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27 de May de 2020

América

México, ¿territorio comanche?

Tres países en el continente, Colombia, México y Estados Unidos, están empeñados en ocultar la otra cara del problema de la violencia

En la ciudad mexicana de Reynosa (Tamaulipas), se produjo este viernes un increíble estallido de violencia al más puro estilo de aquellas viejas películas de la conquista del oeste americano, sin más ley que la del revólver. La ciudad quedó literalmente secuestrada, con los ciudadanos en pánico y convertida en un gran campo de batalla. Diversas facciones criminales, algunas pertenecientes al cartel del Golfo, se tomaron seis barrios de la ciudad y bloquearon sus calles, puentes y principales accesos con vehículos incendiados. El objetivo no solo era evitar la entrada de las autoridades policiales locales, sino para impedir el acceso de sus enemigos. Tres civiles armados resultaron muertos y dos oficiales de la fuerza pública quedaron heridos.

A pesar del esfuerzo de las autoridades del gobierno mexicano por detener la escalada de violencia en todo el territorio nacional, lo ocurrido en Reynosa es un ejemplo más del fracaso de la estrategia de seguridad para atender el tráfico internacional de droga. Tres países en el continente, Colombia, México y Estados Unidos, están empeñados en ocultar la otra cara del problema de la violencia: el negocio de la droga sigue siendo altamente ‘rentable' (fuera y dentro de las fronteras de los EE.UU.), pues la demanda estadounidense persiste (actualmente es el primer consumidor mundial de droga), de allí que los esfuerzos en esta guerra contra el narcotráfico está condenada a fracasar y a desvanecerse en la sangre derramada al sur del río Bravo.

Estos enfrentamientos en el estado mexicano de Tamaulipas esconden la estrategia de los poderosos carteles de la droga en México que, según el experto internacional sobre grupos insurgentes que actúan a nivel mundial, Florencio Domínguez, consiste en hacerse con el control territorial del norte mexicano. Los territorios limítrofes a la frontera sur de EE.UU., se han convertido en territorio comanche donde los carteles se disputan su influencia. Se trata de asegurar los corredores terrestres del narcotráfico hacia los EE.UU., y establecer complejas redes con diversas mafias e incluso alianzas con potenciales grupos terroristas. Por todas estas razones, además del aumento de homicidios, ejecuciones y desapariciones, la sociedad mexicana percibe que el Estado ha perdido el control de su territorio nacional.