Artemis II: los astronautas enfrentarán calor extremo, silencio total y fuerzas brutales al volver a la Tierra

  • 10/04/2026 15:49
Volver a la Tierra no es un simple descenso. Para la cápsula Orión, es atravesar un auténtico infierno.

A casi 40,000 kilómetros por hora, la nave inicia su reingreso a la atmósfera terrestre enfrentándose a temperaturas abrasadoras, fuerzas extremas y uno de los momentos más críticos de toda la misión.

Minuto 0: el “gran silencio”

Todo comienza con un choque invisible.

Al entrar en la atmósfera, la fricción genera una burbuja de plasma que alcanza los 2,700 °C, envolviendo completamente la nave. Es en ese instante cuando ocurre algo inquietante: las comunicaciones con la Tierra se cortan por completo.

Es el llamado “gran silencio”.

Durante esos minutos, nadie en control terrestre puede escuchar a la tripulación. La cápsula está completamente sola.

Un descenso violento

Mientras el exterior se convierte en un resplandor anaranjado, dentro de la nave el cuerpo humano empieza a reaccionar.

Los astronautas sienten cómo regresa el peso tras días en microgravedad. El equilibrio se altera. El oído interno, desorientado, envía señales confusas al cerebro.

Todo ocurre rápido. Demasiado rápido.

Minuto 2: la “bofetada gravitatoria”

Entonces llega el golpe.

Al entrar en las capas más densas de la atmósfera, la nave desacelera bruscamente. Para evitar desintegrarse, realiza una maniobra precisa que genera picos extremos de desaceleración.

Aquí es donde aparece el dolor físico.

Los astronautas pueden experimentar entre 5 y 7 veces su propio peso. Es como si un bloque de concreto de cientos de kilos presionara su pecho.

Respirar se vuelve difícil. Cada inhalación requiere esfuerzo.

El cuerpo al límite

La sangre se desplaza con fuerza hacia las piernas, lo que puede dejar al cerebro sin suficiente oxígeno.

Para evitar el desmayo —conocido como G-LOC— los trajes espaciales se presurizan, mientras los astronautas tensan cada músculo de su cuerpo: abdomen, piernas, todo.

Es una lucha física contra la gravedad.

El final: amerizaje en el Pacífico

Tras superar estos minutos críticos, la cápsula finalmente reduce su velocidad y se prepara para el amerizaje en el océano Pacífico.

Pero el verdadero desafío ya habrá pasado.

Porque esos 10 minutos de reingreso no solo ponen a prueba la tecnología... sino también los límites del cuerpo humano.

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