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01 de Jun de 2020

Nacional

Sin consenso la Autoridad del Agua no podrá fluir

PANAMÁ. Calle 45 de Bella Vista, el asfalto continúa húmedo. El chorrito de agua es constante. El hidrante en el cruce con la Justo Aros...

PANAMÁ. Calle 45 de Bella Vista, el asfalto continúa húmedo. El chorrito de agua es constante. El hidrante en el cruce con la Justo Arosemena se desangra y nadie acude en su ayuda. Uno, dos, tres días. La escena es cotidiana y se repite, de Tocumen a El Chorrillo, en cada barrio y cada esquina, porque ‘no hay una fórmula adecuada de reacción frente a problemas importantes, como pérdidas o roturas en los alcantarillados’, dice el especialista en derecho al agua, Eduardo Mitre.

Ante este panorama, el director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Abdiel Cano, informó que la solución a los problemas del abastecimiento de agua a nivel nacional ‘no será a corto plazo y requerirá más de 7 años’.

Entonces el Gobierno, para poner fin a la problemática, propuso el proyecto de ley para la creación de una nueva Autoridad Nacional del Agua.

Especialistas y sociedad civil ven este proyecto con desconfianza. Los primeros porque el problema no es solamente de la distribución. ‘Este no es el único ni el más determinante aspecto. Es solo una arista, que al afectar directamente a los usuarios se convierte en la más visible’, afirma Mitre al explicar la necesidad de una regulación efectiva del recurso agua, que no solamente desarrolle el tema del abastecimiento de la población sino que abarque todo el ciclo hídrico: la administración del río, de la cuenca, el conocimiento de la disponibilidad del agua, ‘aspecto fundamental para saber cómo actuar en cada uno de los ciclos del agua’.

Para Yakarta Ríos, presidenta de la Asociación de Consumo Ético, este ciclo no está planteado en el actual proyecto, y en cambio, advierte visos de privatización.

‘La principal preocupación es que el artículo 4 no establece el agua como bien de dominio público, no susceptible de apropiación privada’, explica por su parte el abogado ambientalista Félix Wing Solís. ¿Cómo se maneja el tema del agua, entonces?, ¿cómo se regula? y ¿cómo se debe garantizar este derecho a los panameños?

ABRIENDO EL DEBATE

El problema es complejo. Se necesita una regulación efectiva, que garantice el derecho del agua, sí. Pero el actual proyecto, según los expertos, no es adecuado. El panorama actual del agua es desalentador: por primera vez en décadas no se puede beber directamente del grifo; 2 mil 800 metros cúbicos de aguas residuales son vertidos casi en su totalidad, sin tratamiento alguno, a ríos y bahía; y hay una insuficiente cobertura de micromedición que ocasiona un gasto de 400 litros por persona, excediendo en 150 litros el consumo aceptable, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para Ríos, esta degeneración del servicio se debe a que los distintos gobiernos le han dado la espalda al IDAAN ‘de una manera dolosa, en una campaña de desprestigio de prestación del servicio público, para transformar el recurso agua en un negocio’.

Para la representante, ‘los diferentes directores han ido dejando que la institución se deteriore paso a paso para que el agua sea un bien escaso y al llegar al límite, como ahora, implementar una autoridad que supuestamente salvará el servicio’, como ocurrió con la Autoridad de Aseo, cuando le quitaron la administración al municipio ‘y no se ha solucionado el problema de las basuras’.

Se debe actuar rápidamente, sí, pero en consenso, opinan los especialistas. Urge un proyecto de ley que proteja el recurso agua y garantice el derecho a la población, ‘pero aplicado mediante debate y con participación ciudadana’, concluye Mitre.