04 de Dic de 2021

Mundo

Palestinos, entre el luto y la rabia

No cesa la indignación en el mundo ante la muerte de un bebé palestino víctima de un ataque de parte de extremistas israelíes

No cesa la indignación en el mundo ante la muerte de un bebé palestino víctima de un ataque de parte de extremistas israelíes. Tenía tan solo 18 meses cuando muere carbonizado por las severas quemaduras que le ocasionó las bombas molotov lanzadas contra su casa por presuntos colonos israelitas en el pueblo de Duma, al norte de Cisjordania. El gobierno de Israel calificó los sucesos (en el que también resultaron con quemaduras muy graves los padres del menor y un hermano), como ‘un acto terrorista'. Mientras el gobierno de Benjamín Netanyahu prometía hallar a los culpables, por otra parte, voces críticas de la comunidad internacional interpretan lo dicho como una manera de aplacar las oleadas de protestas.

Pero no se trata únicamente de castigar a los responsables de este crimen. En el centro del problema se encuentra la progresiva ampliación de la política de ocupación de territorios palestinos por parte de Tel Aviv. La esencia del conflicto palestino-israelí es, desde su origen, territorial. En la última década la posiciones se polarizan hacia los extremos: en el seno de la sociedad israelí se fortalece Likud, Shaas y Agudata Israel, que son los partidos políticos que representan las últimas migraciones procedentes especialmente de Rusia y Europa del este. Por parte de Palestina están los radicales de la yihad islámica y Hamas. Después de la victoria de 1967 (Guerra de los Seis Días), y no importara qué partido político ocupara el poder, Israel no dejó acrecentar el establecimiento de colonias en territorio de Cisjordania. Las políticas de ocupación proliferaron bajo el gobierno de Ariel Sharon. Toda la estrategia respecto a los territorios es, de parte de Israel, estrictamente militar. En esta guerra tan desigual entre palestinos e israelíes, las víctimas territoriales son los palestinos. El asesinato de este bebé palestino, hace dos días, sintetiza el drama de la ocupación.

La ‘Hoja de Ruta' para la construcción de un Estado Palestino está lejos de convertirse en una realidad. Aunque crecen las manifestaciones diplomáticas y políticas a favor de la causa palestina, Israel está muy consciente de su superioridad militar, por lo que no estará dispuesto (como lo ha demostrado a través del tiempo) a ceder los territorios ocupados en Cisjordania.

Varios días antes del atentado de los colonos en Duma, el gobierno de Netanyahu había dado a conocer la decisión de construir 300 nuevas viviendas en los territorios en conflicto, además de 500 viviendas en el Jerusalén oriental (Al Qods), bajo control de la ONU. Washington y Bruselas estaban al tanto, pero su respuesta ante este anuncio ha sido la extrema tolerancia hacia estas ocupaciones ilegales.

El presidente de la Autoridad Nacional de Palestina, Mahmoud Abbas, dijo que esta vez recurrirá a los tribunales internacionales para denunciar los últimos violentos acontecimientos. Tan solo ayer sábado se reportaron la muerte de dos adolescentes palestinos por el ejército israelí durante la protesta por los sucesos recientes.

Todas las negociaciones y acuerdos entre palestinos e israelí fracasan consecutivamente. En el 2002 una iniciativa saudí propone el reconocimiento del Estado israelí por parte de todos los países árabes a cambio de que Israel retornara a las fronteras originales de 1967 en Cisjordania. Ese mismo año la UE, Rusia, EE.UU. y la ONU proponen una ‘hoja de ruta' para el reconocimiento del Estado palestino. Cada iniciativa un punto cero ante las numerosas reservas que mostraba Israel.

El escenario internacional no está para estimular la confianza entre las partes en conflicto. Hay un nuevo orden mundial en gestación y el epicentro de tales cambios es precisamente Medio Oriente. En consecuencia, las fuerzas militares de la OTAN en el área reacomodan sus posiciones que dan muestras de las nuevas alianzas estratégicas que se están alineando bajo nuevos parámetros de seguridad para Occidente. Ante un Medio Oriente en caos por la desconfiguración de sus fronteras, los realineamientos con Irán, la amenaza del Estado Islámico, la ‘guerra inacabada' de EE.UU. en Irak, etcétera, Israel seguirá siendo un aliado clave de EE.UU. en una región caracterizada por la inestabilidad. Pero Washington arriesga demasiado con la excesiva tolerancia hacia Tel Aviv ante la violación de los DD.HH de los palestinos inocentes.