29 de Nov de 2022

América

¿Un proyecto reversible?

LA HABANA. “Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias”, proclamó el presidente cubano Raúl Cast...

LA HABANA. “Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias”, proclamó el presidente cubano Raúl Castro —en el acto de conmemoración del 50 Aniversario de la Revolución Cubana—, como la “receta” que deben seguir los cubanos para sostener el proyecto socialista. En un definitorio mensaje al futuro de los dirigentes del mañana en la isla les recordó no olvidar el origen de “la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes”, lo que parece un pensamiento extemporáneo y nostálgico.

DETRACTORES Y DEFENSORES

Al arribar a sus 50 años de vida, La revolución cubana suscita opiniones que se polarizan entre los detractores y los defensores. Los primeros son críticos a ultranza de todo, los segundos, todo lo justifican por causas de fuerza mayor en la que invocan la “supervivencia de la Revolución”; pero en algo parecen coincidir, la Cuba de hoy muy poco se parece a la del 1 de enero de 1959.

Los adversarios de la Revolución se sirven de la estadística de 1958 para demostrar el fracaso del Régimen. Para los defensores de la Revolución los datos que cuentan son otros. Antes de 1959 la mortalidad infantil era superior a 60 por cada mil nacidos vivos. Ahora es de 4,7. La esperanza media de vida al nacer no llegaba a los 58 años y hoy es de 77 años en el caso de los hombres y 78 de las mujeres. Mientras, la cantidad de médicos por habitante se ha multiplicado por cinco. Con 11 millones de habitantes, en Cuba hoy existen casi un millón de universitarios.

MÁS QUE UNA REVOLUCIÓN

Los hechos están ahí. La Revolución significó el fin de 50 años de dependencia norteamericana, de una sangrienta dictadura y la vía para alcanzar un país con justicia social, igualdad de derechos y elevada instrucción. Cuba fue conocida antes de 1959 como un paraíso del juego, la prostitución, el placer, el latrocinio y el crimen. La Isla se conoce hoy por otro rostro: su pertinaz desafío y resistencia a la mayor potencia mundial, por la generosa y desinteresada colaboración en varias partes del mundo, la solidaridad de sus médicos, técnicos deportivos y maestros, hasta sus campañas militares en África y su contribución en organismos internacionales, le han granjeado el respeto y la admiración de la comunidad internacional.

Al romper Los Estados Unidos sus relaciones con la Isla y según pasaron los años, la alianza con los soviéticos facilitó recursos relativamente abundantes, y financiamientos blandos, ello le permitió al estado administrar la economía y la producción ideológica con absoluta autonomía y complacencia.

DE BLOQUEOS Y PENURIAS

El bloqueo de EEUU ha hecho estragos cuantiosos. Cálculos conservadores lo sitúan en cerca de los cien mil millones de USD y ha sido un referente para mantener el patriotismo, el sentido de independencia, y la capacidad de convocatoria del gobierno para la movilización de la nación, usado en no pocas veces como escudo y permanente justificación de ineficiencias económicas y de prohibiciones.

La Revolución Cubana vivió su peor momento cuando desapareció la Unión Soviética y el socialismo en el este europeo. La súbita desaparición de su principal socio comercial y de una decisiva apoyatura económica colocó a la isla en una situación alarmante casi en estado de guerra y en una total orfandad, momento a partir del cual el país tocó fondo y comenzó un llamado periodo especial, años extremadamente duros los de la década de los 90 que pusieron a prueba la capacidad de respuesta del sistema para recomponerse y la imagen carismática de Fidel Castro.

El gobierno se vio obligado a iniciar una moderada apertura en la búsqueda de capitales e inversionistas extranjeros y mercados que permitieran levantar a la agonizante economía, ofreciendo su fuerza de trabajo altamente calificada y de bajo costo. Gracias a ello, sectores como la minería y el turismo han tenido éxitos, la producción de gas natural y petróleo crecieron más de 35 veces la primera y en cuatro veces la segunda y la de níquel aumentó 62 por ciento. El número de turistas creció ocho veces y en cuatro veces sus ingresos brutos; el número de habitaciones hoteleras casi se triplicó.

CUBA HOY Y SUS ALIADOS

Prohibiciones, regulaciones excesivas, carencias de todo tipo y una impresionante burocracia corrosiva del tejido social pueden ser para muchas personas razones para emigrar o mostrar simplemente su descontento. En la Cuba de hoy el trabajo dejó de ser hace mucho tiempo un incentivo real a la producción.

Las remesas de sus emigrados no solo han implicado una fuente de vida autónoma para millones de personas —y de desigualdad social—, sino también de revalidación de esa diáspora como otro actor potencial del complejo escenario insular, y una vía de ingresos a la economía. Probablemente sea la cuarta fuente de divisas. El gobierno de Hugo Chávez desde el 2001 suministra a la isla el 50% de sus necesidades de combustible a precios preferenciales que implicaron un subsidio de unos $3,000 millones en el 2008, superior al mayor subsidio de precios concedido por la URSS. Venezuela pagó en el 2007 alrededor de $5,000 millones por profesionales cubanos que trabajan en el país como médicos, enfermeras y maestros, y entre el 2004 y el 2008 invirtió $3,676 millones en 629 proyectos con Cuba, incluyendo la terminación de la refinería de Cienfuegos. A pesar de los esfuerzos para ampliar sus socios comerciales (con China, Rusia, Brasil e Irán) la dependencia con Venezuela es muy fuerte y Cuba podría enfrentar un segundo Período Especial si se termina o reduce considerablemente la ayuda de Chávez.

EL FUTURO

La Revolución ha mantenido un mayoritario consenso popular alimentado por el apoyo a las medidas de beneficio al pueblo, por el patriotismo, y por la promesa de un futuro socialista nuevo y superior; pero sobre todo por la influencia del liderazgo carismático de Fidel Castro. Sin embargo la erosión de su base de apoyo se ha hecho sentir y es hoy bien visible.

Cincuenta años después, la relación de costos y beneficios no logra el equilibrio. Fidel Castro dijo en la Universidad de La Habana en noviembre de 2005 que “los revolucionarios podemos destruir la Revolución”, y llamó a todos a aportar discusiones y soluciones, y era porque ya vislumbraba que la autodestrucción de la obra era posible.

Numerosos retos aguardan al gobierno de Raúl Castro y de cuyas soluciones puede depender el destino de la Revolución y su reversibilidad. El tiempo tiene la palabra.