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Keiko Fujimori y Roberto Sánchez cierran campaña en Perú con ataques cruzados y un país dividido antes del balotaje
- 05/06/2026 08:12
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Agrega La Estrella en Google ↗️A pocas horas de que Perú acuda a las urnas para elegir a su próximo presidente, los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez protagonizaron multitudinarios cierres de campaña en Lima, donde expusieron dos visiones opuestas para el futuro del país y elevaron el tono de sus confrontaciones políticas.
Miles de seguidores participaron en los actos finales de una contienda marcada por la polarización, la inseguridad ciudadana y el desgaste institucional que ha llevado a Perú a tener ocho presidentes en apenas una década.
Fujimori, líder de Fuerza Popular, reunió a sus simpatizantes en el Estadio Monumental, el más grande del país. Desde allí apeló a la “unidad y reconciliación” nacional, insistiendo en que Perú debe superar las divisiones que han marcado los últimos años.
“Lo difícil es ponernos de acuerdo, dar un paso hacia el diálogo y el consenso. El liderazgo consiste en tender puentes”, expresó la candidata, quien disputa por cuarta vez una segunda vuelta presidencial.
Durante su intervención, Fujimori prometió un gobierno de cinco años enfocado en la estabilidad política, la lucha contra la delincuencia y la recuperación económica. También aseguró que conformará una administración integrada por especialistas y técnicos para resolver los principales problemas del país.
La candidata defendió la inversión privada, garantizó la independencia del Banco Central y prometió ampliar servicios básicos en regiones históricamente marginadas por el Estado, como acceso a agua potable y atención médica.
El combate contra la criminalidad se mantuvo como eje central de su discurso. La inseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los peruanos, especialmente ante el incremento de extorsiones, robos y hechos violentos registrados en distintas regiones.
La actividad contó con el respaldo de Rafael López Aliaga, quien quedó en tercer lugar en la primera vuelta y pidió a sus seguidores respaldar a Fujimori para evitar el avance de la izquierda radical.
El ambiente en el estadio estuvo marcado por símbolos del fujimorismo. Decenas de simpatizantes portaban prendas naranjas, pancartas y fotografías de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, fallecido en 2024, cuya figura continúa generando adhesiones y rechazos en la política peruana.
Mientras tanto, Roberto Sánchez cerró su campaña en la avenida de La Peruanidad, en el distrito limeño de Jesús María, donde miles de simpatizantes se congregaron entre banderas andinas, música folclórica y referencias constantes al expresidente Pedro Castillo, encarcelado tras el fallido autogolpe de 2022.
El candidato izquierdista lanzó duras críticas contra Fujimori y presentó la elección como una oportunidad para terminar con la corrupción, la impunidad y la concentración del poder político.
“Se acabó el caos”, afirmó Sánchez ante sus seguidores, quienes respondían con consignas a favor de Castillo y de una mayor representación de las zonas rurales del país.
La campaña de Sánchez ha logrado captar el respaldo de sectores descontentos con las élites políticas tradicionales y de ciudadanos que consideran que Castillo fue víctima de una persecución política. Durante meses, el candidato defendió públicamente la posibilidad de otorgarle un indulto.
Su ascenso ha sido una de las mayores sorpresas del proceso electoral. Hace apenas unos meses aparecía relegado entre los aspirantes con menor intención de voto dentro de una primera vuelta en la que participaron 35 candidatos.
En materia de propuestas, Sánchez ha prometido depurar la Policía Nacional, aplicar la denominada “muerte civil” a funcionarios condenados por corrupción e incrementar progresivamente la inversión pública en educación y salud.
Asimismo, ha buscado tranquilizar a los mercados al asegurar que respetará la autonomía del Banco Central, uno de los principales temores expresados por sectores empresariales frente a una eventual victoria de la izquierda.
El aspirante también ha insistido en la necesidad de impulsar la industrialización de Perú para reducir la dependencia de la exportación de materias primas y generar mayor valor agregado en la economía nacional.
Su candidatura recibió el respaldo de varios excandidatos presidenciales eliminados en la primera vuelta, entre ellos Ricardo Belmont, Alfonso López Chau y George Forsyth.
La jornada electoral del domingo definirá mucho más que el nombre del próximo presidente. También pondrá a prueba la capacidad del sistema político peruano para recuperar estabilidad tras años de crisis institucional, enfrentamientos entre poderes del Estado y una creciente desconfianza ciudadana.
Con dos proyectos radicalmente distintos enfrentados en las urnas, Perú llega a una de las elecciones más trascendentales de los últimos años, en un clima donde la seguridad, la corrupción y la gobernabilidad dominan las preocupaciones de millones de votantes.