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Violencia, crisis fiscal y salud: los desafíos que heredará el próximo presidente de Colombia
- 29/05/2026 09:02
Mientras millones de colombianos acuden a las urnas para la primera vuelta presidencial de este 31 de mayo, el país enfrenta un escenario complejo que va mucho más allá de la disputa entre candidatos. Quien llegue a la Casa de Nariño heredará una nación golpeada por la violencia, presionada por problemas fiscales, enfrentada a un sistema de salud en dificultades y con una creciente desconfianza hacia las instituciones.
En regiones como el Catatumbo, en la frontera con Venezuela, la realidad ilustra la magnitud de la crisis. Allí, mujeres embarazadas han vuelto a dar a luz en sus casas por temor a desplazarse por carreteras controladas por grupos armados. Los campesinos temen las minas antipersonales, los niños viven bajo la amenaza de drones cargados con explosivos y miles de familias han abandonado sus hogares.
Durante el último año, cerca de 100.000 personas dejaron esa región debido a la violencia.
La expansión de grupos armados ilegales es uno de los mayores retos para el próximo mandatario.
Tras el acuerdo de paz con las FARC, varias organizaciones criminales ocuparon territorios que antes estaban bajo control de la antigua guerrilla. El resultado ha sido un incremento de la violencia en numerosas zonas del país.
Solo en los primeros cinco meses de 2026 se registraron 54 masacres que dejaron 233 víctimas mortales. Además, continúan las denuncias por extorsiones, secuestros, reclutamiento de menores y control territorial ejercido por estructuras criminales.
La política de “paz total” impulsada por el presidente Gustavo Petro ha generado fuertes debates. Mientras algunos sectores defienden el diálogo como vía para reducir la violencia, otros consideran que las negociaciones no han logrado contener la expansión de los grupos armados.
Las diferencias entre los candidatos reflejan esa división. Algunos proponen endurecer la respuesta militar, mientras otros insisten en mantener espacios de negociación acompañados de programas sociales.
El próximo gobierno también recibirá unas finanzas públicas bajo presión.
Aunque la economía colombiana mantiene una proyección de crecimiento cercana al 3% para este año, el déficit fiscal podría alcanzar el 7% del Producto Interno Bruto y la deuda pública se encuentra en uno de sus niveles más altos de las últimas décadas.
A esto se suma un problema persistente: más de la mitad de los trabajadores continúan en la informalidad, sin acceso pleno a seguridad social ni estabilidad laboral.
Los expertos coinciden en que el desafío será encontrar un equilibrio entre mantener programas sociales, reducir la desigualdad y garantizar sostenibilidad fiscal.
Pese a las dificultades, indicadores como la reducción de la pobreza multidimensional y la disminución del desempleo figuran entre los principales logros económicos destacados por la actual administración.
La muerte del niño Kevin Acosta, de siete años, tras no recibir oportunamente el tratamiento que necesitaba para su hemofilia, reabrió el debate sobre el sistema de salud colombiano.
Durante décadas, Colombia fue considerada un referente regional en materia sanitaria. Sin embargo, actualmente las EPS acumulan deudas multimillonarias con hospitales y clínicas, situación que ha provocado retrasos en tratamientos, escasez de medicamentos y largas listas de espera.
La crisis sanitaria se convirtió en uno de los temas más sensibles de la campaña y será una de las principales pruebas para el próximo gobierno.
Aunque no ocupa el centro del debate electoral, la corrupción continúa siendo una preocupación para los ciudadanos.
Colombia llega a estas elecciones con uno de los peores niveles de percepción de corrupción de la última década. Además, varios escándalos que han salpicado al actual gobierno han alimentado las críticas sobre la capacidad del Estado para garantizar transparencia en el manejo de recursos públicos.
Con una sociedad profundamente polarizada y desafíos acumulados durante años, el próximo presidente no solo deberá gobernar, sino también encontrar consensos para enfrentar problemas que siguen afectando la vida cotidiana de millones de colombianos.