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25 de Nov de 2020

América

Las negociaciones que avanzan sobre los obstáculos

Santos apostó todo su capital político al proyecto de la paz

Las negociaciones de paz del Gobierno con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Cuba dominaron este año la agenda política colombiana, superaron su más duro escollo hasta ahora y fueron decisivas en la reelección del presidente Juan Manuel Santos.

Los diálogos cumplieron dos años el 19 de noviembre en medio de una grave crisis detonada por el secuestro del general del Ejército Rubén Darío Alzate, acción que llevó a Santos a suspender la negociación, pero cerraron el año con el proceso reactivado y un anuncio de cese el fuego unilateral indefinido por parte de las FARC.

‘El proceso debe entrar ahora en la recta final, es lo que merecemos como sociedad y es la manera de responderle a las víctimas y a los millones de colombianos que han creído en este esfuerzo’, manifestó este miércoles el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, en el cierre del trigésimo primer ciclo de conversaciones, el último del año.

Las conversaciones, que en su primer año produjeron acuerdos en dos de los cinco puntos de la agenda, sobre tierras y participación política, estuvieron este 2014 amarradas al proceso electoral colombiano, que al mismo tiempo se vio atado al desarrollo de los diálogos, salpicados por denuncias de espionaje a los negociadores, supuestamente por parte de opositores.

En la campaña para las elecciones legislativas y para las presidenciales la paz tuvo un protagonismo que no había alcanzado nunca y fue decisivo en la reelección del jefe de Estado para el periodo 2014-2018.

Santos apostó todo su capital político al proyecto de la paz y, aunque no condicionó la continuidad del diálogo con las FARC a su victoria en las urnas, su defensa de una solución negociada atrajo a su órbita en la segunda vuelta los votos de la mayoría de la izquierda y de movimientos sindicales y sociales.