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- 18/02/2026 12:16
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, afirmó que la capital colombiana enfrenta desafíos de seguridad vinculados a dinámicas nacionales, mientras avanza en proyectos de infraestructura histórica como el metro, durante su participación en el foro de CAF en Panamá y en declaraciones concedidas a La Estrella de Panamá. El mandatario destacó reducciones recientes en homicidios, programas para jóvenes y la generación de empleo asociada a obras públicas, en paralelo con la ejecución de la primera línea del sistema ferroviario urbano.
Galán explicó que su administración recibió en 2024 una tendencia creciente de criminalidad que obligó a reforzar estrategias de seguridad. Aunque Bogotá mantiene una de las tasas de homicidios más bajas de Colombia, el alcalde sostuvo que el objetivo es reducirla aún más.
Según detalló, en 2025 la ciudad logró revertir la tendencia con una disminución del 3,4% en homicidios, resultado de tres ejes principales: fortalecimiento de capacidades policiales, intervención de espacios urbanos para mejorar entornos y políticas de convivencia. El alcalde precisó que cerca del 40% de los homicidios en Bogotá se originan en hechos de intolerancia —riñas y disputas personales— mientras que el 60% restante está vinculado a estructuras criminales y economías ilegales.
El mandatario también planteó la necesidad de una reforma judicial en Colombia. Señaló que, en delitos como el hurto, el 95% de las personas capturadas recuperan la libertad, lo que —según su análisis— genera incentivos negativos para la delincuencia.
Además, Galán fue crítico con la política nacional de seguridad conocida como “paz total”, al considerar que ha fortalecido actores ilegales que luego trasladan violencia a las ciudades. “Bogotá no es una isla”, afirmó, al advertir que la producción de cocaína en Colombia es hoy entre 20 y 30 veces mayor que en la época de los grandes carteles, lo que impacta los mercados ilegales urbanos.
En materia social, el alcalde destacó el programa “Jóvenes con Oportunidades”, orientado a reducir la deserción escolar y facilitar la transición hacia educación superior o formación técnica. Según explicó, la deserción se redujo de alrededor de 6% a menos de 5% en dos años.
El programa incluye apoyo económico para permanencia educativa y estímulos a empresas que contraten jóvenes sin experiencia, uno de los principales obstáculos de inserción laboral. Galán aseguró que Bogotá registra actualmente la tasa de desempleo juvenil más baja de la última década, así como los niveles más bajos de desempleo femenino en el mismo periodo y la tasa general más baja en aproximadamente 17 años.
El alcalde subrayó que las obras públicas han sido un motor clave de empleo. Solo la construcción del metro ha generado cerca de 15.000 puestos de trabajo, mientras que otros proyectos urbanos suman aproximadamente 45.000 empleos adicionales formales.
Durante el foro de CAF, Galán presentó el avance del metro como la transformación de infraestructura más importante en la historia de la ciudad. Bogotá discutió durante cerca de 80 años la necesidad de un sistema ferroviario hasta que finalmente comenzó su construcción.
La primera línea, de 24 kilómetros y carácter elevado, fue recibida por su administración con un avance del 28% y actualmente supera el 70%. El proyecto contará con tecnología de automatización GOA4 —la más avanzada disponible— y una flota de 30 trenes.
Se prevé que la construcción del viaducto finalice en 2026, que las pruebas integrales se desarrollen en 2027 y que la operación comercial inicie en el primer trimestre de 2028. La línea tendrá capacidad para transportar más de un millón de pasajeros diarios, cifra superior a todo el sistema del metro de Washington, que posee cinco líneas.
El alcalde también anunció la extensión de la línea 1 hasta la calle 100, mediante un esquema de alianza público-privada con financiación estimada de 70% privada y 30% pública, con una inversión cercana a 700-800 millones de dólares.
Galán explicó que la segunda línea del metro será subterránea, con una longitud aproximada de 5,5 kilómetros y conexión con cinco troncales de TransMilenio. Este proyecto permitirá ampliar en 65% la red ferroviaria de la ciudad.
El impacto ambiental estimado incluye la reducción de 87.000 toneladas de CO₂ y un ahorro anual de 46 millones de horas en tiempos de viaje. El trayecto entre Suba y la calle 72, que actualmente puede superar una hora, se reducirá a unos 20 minutos.
La inversión total de la segunda línea ronda los 9.000 millones de dólares, financiados en cerca de 70% por el Gobierno nacional y el resto por el distrito de Bogotá, con apoyo de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones.
El proceso licitatorio será reabierto en 2026 con expectativa de adjudicación en 2027 y entrada en operación alrededor de 2034.
Respecto a la tercera línea, Galán indicó que su administración dejará listos los estudios de factibilidad. El proyecto conectaría Bogotá con el municipio de Soacha y el occidente metropolitano, sentando bases para futuras expansiones cuando exista espacio fiscal.
El alcalde concluyó que el metro representa una recuperación de la confianza ciudadana en la capacidad de ejecutar grandes obras públicas. “Bogotá no puede perder el impulso”, afirmó, al señalar que la primera línea está devolviendo la esperanza de que la ciudad puede concretar proyectos de gran escala.