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05 de Mar de 2021

Nacional

Ngöbes denunciarán la represión ante la OEA

Las tejas del edificio crema apenas lograban verse entre tanto humo. Las llantas ardían y el fuego trepaba sobre la estructura del cuart...

Las tejas del edificio crema apenas lograban verse entre tanto humo. Las llantas ardían y el fuego trepaba sobre la estructura del cuartel de la policía de Volcán. Algunos trabajadores indígenas desquitaban la bronca por la represión en la entrada del edificio, otros corrían con palos y los más observaban una nueva postal de los enfrentamientos que mantienen en vilo al país.

Ayer, los ngöbe-buglé sumaron marchas y manifestaciones en apoyo al reclamo de no minerías ni hidroeléctricas. Mientras, la Coordinadora anunció que estudia los mecanismos para presentar una demanda al Estado ante la OEA.

En esa pequeña población de las laderas del volcán Barú, trabajadores indígenas cerraron la vía imposibilitando el acceso desde la madrugada. Pedían que se escuche el reclamo de sus paisanos y justicia por la muerte de Jerónimo Rodríguez Tugrí. Cuando los agentes policiales intentaron dispersarlos con gases lacrimógenos y perdigones, ellos respondieron con piedras y el ataque a la sede de la Policía. Fue la tercera instalación incendiada, después del cuartel de San Félix y la garita de David.

MÁS APOYOS

Con menos violencia pero similar énfasis, otras voces de la zona se alzaron para reclamar el cese de las hostilidades y que las autoridades escuchen a los habitantes de la comarca que resisten hace una semana.

Trabajadores de la Industria del Banano, Agropecuaria y Empresas Afines (Sitraibana) iniciaron hoy una huelga indefinida en apoyo a los integrantes de la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y los Derechos del Pueblo Ngäbe-Buglé y Campesino.

Human Rights denunció ‘la violación de derechos humanos fundamentales por parte del Gobierno de Panamá’, y más congregaciones, como los padres Agustinos de Tolé, sumaron repudio a la situación crítica.

LA VIGILIA

Ayer pasadas las cinco de la tarde, más de 600 indígenas se reunieron cerca del hospital donde murió el domingo Jerónimo Rodríguez.

Caminaron desde el estadio de San Félix, donde estaban en vigilia permanente desde el domingo, hasta la esquina del hospital de la localidad, donde permanecieron unos minutos antes de volver hasta el punto de partida. Tenían la intención de ir al cruce, pero al observar las unidades antimotines a 50 metros del hospital, retrocedieron para continuar con su manifestación pacífica y evitar nuevos enfrentamientos.

Los indígenas marcharon con un ataúd simbólico que contenía la leyenda ‘Martinelli promesa cumplida’. También portaban unas pancartas con una acusación: ‘Martinelli y Mulino asesinos de indígenas’, además de cruces en homenaje a su mártir fallecido.

Hasta anoche, seguían en vigilia en el estadio, para sostener el luto: ‘Nu jogro ulire’, repetían (‘estamos de luto’ en lenguaje ngöbe).

La cacica general ngöbe buglé, Silvia Carrera, le solicitó al Gobierno Nacional la libertad de los detenidos, que cese la represión contra el pueblo y que se reactive la comunicación de los celulares. El último punto es fundamental por la desesperación de muchas madres y mujeres que no saben dónde están sus hijos y esposos, hermanos, primos, sobrinos y demás familiares. Esto viene a azuzar la situación: piensan que están muertos o desaparecidos.

La cacique confesó que está muy triste por lo que pasó: ‘Se perdió una vida por proteger el recurso natural’, y aclaró que ‘jamás van a doblegar al pueblo ngöbe buglé’. No descartó interponer una demanda por violación de los derechos humanos ante la OEA: ‘Si hay que hacerlo, lo vamos a hacer’, dijo. El fiscal de la comarca, Alberto Montezuma, confirmó a La Estrella que un equipo de abogados está preparando esa demanda.

Con esas condiciones, los indígenas de la comarca esperan hoy al ministro de Gobierno, Jorge Ricardo Fábrega, que viajaba anoche a la provincia de Chiriquí con la intención de establecer contactos y abrir el diálogo.