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21 de Jan de 2020

Nacional

Los niños que no nacieron

PANAMÁ OESTE. Ni todas las pandillas juntas que operan en Panamá matan la cantidad de personas que mueren en el vientre de sus madres, p...

PANAMÁ OESTE. Ni todas las pandillas juntas que operan en Panamá matan la cantidad de personas que mueren en el vientre de sus madres, producto de abortos practicados clandestinamente, sin medir el daño que se hace, comentó el cura Fernando Fontane, de la Parroquia San Francisco de Paula, ubicada en el distrito de La Chorrera.

Lo peor, dijo el sacerdote, es que esta situación no ocupa los titulares de los medios de comunicación, como ocurrió con la patada que le dieron a la lechuza allá en Colombia, a pesar de que la situación de los abortos —especialmente en menores edad— alcanza un nivel de alarma en el distrito.

El tema se abordó en la celebración del Día del Niño por Nacer, que es el 25 de marzo de cada año. Fontane se refirió a lo que se ha visto en el Hospital Nicolás Solano de La Chorrera, donde semanalmente llegan unas 20 pacientes por casos de abortos. Ante esta situación, la Iglesia católica no puede guardar silencio porque están matando a niños no nacidos.

De acuerdo con las estadísticas de ese centro hospitalario, en el 2010, en cinco distritos de la región oeste (Arraiján, La Chorrera, Capira, Chame y San Carlos) se registró un total de 633 abortos, por diferentes circunstancias que a veces es difícil de establecer y en donde aparecen mujeres desde los 15 años.

Fontane dijo que el aborto es una realidad de la que fue testigo el mes pasado, cuando fue a celebrar la eucaristía en el Departamento de Patología del Hospital Nicolás Solano y se percató de una importante cantidad de recipientes donde depositan los fetos abortados.

Tras ese descubrimiento, decidieron hacer una vigilia de oración el pasado 12 de diciembre, para pedir por todos los niños a los que mataron antes de nacer.

La situación salta a la vista en el Departamento de Patología del Hospital Nicolás Solano, donde ya no hay espacio para colocar los recipientes, de todos los tamaños, que guardan los frágiles cuerpos de los no nacidos.

DEBER DE LA IGLESIA

El cura insistió en que la iglesia no puede guardar silencio ante hechos que atentan contra la vida y por ello hizo un llamado a la sociedad, en especial a la familia, para que se enseñe a valorar la vida del que está por nacer.

EL PROGRAMA

Pronto esta aldea funcionará en Naos de La Chorrera para beneficio de jóvenes de cualquier punto del país.

El padre Francisco Verar, con un niño en sus brazos, dio gracias a Lourdes por su testimonio y pidió a los presentes que fueran portadores de la vida, ‘si ustedes se encuentran durante el año con alguna chica que esté en dificultad para desarrollar su embarazo y no le encuentra sentido a su vida, que se comunique con la Parroquia San Francisco de Paula’.

‘Este niño que ustedes ven aquí casi no nace; su madre, que está al lado mío y que tiene pena, llegó afligida y preocupada a preguntar si lo debía tener o no porque el papá no lo quería... y al otro que está al lado tampoco su papá lo quería, pero ella ha sido una mujer valiente que aceptó la responsabilidad de ser madre y padre de estos dos niños...’, contó el padre Verar.

Citando las palabras de la Madre Teresa de Calcuta al decir: ‘si alguna mujer no quiere a su hijo y está dispuesta a matarlo, démelo a mí, yo sí lo quiero’, el párroco dijo estar dispuesto a dedicar su vida a darle salud y educación que las mamás y los papás no quieren.

Y en un tono decidido dijo: ‘queridos hermanos, yo les pido, por caridad, no caigan en las trampas de los movimientos ecologistas que excluyen del medio ambiente la vida humana en el vientre materno, un niño es más importante que una lechuza’, instando a todos los presentes a trabajar por la dignidad del ser humano desde la concepción y agradeció por el acto religioso y cívico de sí a la vida.