Temas Especiales

30 de May de 2020

América

Brasil, el ‘imperio’ del sur con contrastes de país pobre

La economía más potente de Latinoamérica, una de las locomotoras de la región

Es el gigante de Sudamérica, el país de la samba y la potencia del fútbol. Es también la primera economía latinoamericana, tiene la segunda bolsa más grande del planeta y, según la ONU, una de las ciudades más habitadas del subcontinente, São Paulo, un puesto por debajo del Distrito Federal de México.

Brasil, con 202 millones de habitantes, está entre los últimos diez países de Latinoamérica que alcanzaron la independencia de las colonias ibéricas, en 1822, aunque 192 años después es una de las naciones hegemónicas del hemisferio.

Gobernado por el Partido de los Trabajadores, que se ha hecho con el poder durante los últimos trece años, el país ha jugado un papel de contrapeso en el movimiento de la izquierda latinoamericana. Luiz Inácio Da Silva es la representación de la izquierda que no se acaba de identificar con la ‘revolución del siglo XXI’, la bolivariana. La de Chávez. Dilma Rousseff, su sucesora, tampoco.

Ejemplo de ello es que desde el Palacio del Planalto, Brasil y Estados Unidos fraguaron la diplomacia del etanol, en 2007, un plan que permitiría a la potencia norteña abastecerse del ecocombustible brasileño, producido a base de maíz y procesado desde ingenios de Centroamérica. La estrategia afectaba directamente a Venezuela, el socio ‘bolivariano’ cuya economía se sostenía de la industria de los combustibles fósiles.

Brasil es el país que mayor participación en organismos latinoamericanos tiene. Es parte de la CELAC, el Mercosur, la OTCA, la CIC, el SELA y el Parlatino. El tratado constitutivo de la Unasur, la más reciente de las agrupaciones regionales, se firmó en Brasilia en 2008.

También es parte del G20, el club de países desarrollados y emergentes, aunque pese a ello, según el Banco Mundial, nueve de cada cien brasileños es pobre.

El núcleo de esta población se encuentra en el interior del país y en el corazón de Río de Janeiro, la segunda ciudad más importante, y la otrora capital (hasta 1960, cuando fue trasladada a Brasilia).

El 90% de los brasileños son blancos o ‘pardos’, una casta que resultó de la mezcla de africanos con colonos europeos. Los afro son el 7.6% y los de origen asiático representan el 2.1%. En el último escalafón están los indígenas, el 0.3% de los brasileños (unos 576 mil). Se estima que en lo que hoy es Brasil, antes de la colonización europea habían dos millones de nativos, divididos en tres grandes ‘naciones’: los tupí-guaraníes, los macro-jê y los aruacos.

Casi escondido tras las buenas calificaciones internacionales, Brasil enfrenta graves problemas de seguridad y educación. Apenas un cuarto de la población tiene dominio total de la lectura, y 7% es analfabeta.

Pero esos no son los únicos números con los que tendrán que lidiar los brasileños. La caída progresiva de su economía desnuda las fallas de su sistema de justicia y su fisco. Lo más difícil es que, según analistas, su crisis repercutirá en toda Latinoamérica.