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20 de Sep de 2020

América

Continúa reclutamiento de menores en Colombia

Grupos irregulares han continuado con la práctica, adaptándose al nuevo panorama del país posterior a los acuerdos de paz, según un informe divulgado ayer

Más de 7,400 niños y adolescentes fueron víctimas del reclutamiento de grupos armados ilegales en Colombia entre 1985 y 2019, una “práctica generalizada y sistemática” que se adapta a las nuevas dinámicas del conflicto en el país, advirtió un informe presentado este jueves.

El ELN es uno de los grupos que recluta menores.EFE

Tras la firma de la paz con las FARC, en noviembre de 2016, “la dinámica de confrontación y violencia se ha mantenido por la presencia, accionar y reconfiguración de otras estructuras armadas”, lo que afecta en particular a la infancia, señala el estudio “Reclutamiento y violencia sexual, principales riesgos para niñas, niños y adolescentes en zonas de conflicto en Colombia”.

El informe, elaborado por el Observatorio para la Protección de los Derechos y Bienestar de los niños, niñas y adolescentes (OPROB) con el apoyo de la Unión Europea y la ONG Oxfam, fue presentado ayer en Bogotá.

El estudio detalla que en los tres últimos años los grandes responsables del reclutamiento forzado de menores fueron la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Ejército Popular de Liberación (EPL) —considerado por el Gobierno una banda narcotraficante—, las disidencias de las FARC y bandas herederas de los paramilitares.

“Las amenazas, las falsas promesas de mejores condiciones de subsistencia, la irrupción en escuelas y la ausencia o débil presencia del Gobierno ha hecho que miles de niñas, niños y adolescentes pasen a ser parte de las filas de dichos grupos armados”, alerta el documento.

El OPROB monitoreó durante tres años los riesgos de reclutamiento o violencia para la infancia en regiones de conflicto como la zona del Catatumbo, los departamentos de Meta y Guaviare y las ciudades de Buenaventura, Pasto y Tumaco.

“En Colombia el reclutamiento y la utilización de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, sigue siendo una práctica generalizada y sistemática que se adapta con las nuevas demandas del conflicto armado”, indicó en el informe Olga Silva, de Humanidad Vigente Corporación Jurídica, una de las organizaciones ejecutoras del proyecto.