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22 de Oct de 2019

Mundo

Afganistán, una guerra que aún no termina

A pesar del reciente alto al fuego entre el gobierno y los talibanes, el conflicto armado que dio inicio en 2001 se encuentra estancado y sin una solución

Un alto al fuego entre el gobierno de Afganistán y los talibanes, que dio inicio el pasado 12 de junio, podría poner fin a más de 16 años de guerra desde que en 2001 Estados Unidos (EE.UU.) dispuso sus cañones y bombas sobre suelo afgano. Sin embargo, desde Washington, el presidente Donald Trump ha anunciado una nueva estrategia para alcanzar una victoria militar que no termina de llegar.

El pasado lunes Trump dijo ante tropas estadounidenses en el Fuerte Meyer (Virginia) que EE.UU. no confiaría en una estrategia basada en tablas de tiempo, sino en condiciones del terreno.

Además, el mandatario señaló que no reveleraía los números de tropas y otros detalles específicos sobre la ofensiva contra los talibanes, que han expandido los territorios bajo su control, y el grupo terrorista Estado Islámico (EI), informa Newsweek .

‘Las condiciones sobre el terreno, no los horarios arbitrarios, guiarán nuestra estrategia a partir de ahora', explicó Trump.

Antes de llegar a la Casa Blanca el entonces candidato presidencial republicano apostaba por salir de Afganistán completamente, pero una vez en la silla presidencial admitió que su posición había cambiado.

De hecho, el año pasado aumentó el número de tropas estadounidenses en Afganistán en 3,000, sumando un total de 14,000 efectivos en territorio afgano.

Trump fue un paso más allá al autorizar el 13 de abril de 2017 el uso de la GBU-43, más conocida como ‘la madre de todas las bombas' sobre un túnel supuestamente controlado por el EI.

A pesar de estas promesas, la estrategia que ha puesto en marcha esta administración no es distinta en esencia a la empleada por su su predecesor en la Casa Blanca, Barack Obama.

Dicha estrategia consiste en la eliminación de la ‘amenaza' yihadista y el debilitamiento militar de los talibanes, lo suficiente como para que se sientan forzados a negociar la paz con el gobierno afgano.

Esto último no ha ocurrido, los talibanes no solo han expandio sus territorios, sino que se han consolidado en los que ya se encontraban presentes.

De acuerdo con un estudio publicado en 2017, los talibanes tienen presencia en el 70% del territorio afgano, reporta la cadena BBC .

Además desde el 2015 la coalición militar liderada por EE.UU. ha dejado de publicar información sobre el control territorial de los talibanes.

A ello se suma el crecimiento de sus combatientes talibanes. En 2014 funcionarios de EE.UU. señalaron a la cadena NBC News que habían aproximadamente 20,000 combatientes talibanes en suelo afgano. Cuatro años después el número se encuentra en los 60,000.

Una de las explicaciones de este incremento apunta a que el 43% de las víctimas de los bombardeos estadounidenses son civiles, y los familiares sobrevivientes son captados por este grupo.

TREGUA

Las declaraciones de Trump llegan la misma semana que el gobierno de Afganistán y los talibanes entraran en un alto al fuego.

La tregua, que llega como una sorpresa, es una leve victoria diplomática, pues ambas partes siguen dispuestas a mantener la lucha y los avances en torno a la paz han sido pocos.

Meses antes Ashraf Ghani Ahmadzai, presidente afgano, había presentado una oferta para iniciar conversaciones de paz con los talibanes, a principios de 2018, la cual se encontró con una negativa de parte de estos.

No obstante, hay elementos que han permitido el éxito de este alto al fuego, ya que, por un lado, la situación militar se encuentra en un punto muerto y existe una fatiga en ambas partes, informa el diario estadounidense The Hill .

Una propuesta distinta a la vía militar ha sido la de un Estado u organización que actúe como mediador en las negociaciones entre los talibanes y el gobierno afgano —como las Naciones Unidas—, sin embargo esta vía no se ha consolidado.

De acuerdo con Andrew Exum, un alto exfuncionario del Departamento de Defensa durante la administración de Obama, luchar contra una insurgencia a nivel local hace difícil alcanzar objetivos concretos.

Tampoco ayuda la debilidad del Estado afgano, cuyo gobierno no alcanza a las remotas tierras tribales alejadas de la capital.

‘Luchar contra una insurgencia en un nivel muy local, especialmente en áreas como el este de Afganistán, donde la gente no necesariamente tiene conexión con el gobierno central, hace que sea increíblemente difícil lograr sus objetivos allí', explicó Exum a la cadena ABC News .

La historia de la presencia estadounidense en territorio afgano va más allá de su intervención militar en 2001.

Hay que retroceder a 1979, cuando la Unión Soviética invadió este país. Para entonces, la CIA invirtió tres mil millones de dólares para apoyar la insurgencia islámica que combatió la presencia soviética, recuerda el diario británico The Guardian .

Además del control geopolítico de la región, hay un interés por el millonario negocio del opio, cuya producción aumentó de 180 toneladas a 3,000 toneladas anuales tras la invasión estadounidense de 2001.

El bajón de la producción del opio antes de 2001 se debía a que en julio del año anterior, el gobierno afgano, controlado por los talibanes, prohibió el cultivo de esta planta.

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Vehículo militar con bandera nazi en suelo afgano

Un vehículo militar australiano lució una bandera nazi en una zona desértica de Afganistán en 2007, según una imagen publicada esta semana por los medios locales, lo que fue calificado como ‘inaceptable' por el primer ministro, Malcolm Turnbull.

‘El incidente fue denunciado en 2007, la bandera fue retirada y se disciplinó al personal implicado. Fue algo absolutamente equivocado y el comandante tomó las medidas (necesarias) en ese momento', dijo Turnbull a la prensa.

La cadena ABC obtuvo la fotografía en la que aparece la bandera roja nazi con la esvástica en la parte delantera de un vehículo militar que transportaba a un grupo de soldados.

Una fuente de Defensa consultada por ABC , que también vio una segunda fotografía que habría circulado entre algunos soldados australianos, indicó que la bandera fue llevada a Afganistán en 2007, aunque no reveló la identidad del responsable.

Este calificó la presencia de la bandera como una ‘broma retorcida' y negó que se tratara de una expresión auténtica de neonazismo.

Un portavoz del Ministerio de Defensa indicó que tanto la institución como las fuerzas armadas australianas ‘rechazan todo lo abominable que esta bandera representa. Ni la bandera ni su uso coinciden con los valores de la Defensa (australiana)'.

El portavoz insistió en que tras conocerse el incidente, el comandante a cargo tomó las medidas necesarias para retirar la bandera.

‘Se le hizo una advertencia al personal implicado en ese momento y posteriormente este recibió asesoría (psicológica). Asimismo, se adoptaron los pasos para reforzar la educación y la capacitación a todo el personal que vio la bandera', agregó.

CONTROL TERRITORIAL

Los talibanes tienen presencia en 70% del territorio afgano.

Desde el 2015, la coalición militar liderada por EE.UU. dejó de publicar información sobre el control territorial de los talibanes.

Se estima que hay un aproximado de 60,000 militantes talibanes.