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27 de May de 2020

Nacional

Un gorgojo de cuatro ruedas recorre de Argentina hasta Alaska

El argentino Santiago Uranga y su amigo Juan Manuel Rizzatti son dos viajeros que tienen muchos gustos en común. Dar vueltas por el mun...

El argentino Santiago Uranga y su amigo Juan Manuel Rizzatti son dos viajeros que tienen muchos gustos en común. Dar vueltas por el mundo, conocer variadas culturas y no medir el tiempo en lo que hacen. A ellos les gusta improvisar en sus viajes, son curiosos y muy desorganizados.

Eso es lo que más le encanta a Santiago y a Juan, quienes empezaron la aventura el pasado 14 de enero desde su natal Argentina en un carro estilo gorgojo Fiat 600 del año 1964 y color rojo vino.

Los aventureros pasaron por Panamá para dejar una semilla como acción de reforestar el continente americano. Ese es uno de los objetivos del viaje. Los dos amigos recorrerán desde Argentina hasta Alaska en Estados Unidos en una aventura que ellos denominaron “el viaje Argentina- Alaska en un Fiat 600”.

Harán 22 mil kilómetros del continente en una hazaña que según ellos podrán registrar en el libro de Récord Guiness. La aventura finalizará posiblemente en mayo de 2014.

Cañas de pescar, guitarra, armónica, cámara fotográfica y una que otra pieza de vestir es todo el equipaje con que cuentan los viajeros.

Santiago y Juan llegaron a Panamá por la vía acuática desde el puerto de Cartagena, Colombia y en un ferri transportaron el vehículo para luego seguir la andanza en cuatro ruedas. Se instalaron en un hotel del Casco Antiguo en la ciudad Capital.

Lo que llama la atención de este pequeño carro son sus calcomanías, banderas de los países de América y las características de un modelo de antaño.

Los aventureros platicaron con laestrella.com.pa sobre su travesía y qué los motivó a emprender este paseo. Según Santiago, un técnico agropecuario y fotógrafo Free Lance, siempre tuvo esa idea. “Un día desperté motivado de poner en marcha este tour y recuerdo que mi amigo Juan, quien es músico me llamó para proponerme la travesía, yo acepté y aquí estamos”, dijo.

Dicen que ahorraron para este viaje y también piden colaboración de la gente por los países que visitan. “Los panameños son muy curiosos, buena gente, amables y nos han colaborado con la venta de calcomanías y hasta nos han donado dinero para el combustible”, contó Juan.

Ellos admiten que son desorganizados por eso aseguraron que no tienen un presupuesto para saber cuánto gastan en gasolina, no usan mapa, pero saben que el vehículo consume aproximadamente de 18 a 20 kilómetros por litro.

Santiago explicó que a cada pueblo que visitan dejan una semilla, bajo un sistema de cultivo en bolitas de arcillas, que le confieren la capacidad de germinar y establecerse en el suelo.

“Nuestra filosofía es que los árboles son imprescindibles en nuestra cadena de vida y hay que dejar que la naturaleza ordene; pues como este viaje ella no tiene fronteras”, concluyen los viajeros.

Las playas de Bocas del Toro y las tierras altas en Chiriquí son puntos clave que Santiago y Juan visitarán mientras están en Panamá. Otra oportunidad que tuvieron en el istmo fue que la empresa Fiat en Panamá los contactó a ellos para un comercial.