Temas Especiales

05 de Feb de 2023

Nacional

Pleno de la Corte sumido en diferencias políticas

PANAMÁ. En las esferas judiciales, las diferencias entre los cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia que ha nombrado Ricardo ...

PANAMÁ. En las esferas judiciales, las diferencias entre los cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia que ha nombrado Ricardo Martinelli y los cuatro que llegaron por el PRD son harto conocidas. También lo es la teoría de que Aníbal Salas (el único magistrado por el Panameñista) es el punto clave para el dominio del oficialismo en el pleno.

Pero esta última hipótesis es ahora seriamente puesta en entredicho. Salas, han relatado fuentes de la Corte a La Estrella, ha tomado distancia de la tropa oficialista y, por consiguiente, ha abierto al gobierno de Ricardo Martinelli un punto de fuga en el seno de la máxima corporación de justicia.

¿Por qué lo hizo? Las razones son diversas. Intereses detrás y disentimientos con los magistrados martinelistas Harry Díaz y Alejandro Moncada. Esta es una historia en la que la justicia se baña de política y amor.

EL REPARTO IRREGULAR

Los choques entre Salas y Díaz surgieron hace poco, el 22 de agosto. Ese día Salas emitió su salvamento de voto al fallo de casación sobre el caso de la quiebra de Adelag —en la que son sindicados los hermanos Carlos y Aquilino de la Guardia— y que estaba siendo cursado en la Sala Segunda de lo Penal.

Los magistrados Harry Díaz y Moncada encontraron culpables a los De la Guardia y los condenaron a 66 meses de prisión por falsedad y estafa.

Pero Salas reveló que el proceso fue tramitado ‘irregularmente’. La razón: Díaz se habría hecho del conocimiento del proceso pese a que en 2010, tras un recurso de impedimento, había sido retirado del despacho que él ocupa y que por entonces era de José Abel Almengor.

Los intereses de Harry Díaz —sucesor de José Abel Almengor— serían mucho más profundos que los de un juez y el afán de resolver un caso sonado.

El magistrado, sostiene un incidente de recusación presentado en su contra el 30 de julio último, tuvo un ‘cruce fuerte de palabras’ por ‘diferencias personales’ cuatro años atrás con el hijo homónimo de Aquilino de la Guardia.

Fuentes allegadas al magistrado y a los De la Guardia coincidieron en que el encuentro agrio guarda relación con una supuesta relación amorosa que habría tenido Díaz con una modelo. Los vínculos entre ellos habrían terminado una vez la mujer conoció a De la Guardia hijo. Esto —agregaron las fuentes— habría provocado la ira del hoy magistrado. Por ello, insiste el recurso de recusación presentado contra Díaz, él y los De la Guardia son ‘enemigos manifiestos’.

EL PROBLEMA DEL STS

Las diferencias que se gestaban a lo interno de la Sala Penal tuvieron su primer espejo en el Pleno de la Corte el 28 de agosto. Los magistrados Díaz, Moncada, Hernán De León y Luis Ramón Fábrega (los llamados martinelistas) pretendían nombrar a Adolfo Mejía como magistrado del Segundo Tribunal Superior de Justicia (STS) y los nombrados por el PRD, Harley Mitchell, Oydén Ortega y Víctor Benavides, a Enrique Mon.

Salas, como siempre clave, jugó. Pero esta vez le dio la espalda a las huestes oficialistas y apoyó al candidato del bando perredé.

Su voto generó tensión en la mesa y dilató las intenciones del bloque de magistrados nombrados por el gobierno de Martinelli. Jerónimo Mejía —del lado opositor— había salvado su voto y, por tanto, hubo un empate. La Corte Suprema se quedó sin definir el nombramiento.

Los cruces entre Salas y el bando oficialista siguieron: dos días después, Díaz se descargó contra él. En el oficio 29, que hizo llegar la mañana del jueves 30 al escritorio de Salas, consideró ‘irrespetuoso’ su salvamento de voto sobre el caso Adelag.

‘Más que un razonado salvamento de voto, lo que ha presentado es una evidente apasionada defensa técnica de los condenados’, enfatizó.

Mientras eso ocurría, en el Palacio de Las Garzas la preocupación crecía. La mayoría sólida empezaba a desvanecerse por las diferencias entre Salas y el llamado bando de gobierno en la Corte. Eso podría impedir que se nombre al sucesor del magistrado Gerardo Solís en el Tribunal Electoral afín y a Adolfo Mejía en el STS.

Fuentes políticas confirmaron que la primera y única opción sería esperar a que Salas deba salir de la Corte (en diciembre de este año) para nombrar a otro magistrado que pueda resolver el conflicto y, de paso, coronar la mayoría absoluta de Martinelli.

Un tiro de gracia: según el exmagistrado Guillermo Márquez Amado, la Constitución no establece qué hacer ante el retraso en el nombramiento de uno de los magistrados electorales. Aunque Márquez no descartó que en ese ínterin la Corte pueda reelegir a Solís.

Pero al menos para despejar el problema del STS no tuvieron que esperar tanto. Inexplicablemente, el perredista Víctor Benavides desistió de su apoyo a Mon y se sumó al bloque de Harry Díaz, Moncada, Fábrega y De León. En el pleno de ayer aprobaron el nombramiento de Mejía.

‘ESTO ES ESCANDALOSO’

¿Podrá el oficialismo repetir el reordenamiento de fuerzas en la Corte para nombrar al sucesor de Solís en el Tribunal Electoral? Ni el propio pleno lo sabe.

Y aunque tampoco sepan qué va a ocurrir, entre los abogados las lecturas de la situación de la justicia son duras.

‘Cualquier injerencia política en la Corte, el Ministerio Público o cualquier instancia del sistema judicial es altamente perjudicial para el sistema judicial y la vida política nacional’, sostiene el expresidente del Colegio de Abogados José Alberto Álvarez.

Rogelio Cruz, del Movimiento de Abogados Gremialistas, no difiere de eso. ‘Esto es escandaloso. La mano de Martinelli en la justicia es lamentable, y por eso a quien nombre en reemplazo de Salas tendrá instrucciones precisas: conseguir el nombramiento del magistrado del TE’.

Estas circunstancias hacen que el presidente de la Apede, Roberto Troncoso, recuerde por qué la sociedad civil insiste en un cambio de fórmula en la elección de los magistrados altamente presidencialista: ‘al momento que están en el cargo, piensa que se debe el favor’.