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20 de Jan de 2021

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EU no puede ganar en Afganistán

WASHINGTON. Barack Obama, y otros altos funcionarios de su administración han dejado en claro que no puede haber una solución militar a...

WASHINGTON. Barack Obama, y otros altos funcionarios de su administración han dejado en claro que no puede haber una solución militar a Afganistán, y que los esfuerzos para estabilizar ese país deben emprender otro camino. Pero la realidad es que los militares y las agencias civiles estadounidenses carecen de las habilidades, la capacitación y el marco institucional necesario para llevar adelante programas cultural y políticamente sensibles a nivel local en Afganistán.

De hecho, el gobierno de EEUU ni siquiera tiene un mínimo de efectivos capaces de hablar pashtún, lengua usada por 14 millones personas de esa etnia, esto es, 42% de la población afgana. Es en las regiones meridionales y orientales pashtunes donde la compleja insurgencia del movimiento islamista Talibán ha sido capaz de organizarse y a veces efectivamente gobernar aldeas en los últimos años.

“Si todo lo que vas a hacer es matar a los ‘malos’, entonces no necesitas a muchos que hablen pashtún”, señaló Larry Goodson, del Departamento de Seguridad Nacional y Estrategias en el Colegio Nacional de Guerra, y ex miembro del equipo de expertos conformado por el jefe del Comando Central de EEUU (CENTCOM), David Petraeus, para formular una propuesta para Afganistán y Pakistán.

NECESITAN MILES, TIENEN SOLO DOS

Según Chris Mason, miembro del gubernamental Grupo Inter-agencias sobre Afganistán entre inicios de 2002 y septiembre de 2005, los pashtunes en el sur de ese país son “proto-insurgentes”, esto es, “naturalmente reacios a la imposición de un orden externo”. EEUU necesita “miles” de personas que hablen pashtún para tener alguna posibilidad de éxito en ganarlos, dijo Mason, recordado que 5.000 funcionarios estadounidenses aprendieron vietnamita a fines de la Guerra de Vietnam. “El Instituto de Servicio Exterior debería estar promoviendo al año entre 200 y 300 personas hablando pashtún”, afirmó.

Pero, según un funcionario en la Oficina de Recursos Humanos del Departamento de Estado, EEUU sólo ha logrado que 18 funcionarios hablen pashtún, y sólo dos de ellos ahora trabajan en Afganistán, ambos aparentemente en Kabul. El Instituto de Lengua de Defensa, en Monterey, California, enseña pashtún a entre 30 y 40 militares por año, la mayoría de los cuales trabajan en inteligencia, según el jefe de relaciones públicas de esa academia, Brian Lamar. Esto indica que muy pocos estadounidenses son capaces de trabajar con los pashtunes en problemas políticos y de desarrollo. Goodson, del Colegio Nacional de Guerra, dijo que esto “demuestra que no es real el compromiso de Estados Unidos con un enfoque para reconstruir la nación” afgana. Ganar a la población pashtún “requiere un nivel de capital humano que, aun antes de la crisis económica mundial, era difícil obtener”, añadió.

BRECHA DE RECURSOS HUMANOS

El periódico The Washington Post informó que Obama había anunciado a fines de marzo que el número de funcionarios involucrados en la nuevo estrategia para Afganistán y Pakistán se incrementarían por lo menos 50%, o sea, a más de 900. Pero incluso duplicando la presencia civil no se cubriría la brecha de recursos humanos para el nuevo enfoque, según Goodson. El experto señaló que los nuevos civiles estadounidenses contratados ganarían altos sueldos por tener que trabajar lejos de su país, generando fricciones con sus pares afganos, lo que no contribuiría a mejorar las relaciones con la población.

Por su parte, Mason alertó que la creciente fortaleza de las tropas estadounidenses probablemente perjudicará más a la población afgana de lo que efectivamente ayudará, a menos que los soldados sean capacitados para operaciones completamente diferentes de las que han hecho en el pasado. “Simplemente colocar más tropas de asalto imperiales que no hablan el idioma y que van a patear más puertas es algo que va a molestar a más gente”, dijo. Mason cree que muchos militares entienden la necesidad de evitar las operaciones tradicionales destinadas a encontrar, capturar o matar insurgentes. “El ejército necesita avanzar de su posición por defecto, que ha sido la guerra de aniquilación y destrucción del enemigo, y concentrarse en asuntos civiles”, añadió.