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25 de May de 2020

Nacional

Colón amanece casi paralizado y a la expectativa

Colón amaneció vestida de lucha pacífica, este lunes, 22 de octubre, en contra de la ley 72, que permite la venta de los terrenos de la...

Colón amaneció vestida de lucha pacífica, este lunes, 22 de octubre, en contra de la ley 72, que permite la venta de los terrenos de la Zona Libre de Colón (ZLC).

Muy temprano, se registró un cierre en la autopista Panamá-Colón, a la altura de Bervena, donde se colocaron barricadas. Unidades antimotines llegaron a la zona para despejar la vía.

Asimismo, el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria, Construcción y Similares (SUNTRACS) realizó una marcha en varias calles de Colón.

El servicio de transporte se ha visto mermado, debido a la incertidumbre que hay en el interior de la ciudad de la costa atlántica sobre si seguirán las acciones violentas que se dieron el pasado viernes, 19 de octubre, donde hubo una víctima fatal, más de una decena de heridos y destrozos a la propiedad pública y privada.

Aunque todo parece estar en aparente calma, se vive una atmósfera de tensión y confusión en Colón. Incluso, las clases han sido suspendidas por el Ministerio de Educación.

También permanecen cerrados algunos comercios, ya que en las protestas de la semana pasada se dieron muchos saqueos.

El subcomisionado Aldo Macre dijo que están evitando cierre de vías y que harán los desvíos correspondientes para evitar que haya congestionamiento.

Otro cierre se dio en la en calle 16 de la ciudad colonense, donde antimotines lanzan bombas lacrimógenas y una periodista fue afectada además de otras personas que estaban presentes.

Se espera que este lunes continúe el diálogo entre las autoridades del Gobierno y representantes de los colonenses, para poder buscar una solución al conflicto. Aunque el ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez, ha manifestado que ellos no cederán a la petición de derogar la ley 72, lo cual ha sido criticado por miembros del Frente Amplio Colonense, ya que según afirman, se trata de un diálogo desequilibrado, donde el Gobierno quiere imponer su voluntad.