14 de Ago de 2022

Nacional

El inflexible Arnulfo Arias

En el exilio Sanjur habló con Arnulfo Arias y en su libro, narró el resultado de los dos encuentros con el máximo líder del panameñismo.

En el exilio Sanjur habló con Arnulfo Arias y en su libro, narró el resultado de los dos encuentros con el máximo líder del panameñismo.

Al rememorar el primer encuentro narra: ‘La primera reunión fue en privado y muy cordial, prometiendo ayudarnos y sin mayores compromisos’. Muchas personas --dice-- le instaban a que se uniera a Arnulfo Arias para fraguar una acción masiva en el exilio y asegurar así, el regreso a Panamá. Sanjur veía a Arnulfo como ‘el único político capaz de poder mantener unida a la Guardia Nacional alrededor de Torrijos y para trabajar en un plan para derrocarlo’. Además --conjetura Sanjur—‘los oficiales pro-Arias habían huido y no se encontraban activos o estaban jugando un papel de informantes en favor de la dictadura’. Bajo estas circunstancias debían, por lo tanto, ‘elaborar un buen proyecto propagandista que tendiera a debilitar el organismo armado, causando la discordia entre ellos, aprovechando la tendencia izquierdista del tirano, el enriquecimiento ilícito de los oficiales de alto rango, la corrupción y el tráfico de drogas’.

Para Sanjur Arias ‘debía seguir el exilio’ manteniéndose detrás de las cortinas ‘hasta un momento oportuno en que saliera públicamente a ocupar su puesto’. Mientras ello ocurría se debía adelantar ‘un plan que incluyera varios puntos de explotación’, entre ellos, ‘propaganda’ (no bolas, ni bochinches), incitando el temor al comunismo y la inclinación marxista del dictador. Esto con el fin de ganar adeptos dentro de la institución armada. Se debía --prosigue-- organizar más células en todo el país, ‘atentados’ (contra el dictador y los altos oficiales, no contra la tropa). Aconsejaba una ‘acción’ rápida contundente y aplicada en ciertos puntos en los momentos precisos. Otra necesidad, por supueste, era la obtención de ‘dinero’; Sanjur indica que no contaba con él ni sabía en donde obtenerlo para cualquier propósito. Esto era lo recomendado por Sanjur. Para entonces, aún idealizaba que era probable convencer a ‘los gringos’ del error en que incurrían al apoyar a la tiranía. Su ingenuidad --concluye Sanjur-- estaba en ignorar que ellos eran sus ‘máximos enterradores’. Los contactos norteamericanos que intentó, lo evadieron.

Con el impredecible Arnulfo Arias, cambiaron las cosas en una segunda reunión. El encuentro estuvo empedrado con sobresaltos. Resulta que, a mediados de 1971, Sanjur se reunió en Miami con el amigo y Senador de un Estado en Venezuela. El había viajado a Estados Unidos a fin de engarzar contacto con Sanjur y explorar qué apoyo podía aportar a la lucha por la libertad de Panamá. De la conversación emergió el tema de una inmensa finca de 14,000 hectáreas. Era propiedad de su amigo, y se ofrecía para facilitar el adiestramiento de personal en diferentes pericias tácticas. Se habló también de su aeronave particular, para la movilización que fuese necesaria en pequeña escala. Todos los planes reclamaban dinero y Sanjur consideraba que ‘las respuestas’ para conseguirlo ‘apuntaban hacia Arnulfo Arias’. Se concertó la reunión con Arias y su amigo el Senador venezolano. No obstante lamenta Sanjur que ‘los resultados del encuentro’ devino en un descomunal ‘desastre’. Sanjur describe a un Senador presentándose ante el Doctor Arias, con edulcorada cortesía (si se quiere), que fue bruscamente cortada por la respuesta del líder panameñista. ‘¿Cómo van las cosas por Panamá? Inquirió el venezolano, para entrar en conversación. Arias tardó una fracción de segundo en levantarse ligeramente de su asiento, y con ademanes bruscos y voz altisonante agitaba el índice en el aire mientras espetaba: ‘Es que ya tenemos los planes para atacar a Tocumen y Ud. nos va a proveer los hombres y las armas’. Sanjur describe que la respuesta del venezolano tensó más la situación: ‘Ud., Ud. debe querer mucho el poder, porque solo una persona que ama mucho el poder me habla en esa forma’ Ya con eso el encuentro sucumbió en el foso del fracaso. Sanjur cuenta que desaparecieron por la puerta de la habitación mustios, alicaídos y ‘con los ánimos destemplados’.

Con el tiempo Sanjur prefirió no hacer más planes con Arnulfo Arias aunque sus argumentos para ello distan de las referidas experiencias citadas. Recuerda que unos panameños deseaban sumarse a la lucha contra la tiranía, otros le clamaban que se uniera a Arnulfo. Sanjur se resistía a concretar planes con él, porque sabía que iban a ser detectados por la inteligencia del régimen y tales informaciones serían utilizadas para la campaña distorsión de la verdad,le disparara.