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01 de Mar de 2021

Nacional

La mano panameña en el escándalo del duque Iñaki

PANAMÁ. El escándalo que estalló en España por el desvío de dinero del duque de Palma de Mallorca, Iñaki Urdangarin, tiene en el fondo —...

PANAMÁ. El escándalo que estalló en España por el desvío de dinero del duque de Palma de Mallorca, Iñaki Urdangarin, tiene en el fondo —y, al parecer, no para menos— a un panameño como protagonista estrella: uno de nombre Gustavo Newton Herrera.

Aunque ríos de tinta se han escrito sobre él en España, irónicamente es un personaje bastante escondido. Del que nadie sabe nada. Ni siquiera dónde está. Las causas judiciales abiertas en fiscalías españolas apuntan a que Newton cobraba unos 190 dólares mensuales por ser el testaferro (la pantalla) del De Goes Center For Stakeholder Management, la empresa con la que el duque desviaba dineros del gobierno de Baleares al paraíso fiscal de Belice.

Pero lo que no se ha dicho es que los turbios nexos del canalero no se quedan en España. Aquí también tiene una historia escondida.

LAS RELACIONES EN PANAMÁ

Newton figura como director en al menos 30 sociedades en Panamá. Aunque es fácil inferir que es un exitoso hombre de negocios, no hay más rastros de su trayectoria.

Aparece, según los apuntes del Registro Público, como director de compañías portuarias, de bienes raíces y constructoras.

Es que así como sirvió en España a Undargarin, el panameño, de 50 años, presta su nombre para figurar en la constitución de compañías de empresarios que por alguna razón prefieren el anonimato. Así ha funcionado en todas partes del mundo.

Pero en Panamá de Newton —a quien este medio intentó contactar por todas las vías— hay más. Consiguió particulares ‘compañeros de trabajo’. Uno de ellos estuvo involucrado en el escándalo por la estafa de 1.6 millones de dólares al Banco Nacional de Panamá (BNP) en 2003.

El fraude al BNP fue un trabajo delicado que se extendió por casi un año. Estuvieron involucrados cajeros, supervisores, gerentes, oficinistas y una contadora del banco. Además, bufetes de abogados y particulares. Ha sido uno de los delitos económicos más grandes en lo que va del siglo XXI en Panamá.

El socio de Newton Herrera —como otras 56 personas— fue llamado a juicio en 2005 por delitos contra la administración y la fe pública, la seguridad colectiva y lavado de dinero. Otro de los abogados con los que Newton trabajó es hoy juez.

EL ESCÁNDALO DE FONDO

En España ha habido una revolución por el entramado de corrupción en los negocios de Urdangarin. Tanto que se ha empezado a romper el velo de pulcritud que cubría a la ‘sangre azul’.

El revuelo tiene un origen simple: el duque, con uno de sus socios llamado Diego Torres, levantó una fundación de apoyo a niños discapacitados llamada Fundación Deporte Cultura e Integración Social, con la que adquirieron luego —y para despistar— a la filial de De Goes Center For Stakeholder Management española.

Y desde esa empresa empezaron a moverse. Se contrataron directamente para brindar asesorías al Instituto Nóos de Estudios Estratégicos de Patrocinio y Mecenazgo, montado por el duque Iñaki y su esposa, la infanta Cristina (hija menor del rey de España), para investigaciones sobre los procesos de formulación e implementación de las estrategias de patrocinio y responsabilidad. Pero jamás cumplieron.

El Nóos recibía fondos del Estado español y el objetivo de Urdangarin era quedarse con todo el dinero. Desde 2006, creen las autoridades judiciales de Baleares (una comunidad semiautónoma de España, ubicada en el mar Mediterráneo) el duque estuvo desviando los recursos estatales. En total, habría logrado sacar unos 880 mil dólares (720 mil euros) a través de al menos 36 empresas. Pero en la investigación solo se han logrado identificar unas cuantas.

Indagado ayer por el Juzgado de Palma de Mallorca , el yerno del Rey se desligó del escándalo. Según dijo, se separó de Nóos en 2006 y Torres ‘controlaba todo’. Hoy seguirá declarando.

LLEGANDO A LA SANGRE AZUL

Pero el panameño vinculado al escándalo en España no era tan amigo del duque. Llegó a él a través de uno de sus socios, el abogado catalán Salvador Trinxet.

Newton Herrera, de acuerdo con el registro de sociedades de Reino Unido —y al que La Estrella tuvo acceso— es director de al menos 43 empresas inglesas que tienen domicilio en

el edificio Albany House Station Path, ubicado en el condado londinense de Surrey. El mismo lugar donde funciona la oficina central de la Braxton Consulting, la consultora de derecho mercantil internacional y de acceso a inversores, propiedad de Trinxet. De paso, Newton Herrera su director.

En el Albany House Station Path también está la dirección fiscal (el domicilio legal) del De Goes Center For Stakeholder Management.

Trinxet, sospechan fiscales españoles, fue el ‘arquitecto mercantil’ de De Goes y todas las compañías involucradas en el entramado. En Panamá, el catalán figura en 11 compañías.

¿Qué papel jugó Newton Herrera? El duque Iñaki a la final no quería figurar en ninguna empresa, y por eso el panameño intervino en el juego como testaferro u ‘hombre de paja’. Quería proteger los intereses del duque, en caso de que ocurriera justo lo que está pasando ahora. Pero calculó mal.

A través del canalero, el dinero hurtado a las arcas españolas viajaba de Europa a Panamá y luego a Belice.

Incluso, reportan medios españoles, hubo una reunión en Panamá el 3 de octubre de 2007, en el cenit de todo el negocio. ¿Qué se hizo? ¿Quiénes participaron? Nadie sabe. El único cabo que une es Newton Herrera.

El panameño es además director de Blossomhill Assets, radicada en Belice. Esa empresa, a su vez, es propietaria de las acciones del De Goes Center For Stakeholder Management, por donde se escapó el dinero.

El poder de Newton Herrera en Blossomhill es importante: nombró a Diego Torres, el socio de Urdangarin, como su apoderado en Belice. Pero hay más, por si las dudas. Newton también es el director de Skyline Associates Corporation, la administradora de Blossomhill, y por ende de todo el dinero. Al final el panameño es el dueño titular de los fondos desviados por el duque Urdangarin. Las autoridades ahora lo reclaman.

Las proporciones del escándalo por el escape del dinero es tan grande que en los estrados judiciales sólo lo comparan con Babel: es que parece que diera con el firmamento.