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14 de Apr de 2021

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Cónclave: dos bandos en lucha

ROMA. El Vaticano insiste que los cardenales que participarán en el cónclave para elegir al próximo papa votarán de acuerdo con su conci...

ROMA. El Vaticano insiste que los cardenales que participarán en el cónclave para elegir al próximo papa votarán de acuerdo con su conciencia, bajo la sola influencia de la reflexión y la oración silenciosa. Pero lo cierto es que dos grandes bandos se hallan enfrentados por el poder en el Vaticano. Juegos de poder, intereses creados y las maniobras maquiavélicas son parte de la dinámica del proceso para elegir al nuevo pontífice.

LOS PARTIDOS

El primer grupo está dominado por la poderosa burocracia vaticana llamada la Curia, aparentemente aspira a un papa que le permita continuar tomando las decisiones como siempre.

De acuerdo con las conjeturas, la Curia impulsa la candidatura del arzobispo de São Paulo, Odilo Pedro Scherer, que tiene estrechos vínculos con ella.

El otro bando, encabezado por los cardenales estadounidenses, impulsaría un pontífice reformista, que tenga la fortaleza de reorganizar la Curia, a la que han empañado las pugnas interiores y el escándalo de las filtraciones del Vaticano: el caso Vatileaks.

Estos cardenales desean como papa a Angelo Scola, quien presuntamente tiene la fuerza para controlar a la Curia.

Los grandes promotores de la candidatura de Scola son los once cardenales norteamericanos, que serán protagonistas decisivos en las negociaciones y maniobras para elegir al nuevo Pontífice.

Existe un bando más, que al parecer cuenta con los votos suficientes para influir en la elección papal. Es la ‘facción de Benedicto XVI’, un grupo de 67 cardenales con derecho a voto.

La lealtad de estos cardenales a Benedicto XVI podría frustrar las ambiciones de cualquier prelado que le haya dañado su papado.

CONTROL ITALIANO

Italia posee el grupo más grande de cardenales con derecho a voto en el cónclave, 28,_ y el país cree que tiene el derecho histórico de proveer al papa, tal como lo hizo durante siglos.

Los italianos consideran que es hora de que uno de sus compatriotas vuelva al papado después de 35 años de pontífices ‘extranjeros’; es decir, el polaco Juan Pablo II y el alemán Benedicto XVI. Sin embargo, los italianos están divididos a causa de los grupos eclesiásticos italianos a los que pertenecen y a los líderes que obedecen.

Una disputa entre los simpatizantes de los arzobispos de Génova y Florencia, según se dice, les costó el papado en 1978 tras 455 años de pontífices italianos.