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21 de Apr de 2021

Nacional

Cerro Patacón sigue en llamas

PANAMÁ. Andrea Mendoza, presidenta de la Asociación de Residentes de Kuna Nega, un poblado que bordea el vertedero de Cerro Patacón, dic...

PANAMÁ. Andrea Mendoza, presidenta de la Asociación de Residentes de Kuna Nega, un poblado que bordea el vertedero de Cerro Patacón, dice que gracias a Dios que el humo corre hacia la ciudad y no hacia la comunidad, donde viven apiñadas unas 3 mil personas.

De haber ocurrido lo contrario, señala la anciana de rasgos gunas, se hubiesen tenido que mudar para donde familiares hasta que pasara la cortina de humo que cubre gran parte de la ciudad desde la tarde del martes, hora en que inició el incendio en la parcela dos del vertedero donde se depositan unas 2 mil toneladas de desechos diariamente.

Al medio día del miércoles, segundo día del siniestro, el ministro de Salud, Javier Díaz, desciende de una camioneta doble tracción y se dispone a hablar del tema. Lo acompañan Enrique Ho, director de la Autoridad de Aseo; y el capitán de los bomberos Irán Ponce. Además del humo, que se pega a la garganta, un enjambre de moscas se posan sobre los cuerpos.

‘EL HUMO NO ES LETAL’, DÍAZ

Díaz señala que cualquier quema libera niveles de toxicidad, pero en este caso —donde hasta la mañana de ayer miércoles se habían quemado al menos cinco hectáreas de basura de todo tipo— los niveles de toxicidad en el aire medidos en varios puntos de ciudad eran mínimos.

El médico no revela cuánto es un nivel bajo ni cuánto es el normal de contaminación que registra la ciudad. ‘Es poco probable que ese humo cause daños. Hasta esta hora no tenemos reportes de ningún paciente afectado por respirar ese humo en los centros de salud y hospitales de Panamá y San Miguelito’.

El galeno recomienda a los moradores más próximos al vertedero cerrar las ventanas y utilizar mascarillas o un pañuelo húmedo. ‘Los niños y los ancianos pudieran sufrir irritaciones en la garganta y en los ojos’.

Sobre los trabajos que se realizan desde que iniciaron las llamas, Enrique Ho relata que los camiones traen la tierra de las excavaciones del Metro y la vierten sobre el fuego. ‘El método para apagar ese tipo de siniestro es colocar tres pies de tierra’, dice Ho.

Las únicas que parecen inalterables, después de una media hora de respirar ese aire, son las moscas.

Ho señala que la situación está ‘bastante controlada’. Relata que no rociaron agua sobre las llamas porque el oxígeno avivaría más el fuego. ‘Decidimos abrir un camino para pasar y cubrir con tierra la parcela incendiada’.

‘La recolección se ha visto seriamente afectada. Solo el 80% de los camiones está trabajando. Esperamos que para mañana [hoy] podamos tener habilitada la parcela uno, que había sido clausurada, para depositar allí hasta que se extinga el fuego’, cuenta Ho.

Díaz recomienda que se recicle para disminuir una parte de las 2 mil toneladas de basura que se depositan en ese sitio. ‘Solo de debe botar los residuos orgánicos, los plásticos y los cartones pueden guardarse hasta que se controle completamente el fuego’.

El capitán del Cuerpo de Bomberos de Panamá, Irán Ponce, presente en la conferencia de prensa, declara que ellos desconocen si esa humareda es tóxica y que no puede asegurar que el incendio esté controlado.

‘Ni siquiera tenemos aparatos para medir los tóxicos, eso lo hace Salud’, dice.

SUSPENSIÓN DE CLASES

En el Centro Escolar Kuna Nega, el más cercano al área del incendio, los niños corretean por el patio y en el comedor del plantel descansan los trabajadores manuales. Sobre las mesas hay platos con restos del almuerzo. Estos estudiantes, al igual que los de Mocambo, mantienen las clases suspendidas hasta que el fuego termine, informó la viceministra de Educación, Mirna de Crespo.

Leopoldo Santamaría, patólogo, sostiene que lo ocurrido en Cerro Patacón es sumamente grave. ‘La disposición final de los desechos sólidos debe manejarse con criterios técnicos. Las contradicciones entre Sinaproc y Salud reflejan falta de seriedad, absolutamente incongruente con la prioridad que las autoridades debieran conferirle a la salud pública’.

El especialista agrega que ‘si bien la concentración de anhídrido carbónico o CO2 y de los nitrofuranos deben medirse, es necesario investigar la presencia de otros derivados que implican mayor toxicidad, tales como el benceno, tricloroetileno y las dioxinas, sustancias reconocidas por la Organización Mundial de la Salud como cancerígenas’.