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19 de Feb de 2020

América

Los nuevos púlpitos de Francisco

El papa Francisco inició ayer, 19 de septiembre, una gira con muchos propósitos, tantos religiosos como sociales y políticos.

El papa Francisco inició ayer, 19 de septiembre, una gira con muchos propósitos, tantos religiosos como sociales y políticos. No obstante, el epicentro de esta gira papal es estratégica. Y, casi que simultáneamente, con dos objetivos diametralmente opuestos: en primer lugar, llega a la Cuba castrista, persistente con los dogmas que le dieron vida hace ya más de cincuenta años, pero que languidece por un insostenible embargo económico. Por otro lado, viajará después a Estados Unidos, el contrario histórico de la revolución, que lleva la marca de Fidel y Raúl, y visitará el corazón del dinero, el poder y el impero globalizado, materialista e indiferente. Francisco hablará en vivo y en directo a los dos opuestos. Lo paradójico es que no se trata de un milagro, a pesar de que el papa lidera los cambios que se están dando entre estas dos naciones. Hay que atender el lenguaje y el discurso que empleará para convencer de que algo sigue mal y que algo habrá que cambiar.

Este recorrido por Cuba y EE.UU. se lleva a cabo luego de aquel magnífico viaje evangélico que realizó, también este año, a Paraguay, Ecuador y Bolivia (se sabe de su mutua amistad con Correa y Morales), pero si este fue un viaje al mundo de la fe, el evangelio y la condena a la pobreza, esta será una gira política, diplomática y estratégica, pues Francisco, tras haber iniciado, en diciembre del 2014 el deshielo entre la relaciones EE.UU.-Cuba, viene a América para intentar cerrar un periodo; si la gira anterior hizo de la calle popular, los estados y las plazas el medio para dirigirse a los fieles de la fe católica, esta vez, en la que lo llevará a la histórica Cuba, utilizará nuevos púlpitos para que la gran nación del norte pueda escuchar sus mensajes: Congreso de los Estados Unidos, la Casa Blanca, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, y una gran misa al aire libre para casi un millón de creyentes. Todos los eventos y los discursos, transmitidos en directo por los medios tradicionales y, en consecuencia, las redes sociales lo capturarán para reforzar la mística cristiana, la del ‘evangelio verde', y criticar ‘la globalización de la indiferencia' hacia los pobres, los desamparados y los refugiados.

Desde que las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. fueron rotas (en 1961) y a solo pocas horas del viaje de Francisco a América, los mandatarios de estas dos naciones, Raúl Castro y Barack Obama, sostuvieron –indican casi todas las agencias de noticias- una conversación telefónica.

Inmediatamente después, el Gobierno estadounidense anunció al mundo entero la más amplia flexibilización del embargo de EE.UU. contra Cuba. Aunque esto sea trascendental para la débil y necesitada economía cubana, no será suficiente. Recordemos que durante estas décadas de bloqueo, las diversas administraciones y grupos senatoriales norteamericanos se dedicaron a crear duras, erráticas y confusas leyes a favor de la demencial medida contra Cuba. Destrabar esta madejas y entuertos legales será un duro trabajo, aún para los que desean acabar con el embargo, condenado por la mayoría de los países miembros de la ONU en sus numerosas resoluciones. Sin embargo, en esta ocasión el presidente Obama muestra pasos en firme hacia la moderación de la infame restricción económica.

Los dos países, tras la mediación del papa Francisco, restablecieron relaciones diplomáticas el pasado 20 de julio. Desde entonces, han estado aproximándose, pero sin mostrar mucho los dientes. Hace dos días, los cambios que anunció la Casa Blanca confirman que es importante el camino de entendimiento que se está logrando bajo el liderazgo de Francisco, acuerdo más prosaico que evangélico.

Aunque el Vaticano impulsa medidas para erradicar la pobreza, Francisco, en esta oportunidad, está empeñado que esta gira no se convierta en una mera cortesía diplomática. Así lo ha entendido también la administración demócrata de Obama, que anunció cambios que relajan el embargo en materia de telecomunicaciones, internet, comercio, operaciones diversas en materia de transporte y cambia los límites de las remesas hacia Cuba. La Casa Blanca está consciente de que únicamente el Congreso podrá ponerle término final al embargo, pero también posee facultades ejecutivas y está dispuesto a emplearlas.

El presidente Castro tendrá que tomar medidas que aseguren los cambios democráticos de forma próspera y en libertad.