Comercios que aún entregan bolsas plásticas y consumidores que las exigen reflejan los desafíos pendientes para el cumplimiento de la normativa ambiental...
- 21/05/2010 02:00
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️La autoproclamada victoria diplomática de Brasil en Irán ha llevado a muchos comentaristas a especular que el gigantesco país sudamericano se ha convertido en el nuevo protagonista clave de la diplomacia mundial. Pero probablemente se equivocaron, o hablaron demasiado pronto.
En lugar de un triunfo diplomático, el anuncio hecho por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva el 17 de mayo de que Brasil y Turquía habían sellado un acuerdo con Irán para resolver el conflicto internacional sobre el programa nuclear iraní podría pasar a la historia como un caso típico de megalomanía diplomática.
Después de firmar el acuerdo trinacional durante su visita a Irán, Lula se tomó de las manos con el hombre fuerte de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, y proclamó que el acuerdo alcanzado era una “victoria de la diplomacia”.
Según el pacto, que intentaba disipar los temores de que Irán está enriqueciendo uranio para construir armas nucleares, Irán accedió a enviar a Turquía 1,200 kilos de uranio con bajo nivel de enriquecimiento, y recibir a cambio, un año más tarde, 120 kilos de uranio enriquecido procedentes de Rusia y Francia para fines pacíficos.
El acuerdo fue similar a otro ofrecido por Estados Unidos, Rusia, China y Europa en octubre pasado, que Irán primero aceptó y luego declinó. Funcionarios brasileños y turcos dijeron que Irán hizo esta vez concesiones significativas, porque hasta ahora era renuente a enviar su uranio al exterior, y sólo aceptaba el intercambio en el extranjero si la transacción se realizaba de manera simultánea.
Pero sólo horas después de que Lula cantara victoria, la secretaria de Estado Hillary Clinton anunció que el gobierno de Estados Unidos había sellado un acuerdo con Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania para imponer sanciones a Irán. En otras palabras, las potencias consideraron que el pacto era otra estrategia dilatoria de Irán mientras continúa desarrollando armas nucleares.
Los expertos en proliferación nuclear ven con escepticismo el acuerdo de Brasil, Turquía e Irán porque las circunstancias han cambiado desde octubre: Irán ha estado enriqueciendo uranio a toda velocidad, así que la actual oferta de almacenar uranio en Turquía cubre un porcentaje mucho menor de su reservas de uranio que el que cubría en octubre pasado.
Mi opinión: No tiene nada de malo que una potencia emergente como Brasil asuma riesgos políticos para tratar de resolver las grandes crisis internacionales, aún cuando Lula tiene un triste historial de apoyo a algunos de los dictadores más brutales del mundo, y en esta oportunidad le haya dado una legitimidad no merecida al régimen de Ahmadinejad con su visita a Teherán. Sería bueno que Brasil alguna vez también asumiera riesgos políticos en defensa de la democracia y los derechos humanos.
Pero, además de eso, ¿por qué Brasil no intenta mediar en el conflicto colombiano-venezolano sobre los guerrilleros colombianos que han recibido apoyo de Venezuela? ¿O en la disputa entre Argentina y Uruguay por la papelera instalada en la frontera entre ambos países? ¿O en la larga disputa territorial entre Chile y Perú? ¿O en la pelea de Ecuador con Colombia por el ataque del ejército colombiano en el 2008 a una base guerrillera de las FARC en Ecuador?
Probablemente Brasil considera que los asuntos latinoamericanos están por debajo de su estatura internacional, o tal vez teme que si trata de mediar en los conflictos de la región, todos sus vecinos le pedirán ayudas económicas que no desea asumir.
Pero no se puede ser un observador pasivo en el vecindario y pretender ser un protagonista clave en la diplomacia mundial. Si Brasil quiere jugar un rol central en los grandes problemas mundiales, quizás tendría que empezar haciéndolo en su propia región, con todas las responsabilidades que eso conlleva.