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14 de Apr de 2021

Nacional

300 metrobuses esperan la salida de 700 ‘diablos rojos’

PANAMÁ. El dramático ‘Guasón’ se pasea por la 5 de Mayo, inquietante, intentando recoger y recoger todo cuanto pueda. Su sonrisa es tan ...

PANAMÁ. El dramático ‘Guasón’ se pasea por la 5 de Mayo, inquietante, intentando recoger y recoger todo cuanto pueda. Su sonrisa es tan agria como en la cinta de Batman, con la que comparte créditos en la vida real: es villano. Es diablo. Y aquí, en Panamá, es rojo.. un diablo rojo. Va de Ciudad Bolívar al centro de la ciudad a cada rato, sobre una carcaza gringa, marca International, que según el gobierno este viernes pasará a ser una leyenda más.

La Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) ha determinado que en cuatro días los 700 diablos rojos que todavía circulan en la ciudad den paso al Metrobús, el plan de modernización que se ejecuta en la mayoría de las rutas.

El 15 de marzo parece ser la fecha final de un largo proceso de transformación que se ha retrasado año y medio, y que pone a 700 mil personas contra la espada y la pared cada vez que llegan a una parada de autobuses.

Las burocráticas compensaciones, el letargo de los dueños de buses y los reclamos de los usuarios parecen no darle mucho favor a la decisión de la ATTT.

$20 MILLONES PARA MIL BUSES

La Asamblea Nacional tramitó un crédito extraordinario de $20 millones para las compensaciones. De aquí al viernes el gobierno deberá desembolsar $26 millones 250 mil a los buses que esperan por salir del sistema ($25 mil cada uno) y otros 350 que fueron entregados y cuyo proceso de pago aún no ha terminado.

Una fuente del sector transporte reveló a La Estrella que acordaron con la ATTT la compensación de otros 200 buses que operan sin certificado, lo que equivale a $5 millones adicionales.

De todos modos, los transportistas sostienen que no habrá tiempo para cumplir con la nueva fecha tope que ha impuesto el tránsito para exterminar a los septuagenarios diablos.

‘Este es un proceso que regularmente tarda un mes’, explicaba uno en la televisión el viernes, en medio de una acalorada concentración en la sede de la ATTT. Ese día pidieron una prórroga. Roberto Moreno, director de Tránsito, dijo que no. ‘El 15 no circulará ningún diablo rojo’.

Moreno explicó que el Tránsito operó todo el fin de semana para cumplir su cometido: el sábado, 71 dueños de buses entregaron la documentación para ser indemnizados. Ayer —dijo— fueron ‘un par’.

‘Hasta el 11 tienen para hacerlo, ya han pasado dos años en esto’, agregó.

¿POR DÓNDE PASARÁ?

Pero lo de las compensaciones no es el único problema. La operación del Metrobús es el otro dolor de cabeza, principalmente en la periferia norte de la ciudad. Allá se pretenden cambios trascendentales, que apuntan a que los nuevos y voluminosos buses Marcopolo anden por las rutas financieramente más redondas.

Fuentes consultadas aseguraron que la ATTT y Mi Bus consideraban modificar el trayecto de las rutas Corredor Norte-Alcaldedíaz y Ciudad Bolívar, para que, en lugar de ingresar a la vía rápida por Tinajitas, lo hicieran por Chilibre.

‘Quieren entrar en un área donde se mueven 40 mil personas y en donde solo pasan los buses de Transfusa —que opera rutas entre Chilibre, Alcaldedíaz y Las Cumbres hacia la Gran Estación de San Miguelito—’, dijo la fuente.

La ATTT, agregó, desistió a última hora de la semana pasada. Anunció que informaría a Mi Bus (la concesionaria del metrobús) de que debía hacer el recorrido exacto de las rutas que serán compensadas.

Pero la prestataria Transfusa está alerta. Luis Rodríguez, dirigente de la organización transportista, no descartó que exijan la indemnización de los buses de su prestataria si el metrobús cambia el recorrido de las rutas Ciudad Bolívar, Alcaldedíaz y Chilibre, y entre en competencia con las de Transfusa.

En Veranillo, San Miguelito, la ruta más poblada de ‘diablos rojos’ de la ciudad capital (340), las dudas son aún mayores.

El gobierno analizaba implementar una ruta interna ahí, que conectara con los buses que circulan desde las afueras al centro de la ciudad por la vía España, la Tumba Muerto y la Transístmica.

Los usuarios se oponen. El 5 de marzo, la ciudadana Alba Aldeano, líder de un frente comunitario en San Miguelito, increpó mediante una carta abierta a la ATTT por la forma en la que pretenden organizar el servicio de buses en Veranillo. ‘No comprendemos cómo a la fecha desconocemos cuál será nuestro futuro a menos de 10 días para la fecha tope’, reclamó.

Según Roberto Moreno, en la ruta Veranillo se están analizando cambios de vía para permitir el ingreso del metrobús, que terminará su recorrido en el centro de la ciudad. ‘El martes o miércoles presentaremos los planos’, adelantó.

¿AHORA?

Pero David Ramírez, del Movimiento 23 de Octubre, se pregunta por qué hasta ahora se hacen esas modificaciones. Por qué, si es un proyecto de Estado, se espera a última hora para dar los últimos retoques.

‘Todo eso se debió haber previsto, se debió haber hecho con tiempo’, plantea.

Gabriel Diez, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP), tiene la respuesta: ‘aquí adolecemos de falta de planificación y cuando la tenemos, no la seguimos’.

Con o sin hoja de ruta, Ramírez mostró su preocupación por la entrada en operación de las rutas faltantes tras el despido de 400 operadores de metrobús y los informes extraoficiales de vehículos dañados —que Mi Bus, la operadora, niega—.

‘Tendrán que sacar buses de otras rutas para suplir las nuevas’, rebate Ramírez.

Michael Caballero, en nombre de Mi Bus, aseguró que la compañía tiene en sus patios cerca de 300 buses, a la espera de la orden del Tránsito.

Diez solo espera que el pulseo que existe por la entrega tardía de buses y de compensaciones no llegue hasta el usuario. ‘Es preocupante, pero el viernes tiene que haber transporte’, dice.