Von der Leyen admite el fin del orden mundial y pide a Europa prepararse para una nueva era de conflictos

  • 09/03/2026 09:04
La jefa de la Comisión Europea alerta sobre un escenario geopolítico inestable tras Ucrania, Irán y tensiones globales, y reclama reforzar defensa y redefinir estrategia

El sistema internacional que durante décadas organizó las relaciones entre potencias está en crisis. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el orden global basado en reglas que emergió tras la Segunda Guerra Mundial se ha derrumbado frente a una nueva realidad marcada por conflictos bélicos, tensiones geopolíticas y rivalidades entre grandes potencias.

Durante la conferencia global de embajadores de la Unión Europea en Bruselas, Von der Leyen sostuvo que el bloque comunitario debe replantear profundamente su estrategia internacional, reforzar su capacidad de defensa y redefinir su papel en un mundo cada vez más impredecible.

Según la dirigente europea, acontecimientos recientes —como la invasión rusa de Ucrania, la guerra que involucra a Israel y Estados Unidos contra Irán, y las tensiones geopolíticas en el Ártico vinculadas a Groenlandia— demuestran que las normas internacionales ya no ofrecen garantías suficientes para la seguridad global.

“Europa siempre defendió un sistema internacional basado en reglas, pero ya no puede confiar únicamente en ese marco para proteger sus intereses”, advirtió la presidenta de la Comisión Europea ante decenas de diplomáticos del bloque.

La líder alemana señaló que el continente enfrenta un entorno estratégico mucho más volátil que el que dio origen a las instituciones europeas actuales, diseñadas en un periodo dominado por el multilateralismo y la relativa estabilidad geopolítica.

En ese contexto, insistió en que la Unión Europea debe construir su propia estrategia geopolítica, fortaleciendo alianzas y desarrollando nuevas formas de cooperación internacional.

Más gasto militar y una nueva estrategia europea

El diagnóstico de Von der Leyen estuvo acompañado de un llamado directo a los Estados miembros de la Unión Europea para aumentar el gasto en defensa y adaptar las estructuras institucionales del bloque a un entorno internacional más hostil.

La presidenta del Ejecutivo comunitario ha sido criticada por algunos gobiernos europeos que consideran que ha invadido competencias nacionales en materia de política exterior y seguridad. Sin embargo, defendió que el cambio de paradigma global obliga a revisar tanto la doctrina estratégica europea como los mecanismos de toma de decisiones del bloque.

Von der Leyen también se refirió a la ofensiva militar contra Irán, lanzada por Estados Unidos y respaldada por Israel, pese a que la operación no contó con mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La líder europea afirmó que el debate sobre si el conflicto fue “una guerra elegida o necesaria” no captura completamente la magnitud del momento geopolítico.

“Europa debe mirar la realidad tal como es hoy”, señaló.

En su intervención, la presidenta de la Comisión Europea adoptó una postura especialmente dura contra el régimen iraní, al que acusó de represión interna y de desestabilizar Medio Oriente mediante aliados armados con misiles y drones.

“Quiero ser clara: no se debe llorar por el régimen iraní que ha infligido muerte e impuesto represión a su propio pueblo. Y que ha causado devastación y desestabilización en toda la región a través de sus aliados armados con misiles y drones”, apuntó.

Asimismo, aseguró que sectores de la sociedad iraní —tanto dentro del país como en la diáspora— han interpretado la muerte del ayatolá Alí Jameneí como una posible oportunidad para abrir un nuevo capítulo político.

“Muchos esperan que este momento pueda conducir a un Irán libre”, afirmó Von der Leyen, quien sostuvo que el pueblo iraní merece libertad, dignidad y la posibilidad de decidir su futuro, aunque reconoció que el proceso podría estar marcado por incertidumbre y riesgos de inestabilidad.

El mensaje de la presidenta de la Comisión refleja la creciente preocupación en Bruselas por el deterioro del orden internacional y la necesidad de que Europa redefina su papel estratégico en un escenario global cada vez más dominado por la competencia entre potencias.

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