Francisco agita a la Iglesia en Río

Actualizado
  • 27/07/2013 02:00
Creado
  • 27/07/2013 02:00
RÍO DE JANEIRO. Siguiendo al pie de la letra su prédica de ‘hacer lío’ y agitar a la Iglesia, el papa Francisco regresó este viernes frí...

RÍO DE JANEIRO. Siguiendo al pie de la letra su prédica de ‘hacer lío’ y agitar a la Iglesia, el papa Francisco regresó este viernes frío pero de cielo despejado a las calles de Río, por donde se paseó en papamóvil en medio de multitudes en éxtasis, tras confesar a cinco jóvenes.

Francisco, el primer papa latinoamericano, practica el contacto con el pueblo y su intensa agenda prevé innumerables recorridos en papamóvil por la ciudad, que muchas veces sorprenden a los cientos de miles de peregrinos que asisten a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Miles de jóvenes corren detrás del papamóvil, lloran, gritan en delirio.

‘Es inexplicable; hasta ahora estoy medio aturdida, con ganas de llorar. Fue una sorpresa (verlo pasar). Hoy (ayer) llegué a las cinco de la mañana de Belo Horizonte, es mi cumpleaños y ver al papa fue mi mejor regalo’, dijo a la AFP la peregrina Barbara Perpetuo, de 23 años, tras saludar al primer papa latinoamericano frente al Teatro Municipal de Río.

‘¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud?. Espero lío (...) Quiero que se salga afuera, quiero que la iglesia salga a la calle’, dijo el papa en un discurso improvisado ante miles de argentinos la víspera, en la catedral de Río.

‘LOS VENEZOLANOS NO TIENEN PECADOS’

El papa recibió ayer a un grupo de presos en una reu nión privada, lejos de las cámaras, y retomó por lanoche el papamóvil en la costanera de Copacabana para la oración del Vía Crucis, el camino de la Cruz, que representa los diferentes momentos vividos por Jesús desde que fue detenido hasta su crucifixión, donde se espera la asistencia de más de un millón de personas.

El viernes más temprano, el papa confesó a cinco jóvenes —tres brasileños, una venezolana y una italiana— escogidos al azar entre más de 300,000 peregrinos.

La venezolana Estefani Lescano, una estudiante de 21 años, se enteró en mayo de que era la elegida. ‘Quedé en shock, no me lo podía creer. Grité, lloré, no me lo creía. Me dijeron que fue Dios que quería que estuviera con nuestro papa Francisco’, contó tras la confesión en la Quinta da Boa Vista, un gran parque de Río, que duró cinco minutos.

‘Le dije que visitara mi país que tanto lo necesitaba (...) Me dijo que los venezolanos no tienen pecados’, agregó riendo la joven, vestida con una camiseta amarilla, azul y roja, los colores de la bandera de su país.

La confesión es un acento del pontificado de Francisco, que se ha mostrado llano y accesible en su primer viaje a la región donde nació y vivió casi toda su vida, acercándose a la gente y hasta aceptando un mate al paso del papamóvil.

‘¡Qué fiesta de recibimiento inolvidable en Copacabana! ¡Dios los bendiga a todos!’, comentó el papa en su cuenta de Twitter este viernes.

Francisco, que se enfrenta al gran desafío de renovar una Iglesia en crisis tras escándalos de corrupción y pederastia en los últimos años, también almorzará luego con 12 peregrinos de la JMJ de los cinco continentes.

El papa se reunió el martes y miércoles con drogadictos en un centro de rehabilitación que inauguró en un hospital franciscano, y caminó por las calles de la favela de Varginha, donde visitó a una familia y pidió inclusión para los marginados.

‘Francisco es el papa de la periferia y nos enseña a ver a aquellos que están en la periferia de nuestro corazón. Él es Francisco de los nuevos tiempos y lo que falta para la Iglesia’, dijo a la AFP una monja brasileña de 38 años que sólo quiso identificarse como ‘Gabriela’, y que fue a verlo en Copacabana.

América Latina es la región con más católicos del mundo, más de un 40% del total, pero pierde fieles desde hace 30 años, mientras crecen las iglesias pentecostales y el laicismo.

Unos 7,000 soldados se sumarán a millares de agentes policiales en las calles de Río para proteger al papa Francisco y a más de un millón de personas que esperan ver al pontífice, anunciaron las autoridades el viernes.

Estaba previsto que los soldados brindarían protección durante una vigilia de oración el sábado por la noche y una misa dominical a realizarse en un campo al oeste de la ciudad. Pero las lluvias intensas convirtieron el campo en un lodazal, y obligaron a trasladar las actividades del fin de semana a Río.

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