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Quién es Fernando Rivarola, el autor del informe que puso en jaque a Ueno Bank
- 05/11/2026 16:06
La figura de Fernando Rivarola, exgerente de Supervisión de la Superintendencia de Bancos del Banco Central del Paraguay (BCP), ha adquirido una relevancia central en medio de la crisis que rodea a Ueno Bank, una de las entidades financieras más importantes del país.
Su nombre salió a la luz tras conocerse un informe técnico que advertía sobre posibles irregularidades en operaciones realizadas por el banco y que, según diversos reportes, no derivó en acciones inmediatas por parte de las autoridades regulatorias.
Rivarola ocupó durante años una de las posiciones más sensibles dentro del sistema financiero paraguayo: la Gerencia de Supervisión de la Superintendencia de Bancos.
Desde ese cargo tenía la responsabilidad de monitorear el cumplimiento de las normativas prudenciales por parte de las entidades supervisadas y alertar sobre posibles riesgos para la estabilidad financiera.
El documento que hoy se conoce como el “Informe Rivarola” fue elaborado el 10 de julio de 2026, pocos días después de que el funcionario dejara su cargo en el BCP para incorporarse al directorio de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD).
En ese memorando, dirigido a las autoridades de la Superintendencia de Bancos, el exfuncionario expuso una serie de observaciones relacionadas con operaciones entre Ueno Bank, empresas vinculadas a sus accionistas y la firma Vinanzas S.A.
Según el contenido divulgado por medios paraguayos, Rivarola advirtió sobre una posible financiación indirecta en la venta de una cartera de créditos del banco.
El análisis señalaba que recursos originados en la propia entidad financiera podrían haber sido utilizados, a través de terceros, para financiar la adquisición de activos bancarios, una situación que requería un examen regulatorio más profundo.
Además, el informe llamaba la atención sobre la exposición crediticia a empresas vinculadas y sobre prácticas que, a juicio del exsupervisor, debían ser revisadas por la autoridad reguladora.
En el documento, Rivarola dejó constancia de que los hechos observados merecían la “mayor atención” por parte de la Superintendencia, debido a su potencial impacto sobre la administración de los depósitos y la salud financiera de la entidad.
Con el paso de los meses, las advertencias cobraron mayor relevancia cuando comenzaron a surgir cuestionamientos públicos sobre la solvencia y las operaciones de Ueno Bank.
Investigaciones periodísticas revelaron que dentro del propio Banco Central existían múltiples alertas, informes y memorandos relacionados con la entidad financiera, algunos de ellos emitidos desde 2025.
Entre las observaciones figuraban posibles excesos en los límites legales de créditos otorgados a empresas vinculadas, préstamos cuestionados y dudas sobre determinadas operaciones corporativas.
Sin embargo, el Banco Central sostuvo posteriormente que el memorando de Rivarola no fue considerado un acto formal de supervisión debido a que el funcionario ya no ocupaba su cargo al momento de remitirlo.
Asimismo, reconoció que recibió el documento, pero indicó que no fue elevado al Directorio de la institución y que las operaciones observadas ya estaban bajo análisis mediante procedimientos internos y un sumario administrativo.
La crisis terminó escalando hasta convertirse en uno de los mayores escándalos financieros recientes en Paraguay. La situación derivó en la intervención regulatoria de Ueno Bank y generó fuertes cuestionamientos sobre la efectividad de los mecanismos de supervisión bancaria.