Una estruendosa ovación fue el agradecimiento que los líderes de la comunidad cubana en Miami brindaron al Gobierno estadounidense ante la imputación del...
Estados Unidos acorrala al castrismo mientras Cuba colapsa entre apagones y presión de Trump
- 21/05/2026 11:05
El 20 de mayo volvió a dividir a Cuba. Mientras desde Washington el secretario de Estado de Marco Rubio reivindicaba el nacimiento de la República cubana en 1902 como el inicio de una nación independiente, en La Habana el presidente Miguel Díaz-Canel insistía en que esa fecha representa el comienzo de la injerencia estadounidense en la isla.
Dos discursos opuestos, pronunciados casi al mismo tiempo, reflejaron una vez más la batalla política e ideológica que durante décadas ha marcado la relación entre Cuba y Estados Unidos.
Pero lejos de los discursos históricos, la realidad cubana estuvo dominada por otra crisis: los apagones masivos. La Unión Eléctrica informó que el Sistema Eléctrico Nacional apenas disponía de 1.300 megavatios para cubrir una demanda de casi 2.800, dejando a millones de cubanos frente a largas horas sin electricidad.
La imagen de una Habana deteriorada, con escasez de agua, hoteles afectados por cortes eléctricos y un turismo en caída libre, contrastó con las narrativas épicas que ambos gobiernos intentaban construir.
La jornada tomó un giro todavía más contundente cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó cargos federales contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, hecho en el que murieron cuatro personas.
La acusación incluye delitos de asesinato, conspiración y destrucción de aeronaves estadounidenses, en un movimiento considerado por analistas como uno de los golpes políticos más simbólicos contra el castrismo en décadas.
La ofensiva de Washington no se limita al plano judicial. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Cuba ha enfrentado nuevas sanciones financieras, restricciones petroleras y medidas dirigidas especialmente contra Gaesa, el conglomerado militar que controla buena parte de la economía de la isla.
Rubio aseguró que la crisis humanitaria cubana no responde únicamente al embargo, sino también al saqueo interno de recursos por parte de la élite gobernante. Según afirmó, Gaesa concentra entre el 40% y el 70% de la actividad económica nacional.
El emporio empresarial Gaesa volvió al centro del debate internacional. La estructura militar administra hoteles, tiendas en divisas, puertos y empresas exportadoras, convirtiéndose en el principal objetivo de la estrategia estadounidense para debilitar al Gobierno cubano.
Sin embargo, especialistas advierten que el poder en Cuba no depende exclusivamente de Gaesa. El economista Miguel Alejandro Hayes sostiene que el conglomerado es apenas un instrumento de control dentro de una élite militar mucho más amplia que domina el aparato político y económico del país.
Para Washington, aislar a Gaesa permitiría impulsar una relación directa con el sector privado cubano y actores independientes, evitando que el capital extranjero fortalezca a las Fuerzas Armadas.
Aunque Rubio habló de una “nueva relación” entre ambos países, persisten fuertes dudas sobre el verdadero alcance de la estrategia de Estados Unidos hacia Cuba.
Expertos señalan que las presiones económicas podrían profundizar el deterioro social sin garantizar cambios políticos reales. Otros advierten que la política de máxima presión revive temores históricos sobre una posible dependencia de Cuba respecto a Washington.
Mientras tanto, el Gobierno cubano mantiene un discurso desafiante. Díaz-Canel volvió a exigir el fin del embargo y aseguró que solo sin sanciones podrá evaluarse la verdadera capacidad económica del país.
En medio de la peor crisis energética y económica en décadas, millones de cubanos observan cómo el conflicto entre La Habana y Washington vuelve a definir el destino de la isla.