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- 04/01/2026 11:52
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que su país “no está en guerra con Venezuela”, al tiempo que dejó claro que Washington mantendrá la presión sobre el régimen venezolano en función de sus intereses de seguridad nacional, especialmente en la lucha contra el narcotráfico y el uso de la industria petrolera.
“No hay guerra. Nuestra guerra contra las organizaciones narcotraficantes no es una guerra contra Venezuela”, afirmó Rubio, al explicar que las acciones emprendidas por Estados Unidos se enmarcan en la aplicación de sanciones petroleras y órdenes judiciales, que incluyen la incautación de embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas y al petróleo sancionado. “Eso continuará”, subrayó.
Rubio señaló que el objetivo central de la política estadounidense es provocar cambios en Venezuela que beneficien primero a Estados Unidos, aunque afirmó que esos cambios también deben favorecer al pueblo venezolano. “Para eso trabajamos”, dijo, al recalcar que la prioridad inmediata es la seguridad, la estabilidad regional y la protección de los intereses estadounidenses.
Según el funcionario, las próximas decisiones se medirán en plazos cortos, de semanas y meses, más que en promesas de largo plazo. “Estamos hablando de lo que sucederá en los próximos dos o tres meses y cómo eso se relaciona con los intereses nacionales de los Estados Unidos”, explicó.
En su intervención, Rubio elogió a María Corina Machado, a quien calificó como “fantástica” y parte fundamental del movimiento opositor. Sin embargo, reconoció una limitación clave del escenario actual: “Desafortunadamente, la mayoría de la oposición no está presente dentro de Venezuela”.
El secretario de Estado afirmó que, aunque Estados Unidos desea una transición democrática y un “futuro brillante” para Venezuela, existen asuntos inmediatos que deben ser atendidos antes de avanzar hacia ese objetivo. “Todos queremos ver una transición a la democracia, pero ahora estamos enfrentando la realidad inmediata”, indicó.
Rubio fue crítico con Nicolás Maduro, señalando que no es un interlocutor confiable y que tuvo oportunidades recientes para evitar la escalada de presión. “Con Maduro no se podía hacer un acuerdo. Ha hecho una carrera de no cumplirlos y de ganar tiempo”, sostuvo, al afirmar que la actual administración estadounidense no repetiría errores del pasado.
Según Rubio, el foco ahora se traslada a otros actores dentro del aparato militar y de seguridad venezolano, quienes deberán decidir qué rumbo tomar. Estados Unidos, dijo, espera “una dirección diferente a la que Nicolás Maduro escogió”.
Consultado sobre un eventual proceso electoral, Rubio consideró que el tema es prematuro. Afirmó que las elecciones “debieron haber ocurrido hace mucho tiempo”, que se realizaron y que “no se contaron los votos”, una situación que, a su juicio, es ampliamente conocida.
Por ahora, Washington mantendrá la presión. “Seguirán enfrentándose a esta cuarentena de petróleo, a la presión de Estados Unidos”, advirtió, al confirmar que continuarán las interdicciones de barcos vinculados al narcotráfico y al petróleo sancionado, además de “otras acciones” si no se atienden los problemas señalados.
Rubio resumió que los primeros pasos tras la intervención pasan por garantizar la seguridad de Estados Unidos, eliminar el tráfico de drogas, frenar la presencia de grupos como Hezbollah en la región y evitar que los ingresos petroleros beneficien a adversarios internacionales.
“Nos importa la democracia y las elecciones, pero lo primero que nos importa es la seguridad, el bienestar y la prosperidad de los Estados Unidos”, concluyó, dejando claro que cualquier avance político en Venezuela estará condicionado a esos objetivos inmediatos.