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26 de Jan de 2021

Mundo

El Vaticano se moviliza contra la esclavitud moderna

Los desgarradores testimonios de Karla Jacinto y Ana Laura Pérez abrieron el encuentro convocado por el papa Francisco en el Vaticano

El dolor de dos jóvenes mexicanas, explotadas sexualmente y forzadas a trabajar, conmocionó este martes a los más de 60 alcaldes de todo el mundo reunidos en el Vaticano para luchar contra las formas de esclavitud moderna y el cambio climático.

Los desgarradores testimonios de Karla Jacinto y Ana Laura Pérez abrieron el encuentro convocado por el papa Francisco en el Vaticano para luchar contra el cambio climático y la trata de seres humanos, dos graves tra gedias que afectan a todos los países, según el mismo pontífice argentino.

‘De los 12 a los 17 años tuve 42 mil relaciones sexuales', reveló Jacinto, tras narrar una infancia infeliz, dominada por las abusos físicos y sexuales dentro de la propia familia.

Una hoja en blanco se convirtió en el emblema de una nueva vida, de la batalla contra esas formas de esclavitud, un fenómeno que el papa argentino combate desde sus años de simple sacerdote en su país y que ha convertido en una prioridad desde que llegó al trono de Pedro en 2013.

‘Yo los invito a que escribamos una nueva vida, una hoja en blanco. No es posible que siga existiendo esta esclavitud en el siglo XXI, no es posible que todos estemos ciegos ante esa esclavitud', clamó Pérez.

‘Soportaba el hambre, masticaba el plástico, no me daban de tomar, tenía que beber el agua con la que planchaba', fue el conmovedor relato de Laura, quien se sentía frágil, impotente, incapaz de huir y vivir libremente.

‘Cuando decidí escapar estaba muerta en vida', reconoció la joven, de 23 años, obligada por cinco años a planchar por 20 horas e incluso a dormir parada.

Ante el llamado de esas esclavas modernas, cuyos gritos no suelen ser escuchados en muchos rincones del planeta, la Iglesia católica liderada por Francisco decidió movilizarse.

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‘Soportaba el hambre, masticaba el plástico, no me daban de tomar, tenía que beber el agua con la que planchaba. Cuando decidí escapar estaba muerta en vida',

ANA LAURA PÉREZ

VÍCTIMA DE LA TRATA DE PERSONAS