los poderes, en un sistema casi Orwelliano.

Ahora en Perú hay un primer ministro de izquierda y, según las encuestas, más del 50% de la población se considera socialista. ¿Como ve el futuro de este país?

Peligroso. En Perú los índices económicos son muy buenos, pero ese es el problema. En la cultura populista la gente quiere recibir de inmediato.

¿Por qué esta corriente reeleccionista en la región, indistintamente de la ideología política?

Creo que lo de Colombia es distinto. No creo que Uribe busque la reelección. Puede que me equivoque, pero la reelección no tiene buena imagen, sea de izquierda o de derecha. Si pudiera, le aconsejaría que no lo intentara. El problema de Uribe es que no tiene sucesor sino sucesores. La popularidad no es endosable porque se construye alrededor de una persona y no de un partido o sistema. Juan Manuel Santos podría ser buen presidente, pero es un mal candidato. Lucho Garzón, por otro lado, viene de raíces más humildes, y eso lo conecta más con la gente. El gran riesgo de Colombia es que Uribe nunca se preocupó de formar y fortalecer un partido, y ahora esa división es muy peligrosa ante las próximas elecciones.

¿No cree que Lucho Garzón podría ser una especie de Lula, que le ha hecho un contrapeso a Chávez?

Si, es verdad que Lula ha ejercido un liderazgo distinto. Pero él también es solidario con los Correa, Morales y Chávez, y eso mismo podría suceder con Lucho Garzón.

Si usted fuera Uribe, ¿qué le diría a los indígenas?

No sé. Él seguramente les preguntará qué es lo que quieren, pero lo clave es tener claro que detrás de las marchas indígenas están las FARC y el interés de Alfonso Cano de mostrar su fuerza, golpear la popularidad de Uribe y dar la imagen de que el país es ingobernable.

Human Rights Watch: ¿Cómo interpreta que los cuestionen en Venezuela y Colombia?

Tanto Human Rights Watch con Vivanco a la cabeza, como Amnistía Internacional, han dicho muchas falsedades, y yo no tengo ningún respeto litúrgico por estas organizaciones. No hay que tener confianza ciega en organizaciones como AI o HRW.