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26 de Jan de 2021

Nacional

La Ley 23, crisis para Martinelli

U n buen día en 1493, el Papa Alejandro VI—el mismísimo Rodrigo Borgia, padre de Cesare y Lucrezia, y probablemente amante de ella tambi...

U n buen día en 1493, el Papa Alejandro VI—el mismísimo Rodrigo Borgia, padre de Cesare y Lucrezia, y probablemente amante de ella también—hizo una línea en el mapa de América y, como representante del Todopoderoso, regaló una mitad al rey de España y la otra al rey de Portugal. ---Así se trasladó al mundo nuevo el principio feudal de que la tierra pertenece al rey, quien, si quiere, da concesiones de ella a particulares.

En la mayoría de nuestros países, este principio ha sido reemplazado por uno democrático que salió del esclarecimiento de las cosas. La tierra pertenece en común a los ciudadanos, hasta el momento que alguien toma posesión de ella. Entonces, se convierte en propiedad privada.

En Estados Unidos, por ejemplo, el Homestead Act. de 1862 (Ley de Hogar Seguro) regalaba un título de 18 hectáreas de terreno a cualquiera que aceptara quedarse en ellas y trabajarlas.

Una clase fuerte de pequeños propietarios favoreció a la libertad individual, la estabilidad política, y el desarrollo capitalista, en base a esta premisa.

Fue por esto que, para conquistas y llevar al comunismo a Rusia, Stalin aniquiló al Kulak, los campesinos dueños de su tierra.

En Panamá, sin embargo, se preservó el principio feudal, con la sustitución, después de la independencia de España, del Estado por el rey.

Así los gobiernos de turno, y los oficiales que formaron parte de ellos, podían, como custodios del Estado, disponer de la tierra y sacar provecho de este poder.

Mientras tanto, los más codiciosos podían conseguir “gangas” entendiéndose con oficiales corruptos.

De todos modos, la idea de que la posesión de la tierra confiere derechos de dueño ha retomado su fuerza en Panamá, empujado por nacionales preocupados por la desigualdad social y económica, y atraídos, además, por los oportunidades de desarrollo que vendrán, producto de los derechos posesorios.

De quienes promueven esto, el más importante personaje es Ricardo Martinelli, quien hizo del concepto un pilar central de su campaña, estuvo presente cuando la Asamblea Nacional aprobó la Ley 23, y quien mencionó el tema en su discurso de toma de posesión el pasado 1 de julio.

Ahora, la Ley 23 es la expresión concreta del concepto de derechos posesorios, y se ha convertido en una especie de muro de contención en la primera crisis de la administración Martinelli.

Por una parte, un presidente que ha dicho que quiere cambios; y por el otro, un ministro para quien las cosas estaban muy bien antes de que se pasara la Ley 23. Para hacerlo más interesante, el presidente necesita el partido del ministro para mantener control de la asamblea.

Yo apuesto al presidente. Si deja a un ministro sabotear uno de sus proyectos queridos, los próximos cinco años serán muy largos.