26 de Nov de 2022

América

Voces de resistencia que siguen cantando

Fuertes voces por la paz nos han dejado este año, gente que utilizó su arte para el cambio social, y que a menudo debió pagar un alto co...

Fuertes voces por la paz nos han dejado este año, gente que utilizó su arte para el cambio social, y que a menudo debió pagar un alto costo personal. Odetta fue una legendaria cantante de folk del movimiento de derechos civiles. Considerada la “Reina de la Música Folk Estadounidense”, dio a conocer la música folk, el blues y el gospel afro-estadounidenses a las audiencias de todo el mundo. Su cumpleaños era el día de fin de año. Este año hubiera cumplido 78. Cuando se le preguntó a Rosa Parks qué canciones tenían mayor significado para ella, respondió “Todas las canciones que canta Odetta”. Odetta cantó “Oh, Libertad”, una canción espiritual afro-estadounidense de los esclavos, en la Marcha de Washington en 1963. En sus comienzos, sucitó el interés de Harry Belafonte y Pete Seeger. Su voz, su talento con la guitarra y el estilo natural en el que llevaba su cabello —que luego se denominaría estilo “afro”— la hacen un ícono del movimiento de los derechos civiles.

Inspiró a Bernice Johnson Reagon, miembro fundadora de los Cantantes de la Libertad del Comité de Coordinación Estudiantil de la No Violencia (SNCC). Había sido suspendida de la universidad en Albany, Georgia, por haber participado en protestas por los derechos civiles, luego fue a la Universidad Spelman, donde el historiador Howard Zinn y su esposa, Roz, la llevaron a conciertos de música folk de Joan Baez y Odetta. Reagon recuerda la primera vez que escuchó a Odetta: “En Georgia, donde crecí en el campo, las carreteras eran construidas por prisioneros encadenados. Conocía el sonido, porque los hombres cantaban mientras trabajaban. Pero nunca pensé que lo escucharía en el escenario de un concierto.. cuando cantó canciones de prisión o canciones de trabajo.. Era justo lo que necesitaba para comenzar mi vida como luchadora por la libertad y como Cantante de la Libertad”.

Otra gran cantante de la liberación que perdimos este año fue Miriam Makeba de Sudáfrica, conocida como “Mama Afrika”. Cantó en contra del apartheid, luego pasó décadas en el exilio. Belafonte también la ayudó a lograr reconocimiento. En 1968, se casó con el líder del SNCC, que luego se convirtió en Pantera Negra, Stokely Carmichael, por lo que estuvo en la lista negra de EEUU la década del 80. Inmediatamente después de su muerte, le pregunté al Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu acerca de Makeba. El arzobispo sudafricano sonrió: “Su canto, su voz, ayudó a muchas personas a conocer un poco más sobre el despiadado sistema de apartheid. Fue un estupendo ser humano, una gran pérdida para nosotros y para África”.

La cantante y actriz Eartha Kitt también fue incluida en la lista negra en 1968. Kitt murió a los 81 años esta Navidad. En 1968, fue invitada a un almuerzo de celebridades en la Casa Blanca por Lady Bird Johnson, quién le preguntó a Kitt sobre la pobreza urbana. Kitt respondió: “Ustedes envían a lo mejor de este país a morir o a quedar lisiados. No quieren ir a la escuela porque van a ser arrebatados de sus madres para morir en Vietnam”. Dicen que la primera dama rompió en llanto. Durante los años siguientes, Kitt actuó solamente en el exterior y fue investigada por el FBI y la CIA.

Otra voz que acabamos de perder cantaba desde la letra escrita. Harold Pinter murió en Noche Buena en Londres. A pesar de que estaba muy enfermo para viajar a Estocolmo para recibir su Premio Nobel de Literatura en 2005, envío un mensaje filmado: “A la mayoría de los políticos.. no les interesa la verdad, sino el poder. Para mantener ese poder es esencial que la gente permanezca en la ignorancia.. Lo que nos rodea entonces es una vasta red de mentiras”.

Mientras estos íconos descansan, sus voces continúan inspirando a millones. Obama pronto tomará las riendas de la nación más poderosa de la Tierra, con promesas de cambio. Pero ahora se necesitarán las acciones de esos millones, que tengan en cuenta estos ecos del pasado y los transformen en sus propias voces, para lograr un cambio real.