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02 de Jul de 2022

América

Obama, México y Canadá

La cumbre de Estados Unidos, México y Canadá realizada a principios de esta semana en Guadalajara, México, fue casi universalmente descr...

La cumbre de Estados Unidos, México y Canadá realizada a principios de esta semana en Guadalajara, México, fue casi universalmente descripta en los medios como una foto de familia que no produjo ningún resultado de importancia. Yo no estoy de acuerdo: puede que haya servido para convencer al presidente Obama sobre la necesidad de una mayor integración económica regional.

A juzgar por lo que he oído de personas cercanas a la cumbre, Obama —quien había criticado el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA) de 1994 durante la campaña electoral del ano pasado— salió de la cumbre más dispuesto que antes a considerar la posibilidad de respuestas conjuntas de América del Norte a los problemas comunes que enfrentan los tres países en el campo económico, delictivo, ambiental y de salud pública. ¿Qué es lo que hizo que Obama tome más en serio la necesidad de integración regional? Entre otras cosas, la pandemia de gripe porcina.

Los funcionarios estadounidenses prevén millones de nuevos casos de fiebre H1N1 este invierno, cuando comience la nueva temporada de gripe en el hemisferio norte. Temen, entre otras cosas, que una masiva propagación del virus en Estados Unidos derrumbe una posible recuperación económica a fines de este año o principios del año próximo.

Con un millón de personas que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos todos los días —y esa cifra solo incluye a los que viajan por tierra—, Estados Unidos no puede ganar el combate contra la fiebre H1N1 si México no reduce los casos en su territorio, y viceversa. En la cumbre de Guadalajara, Obama y sus dos colegas acordaron que sus respectivos ministros de salid se reunirán el mes próximo para elaborar una estrategia conjunta para combatir la pandemia.

Pero Obama también escuchó sólidos argumentos de sus vecinos sobre la necesidad de fortalecer la integración económica. Al final de la cumbre, Obama declaró públicamente que ya no considera la posibilidad de renegociar el NAFTA. Y los tres países acordaron realizar tres reuniones a nivel ministerial —incluyendo la de ministros de salud y otra sobre infraestructura— antes de la próxima cumbre norteamericana, a realizarse el año próximo en Canadá.

He aquí algunos de los datos que el presidente mexicano Felipe Calderón y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, le transmitieron a Obama en Guadalajara: Aunque el comercio norteamericano se ha triplicado desde que el NAFTA entró en vigencia hace quince años, la tasa de crecimiento del comercio en América del Norte disminuyó significativamente desde 2001, mayormente debido al aumento de las restricciones fronterizas.

Las exportaciones estadounidenses, canadienses y mexicanas están perdiendo su cuota de mercado en la economía global. Mientras que en 2001 los tres socios comerciales norteamericanos en conjunto eran responsables del 19% de las exportaciones mundiales, en 2008 apenas alcanzaron un porcentaje del 12.7%.

En Norteamérica no se han construido nuevos caminos ni pasos fronterizos durante los últimos siete años, una falencia que aumenta los costos de transporte fronterizo.

Para ser más competitivos y salir más rápidamente de la crisis global, los miembros del NAFTA deberían construir nuevos pasos fronterizos, reducir las trabas al comercio comerciales, y armonizar la producción y las etiquetas de los bienes que exportan. Si las empresas estadounidenses, mexicanas y canadienses pudieran fabricar productos con etiquetas validas en los tres países, llegarían a los 450 millones de habitantes de Norteamérica en vez de estar limitados a sus mercados domésticos, y serian mucho más eficientes.

Mi opinión: Si Obama asistió a esta cumbre con la idea de conversar sobre temas bilaterales son sus pares de Canadá y México, y salió convencido de que los tres países tienen mucho que ganar con una mayor integración de America del Norte, la reunión fue un éxito. Quizás veamos los verdaderos resultados de la cumbre de Guadalajara cuando los “tres amigos” vuelvan a reunirse el año próximo en Canadá.