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07 de Apr de 2020

América

Lo más notable del 2013

Es cierto que el ‘Pacto por México’ —el acuerdo firmado hace más de un año entre los tres partidos más grandes de México — ya ha sido qu...

Es cierto que el ‘Pacto por México’ —el acuerdo firmado hace más de un año entre los tres partidos más grandes de México — ya ha sido quebrado, luego de que la izquierda lo abandonara recientemente en protesta contra la reforma energética que abrirá sectores de la industria petrolera al sector privado por primera vez en 70 años. Y también es cierto que las reformas políticas, educativas, laborales, de telecomunicaciones, fiscal y energética recientemente aprobadas por el congreso mexicano en base al ‘Pacto por México’ podrían ser diluidas en los próximos meses a la hora de dictarse las leyes secundarias para implementarlas.

Asimismo, no hay duda de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) del presidente Enrique Peña Nieto, que abanderó las nuevas reformas, merece recibir medallas a la mezquindad y a la hipocresía políticas por haber bloqueado sistemáticamente esas mismas reformas cuando estuvo en la oposición, durante los últimos 12 años.

Pero el hecho es que, en el 2013, México fue el único país de las Américas —incluyendo a Estados Unidos — en el que el gobierno y la oposición rompieron décadas de polarización y estancamiento político para aprobar profundas reformas económicas, políticas y educacionales. Ese no es un logro menor en una región en la que algunos presidentes, como el de Venezuela, todavía se refieren a sus opositores pacíficos como ‘enemigos de la patria’, y donde algunos bloques legislativos, como el de los republicanos del ‘Tea Party’ en Estados Unidos, parecen dispuestos a paralizar el país con tal de bloquear cualquier acuerdo con el gobierno.

Fíjense algunas reformas que ha logrado el ‘Pacto por México’ en el 2013, antes de su virtual disolución por la salida del partido de izquierda: Reforma educativa en la que Los tres partidos más grandes aprobaron en septiembre una ley que acabará con el control que tenía el todopoderoso sindicato de maestros sobre la educación, y permitirá que por primera vez se realicen exámenes y evaluaciones para contratar, ascender e incluso despedir a nuevos maestros. Una reforma política donde el Congreso mexicano aprobó permitir la re-elección de los futuros miembros del Congreso, y reservar la mitad de las bancas para las candidatas. Una reforma fiscal en la que una ley aumenta los impuestos a los más ricos e impone un nuevo impuesto sobre las bebidas gaseosas y las ganancias en el mercado de valores. Una reforma laboral, la más ambiciosa en cuatro décadas para facilitar a los empleadores el contrato y despido de trabajadores. Se espera que esta nueva ley aliente a la contratación y saque a millones de personas de la economía informal. Y una reforma energética, la más cubierta por los medios extranjeros. Ésta cambiará la Constitución para permitir que empresas privadas trabajen con el gigante estatal Pemex en la exploración y explotación de nuevos campos petroleros. Se espera que este cambio constitucional genere miles de millones de dólares de inversiones extranjeras.

‘México se ha probado capaz de lo políticamente imposible’, escribió esta semana en el diario Reforma el congresista David Penchyna.

Mi opinión: Todavía es muy temprano para pronosticar si las reformas de 2013 convertirán a México en la nueva estrella del mundo emergente. Mucho dependerá de si Peña Nieto será capaz de impedir que sus reformas sean diluidas por intereses sectoriales a la hora de implementarlas. Pero México ha dado una lección de civismo, que muchos países del hemisferio deberían imitar. ¡Qué bueno sería ver un ‘Pacto por Argentina’, un ‘Pacto por Venezuela’ y un ‘Pacto por Estados Unidos’ en 2014! En México parecía imposible, y sin embargo se logró.

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