Comercios que aún entregan bolsas plásticas y consumidores que las exigen reflejan los desafíos pendientes para el cumplimiento de la normativa ambiental...
- 19/11/2012 01:00
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️EGIPTO. Tawadros II, el nuevo patriarca de los coptos ortodoxos de Egipto, la mayor comunidad cristiana de Oriente Medio, fue entronizado en medio de las tensiones con los islamistas sobre el papel que tendrá la sharia (ley islámica) en la futura Constitución.
Tawadros II, de 60 años, se convirtió en el 118º ‘papa de Alejandría, patriarca de toda África y de la sede de San Marcos’ en una fastuosa y solemne ceremonia religiosa celebrada en la gran catedral San Marcos de El Cairo.
La dignidad le fue confiada por el obispo Pacomius, jefe interino de la iglesia copta desde la muerte de Shenuda III, en una ceremonia jalonada de cantos, salmos y homenajes en árabe, griego, y en idioma copto, que se utiliza sólo para la liturgia.
En presencia de decenas de altos eclesiásticos con ricos hábitos bordados, Tawadros II recibió los atributos de su función, en particular una tiara y un crucifijo de oro, en medio de los aplausos de personalidades y fieles congregados en la catedral.
Tawadros II sucede a Shenuda III, fallecido el pasado marzo tras mantenerse durante cuatro décadas al frente de esta comunidad, que representa entre el 6 y el 10% de los 83 millones de egipcios.
Este farmacéutico de formación que se hizo monje y después obispo de Beheira (delta del Nilo) y considerado como un hombre de diálogo, fue preseleccionado con otros dos candidatos en una votación en octubre, y después designado el 4 de noviembre en un sorteo efectuado por un niño durante una ceremonia religiosa.
La Iglesia Copta, una de las más antiguas de la cristiandad, debe su fundación al evangelista San Marcos en Alejandría, siglos antes del nacimiento del islam, actualmente mayoritario en Egipto.
Los coptos en Egipto, muy poco representados en las instancias gubernamentales y en la función pública, temen verse marginados todavía más. También están preocupados por la multiplicación de agresiones que tienen un cariz confesional, a veces mortíferas, contra su comunidad.