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25 de Feb de 2021

América

Ecuador amanece más tranquilo

QUITO. Ecuador se recuperaba ayer de la crisis desatada por una sublevación de policías que agredieron al presidente Rafael Correa y lo ...

QUITO. Ecuador se recuperaba ayer de la crisis desatada por una sublevación de policías que agredieron al presidente Rafael Correa y lo mantuvieron confinado en un hospital por horas el jueves, hasta que militares lo rescataron a fuerza de balazos.

NO FUE ALGO NUEVO

La crisis que se ha desatado en Ecuador obliga a remontarse a 1979. En esta fecha, en América del Sur había ocho presidentes militares y sólo dos civiles, los de Venezuela y Colombia. Hoy hay uno solo que es militar en la región, paradójicamente el venezolano.

Resulta importante destacar que de todos esos países gobernados por militares, Ecuador fue el primero que impulsó el retorno a la democracia que culmina en 1991 con la llegada al poder de Aylwin en Chile.

Sin embargo, Ecuador siempre se ha caracterizado por ser bastante inestable junto con Argentina. Ya en los ochenta, un presidente conservador ecuatoriano, Febres Cordero, es secuestrado por comandos de la Fuerza Aérea, quienes lo liberan tras una negociación poco clara. Poco tiempo después, llega Bucaram, el cual duró un suspiro, ya que renunció por una crisis gubernamental.

Al poco, un coronel populista, Gutiérrez, en alianza con organizaciones indigenistas, provoca la caída de un presidente constitucional. Para más inri, éste es electo por el voto popular y para lelamente cae tras revueltas en las calles protagonizadas por algunos de los sectores que lo llevaron al poder.

Por tanto, lo sucedido el jueves en Ecuador no es algo que los ecuatorianos vieron por primera vez, sino que, sobre todo, los más veteranos están acostumbrados.

DESPUÉS DE LA TEMPESTAD

El palacio de Corondelet, sede del gobierno, amaneció ayer con el tráfico restringido una cuadra a la redonda, mientras que unos 250 militares rodeaban la instalación en pleno centro colonial .

La sublevación del jueves demostró la valentía del presidente ecuatoriano, Rafael Correa. De hecho, analistas apuntan a que el máximo mandatario salió fortalecido. En medio de su virtual secuestro, Correa había advertido que saldría de allí (del hospital) como presidente o como cadáver, pero que no iba a perder su dignidad. Por tanto, no hay mal que por bien no venga.

Por su parte, el analist a político y docente de la Universidad Andina, Hernán Reyes, dijo a la AP que ‘de forma inmediata la figura del presidente (Correa) sale fortalecida, hubo un desenlace positivo para él, fue liberado ... retomó el mando desde el palacio de Carondelet y finalmente dejó la imagen ante la ciudadanía de que no claudicó ante los sublevados’.

Ahora habrá que ver la sagacidad y estrategias diferentes para lograr el proceso de reconstitución de la confianza de la sociedad civil en la policía, cuya imagen y profesionalismo quedaron seriamente lesionados.