19 de Oct de 2021

América

La oportunidad de Obama

El anunciado alejamiento de su cargo del jefe de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado Arturo Valenzuela en los próximos m...

El anunciado alejamiento de su cargo del jefe de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado Arturo Valenzuela en los próximos meses será una excelente oportunidad para que Estados Unidos re-examine sus políticas hacia América Latina, y revitalice sus lazos con la región.

El momento para hacer cambios no podría ser mejor: El sucesor de Valenzuela deberá dedicarse ya mismo a planear la VI Cumbre de las Américas que se realizará en Colombia en abril del 2012, en la que el presidente Barack Obama se reunirá con la mayoría de los líderes de la región. Asimismo, en los próximos meses Obama tendrá que empezar a bosquejar su plataforma de política exterior para la campaña electoral del 2012.

Según me dicen fuentes parlamentarias y diplomáticas, entre los diplomáticos a los que probablemente se les ofrezca el cargo de Valenzuela se cuentan William Brownfield, Christy Kenney, Roberta Jacobson y Michael McKinley.

Pero independientemente de quien sea nombrado, Washington tendría que hacer un balance sincero sobre su perdida de influencia en Latinoamérica y el Caribe, y hacer algo para ganar espacios en la región.

Aunque las encuestas muestran que Obama es bastante popular en casi todos los países latinoamericanos, Estados Unidos está perdiendo terreno en la región, tanto en el ámbito económico como en el político. Las cifras hablan por si solas.

La participación de las exportaciones de Estados Unidos en las importaciones totales de América Latina ha caído del 55 por ciento al 32 por ciento en la última década, según un nuevo informe de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe de las Naciones Unidas, CEPAL. Mientras tanto, las exportaciones de China han venido ganando cada vez más cuota de mercado en América Latina, dice el estudio.

Asimismo, la participación de las inversiones extranjeras estadounidenses en Latinoamérica ha caído del 25 por ciento al 17 por ciento del total de las inversiones extranjeras en los últimos cinco años, según la CEPAL.

Y en el ámbito diplomático, la Organización de Estados Americanos (OEA) y otras instituciones hemisféricas con presencia de Estados Unidos están enfrentando una creciente competencia de nuevas instituciones que excluyen a Estados Unidos, tales como la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).

No seria justo culpar a Obama por estos retrocesos de Estados Unidos. Obama heredó la peor recesión estadounidense desde la década de 1930, y ha estado ocupado apagando los incendios políticos de Irak, Afganistán, Libia y África del Norte.

Su propuesta de crear una ‘asociación de iguales’ con los países de la región ha contribuido a mejorar la imagen de Estados Unidos. Y su estrategia de ignorar las diarias provocaciones verbales del presidente venezolano Hugo Chávez está dando resultados, al negarle a Chávez una excusa para presentarse como una víctima de supuestas agresiones de Washington.

Cuando entrevisté a Obama en marzo, tras su viaje a Brasil, Chile y El Salvador, lo noté mucho más familiarizado —e interesado— con los temas latinoamericanos de lo que me esperaba.