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06 de Apr de 2020

América

Cuba aprecia la reparación de una injusticia

Con la salida de la lista negra, Cuba y Estados Unidos están a un paso de restablecer dichas relaciones

Cuba desaparece de la lista de patrocinadores del terrorismo. Aunque es trascendente para el proceso en marcha hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, más allá de esa realidad el pueblo cubano aprecia como un acontecimiento la necesaria reparación de una injusticia que le fue impuesta al país con fines políticos en 1982 para endurecer el bloqueo económico, financiero y comercial contra la Isla.

En la barriada de El Vedado, en la fila de una carnicería, alcancé a escuchar que las negociaciones van desatando amarras a la administración del presidente Obama, y que sin la camisa de fuerza que significaba tener a Cuba en esa lista, podría aplicar prerrogativas para eliminar drásticamente aspectos del bloqueo y quitar esas pesadas cargas que tanto daño han hecho a la población civil cubana. Lo más importante, según se escucha en la calle, es el valor moral de la medida.

Lo cierto es que sin esa reparación histórica hubiese sido más difícil sostener el rumbo positivo por el que transitan las negociaciones para el restablecimiento de relaciones diplomáticas, que serán la base para iniciar la parte más compleja y larga de la normalización de los vínculos, en cuyo epicentro están la eliminación del bloqueo y la devolución del territorio donde está enclavada la base aeronaval de Guantánamo.

Con la salida de la lista negra, Cuba y Estados Unidos están a un paso de restablecer dichas relaciones y abrir sus respectivas embajadas en La Habana y Washington, lo cual incluso podría concretarse esta misma primera semana de junio, según fuentes norteamericanas.

El presidente Obama ya tiene un poco más libres las manos para usar sus prerrogativas e ir desmantelando el bloqueo en todos aquellos aspectos que nada tengan que ver con las cuatro leyes codificadas como la Helms Burton, la Torricelli, la de reforma de sanciones comerciales y la ampliación de exportaciones.

En la práctica, Cuba ya está libre de la aplicación de sanciones que se apoyen en enmiendas introducidas a tres leyes: la que veta el acceso a los programas estadounidenses de ayuda; la que prohíbe las exportaciones de armas y municiones; y la que impone licencias especiales para el intercambio comercial.

Adicionalmente, tampoco se le puede aplicar la prohibición de ser miembro de entidades como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, ni bloquear su acceso a programas de asistencia financiera.

En el ínterin se han intensificado las visitas de legisladores de los dos partidos, demócratas y republicanos, a La Habana, y grupos de empresarios e inversionistas, así como especialistas de diferentes ramas de las ciencias y la tecnología, en particular las que tienen que ver con las comunicaciones y las enfermedades infecciosas. Y viene el Papa.

No es descabellado, además, que en algún momento se concrete una visita oficial del presidente Barack Obama a Cuba como han indicado sus voceros e insinuado el propio mandatario, o quizás la presencia de altos funcionarios del Departamento de Estado, incluido su jefe John Kerry. Cuba se pone de moda.

ANALISTA