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18 de Oct de 2019

Mundo

España, Cataluña y el auge de la ultraderecha

Presionada por el independentismo, la debacle de la Corona y la irrupción de la extrema derecha, la Constitución española cumple cuatro décadas con dudas sobre su futuro

El 22 de noviembre de 1975 es proclamado como Rey de España, Juan Carlos de Borbón, dos días después de la muerte del dictador fascista, Francisco Franco.

‘Desde la emoción en el recuerdo a Franco, viva el Rey, Viva España', proclamó el presidente del Consejo de Regencia en la ceremonia que colocó al nuevo monarca como sucesor de Franco, siendo el primer hito público que marcó los inicios de lo que se conoció como la transición a la democracia en el país ibérico, y con esta, más tarde, la creación de Constitución de 1978.

Cumplidas el pasado 6 de diciembre, cuatro décadas del establecimiento de aquel ordenamiento constitucional, los retos son enormes: el descrédito de la monarquía, las presiones independentistas en Cataluña o el ascenso de una extrema derecha, que albergan entre sus filas a verdaderos apologistas del régimen franquista.

SEPARATISMO

La Carta Magna, que fue aprobada en referéndum en 1978, consagró entonces la conformación territorial del Estado como una ‘unidad indisoluble' bajo la ‘Nación española', otorgando una importante autonomía a 17 regiones del país. Al mismo tiempo, hizo incompatible este ordenamiento con la realización de posibles consultas de autodeterminación que dieran el derecho de decidir a sus ciudadanos sobre mayor autonomía o la independencia. La crisis catalana ha dejado serias dudas sobre la armonía y continuidad de esta forma de construcción estatal, profundizando las diferencias entre una parte de la población catalana. Esta situación mantiene a varios líderes separatistas catalanes detenidos o fuera de España.

‘Esta Constitución responde a un modelo obsoleto y no puede dar respuesta a la situación política por la que atraviesa el Estado español',

ANA MIRANDA

EUROPARLAMENTARIA DEL BLOQUE NACIONALISTA GALLEGO

‘Esta Constitución responde a un modelo obsoleto y no puede dar respuesta a la situación política por la que atraviesa el Estado español. Este marco constitucional no sólo no ofrece ninguna solución a la cuestión catalana -ya que niega el derecho a la autodeterminación a otros pueblos como el gallego', aseguró a euronews, Ana Miranda, europarlamentaria del Bloque Nacionalista Galego (BNG).

En tanto, para Pablo Casado, principal líder opositor del derechista Partido Popular (PP), la cuestión de Cataluña no admite medias tintas: ‘España es un Estado de Derecho donde todos somos iguales ante la ley. Los delitos tienen consecuencias y la justicia actúa con independencia y sin presiones. Nuestra integridad territorial y unidad nacional es innegociable', dijo a inicios de este mes desde su cuenta de Twitter ante el anuncio de huelga de hambre por parte de los políticos catalanes presos.

El también derechista partido Ciudadanos comparte lo dicho por el PP. Un planteamiento similar mantiene el socialdemócrata y gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Mientras que los izquierdistas de Podemos apuntan hacia un modelo de ‘República federal', algo rechazado de por el PP y PSOE, al implicar un cambio de la actual monarquía parlamentaria. Finalmente, la extrema derecha liderada por Vox, partido que irrumpió con fuerza en la recientes elecciones andaluzas, llama directamente a la supresión de todas las autonomías regionales. Lo que deja ver que los puntos de posible confluencia, en el actual marco constitucional, son cada vez más reducidos.

ULTRADERECHA

La eliminación de las autonomías, contrarias al texto constitucional, son unas de las principales banderas de Vox, primer partido abiertamente ultraderechista que llega con votos a puestos de elección, en nada menos que Andalucía, la comunidad autónoma más poblada del país e histórico bastión de los socialdemócratas, que enfrentaron su peor resultado el pasado domingo, en la región que gobiernan ininterrumpidamente desde 1982.

Entre las propuestas adelantadas en el programa electoral de Vox difundido desde su sitio web, están: la construcción de muro para las ciudades Ceuta y Mellia, (enclaves españoles en Marruecos) y la deportación de migrantes; la supresión de la ley contra la violencia de género y la ilegalización de grupos feministas considerados por estos como ‘radicales'; y poner fin al aborto, que es legal desde 2010. También aspiran a la derogación de la Ley de Memoria Histórica', norma que reconoce a las fallecidos y represaliados durante la Guerra Civil (1936-1938) y la dictadura franquista (1939-1975), lo que incluye apertura de fosas comunes y rehabilitación de las víctimas. Asimismo, dejan abiertas posibles salidas de organismos supranacionales, como la Unión Europea.

La llegada de Vox suma a España al auge de partidos similares en Europa, restando votos al Partido Popular, colectivo que durante años aglutinó a la mayoría del espectro político de derecha. De allí que numerosos líderes de Vox son exmiembros del PP.

MONARQUÍA CUESTIONADA

Convertida en un símbolo de la transición, el aniversario de la Constitución encuentra a la Corona española en su peor momento. Los casos de corrupción y los privilegios de familia real en medio de la crisis económica que persiste en España desde 2008, han profundizado su crisis.

Al mismo tiempo que tenía lugar una contracción de los salarios, aumento de la pobreza y desigualdad entre la población, surgió el escándalo que protagonizó el entonces rey Juan Carlos I, cuando se supo sobre su participación en la caza de elefantes en Botsuana en 2012, con elementos sórdidos sobre la compañía de una amante durante el oneroso safari.

A eso se sumaría la trama del caso Noós, que involucró a la hija del rey, la Infanta Cristina y a su esposo, el duque de Palma, Iñaki Urgandarín, de formar parte una red de corrupción y desvíos de millonario fondos públicos, que terminó con la condena de este último a siete años de prisión.

Una situación que se suma una espiral de investigaciones de corrupción en los que se han visto envuelto los principales partidos políticos de la transición, el PSOE y PP, que apuntaló la caída del gobierno de los populares en junio de este año.

Ante la indagación de una parte de la ciudadanía y el deterioro vertiginosos de la institución monárquica, Juan Carlos I abdicó el 2 de junio de 2014. En busca de ‘regenerar' la imagen de la Corona, dio paso al actual rey, Felipe VI.

Pese al enroque monárquico, la percepción de la población sobre la Corona no ha mejorado.

Según una encuesta de la consultora británica YouGob publicada este jueves por el diario HuffPost, al menos un 48% de los españoles prefieren una ‘república' en comparación al 35% que mantiene el respaldo a un régimen monárquico.

En el mismo sondeo, al verse por rangos de edad, el rechazo a la monarquía aumenta entre los jóvenes, donde el 59% de los encuestados entre 18 y 24 años prefiera una república.

Desde 2015 el Centro de Investigaciones Sociológicas -referente estadístico autónomo adscrito a la presidencia- suspendió las preguntas referentes a la imagen de la Corona, lo que alimenta a los críticos que piden se ponga sobre la mesa el debate sobre un posible modelo republicano.

Constituida en tiempos aciagos, aún está por determinar si la Constitución española y el régimen surgido de ella es capaz de superar una crisis que hace ineludible la discusión sobre su urgente reforma.