Temas Especiales

17 de Apr de 2021

Nacional

‘Legalizar el cannabis no es la solución’

PANAMÁ. El problema del narco es complejo. No solamente se circunscribe a un asunto de producción, tráfico y el consumo. Representa más ...

PANAMÁ. El problema del narco es complejo. No solamente se circunscribe a un asunto de producción, tráfico y el consumo. Representa más que eso; es la manera en que se arraiga en los distintos estratos sociales involucrados hasta que prácticamante se convierte en un cáncer que alcanza los más altos mandos estatales. En países como México o Colombia es factible encontrar a diario historias de diputados, alcaldes o senadores asesinados, cuyos móviles se relacionan con el narco.

Por tratarse de un negocio ilícito, la complicidad es parte fundamental, además de la corrupción, la violencia, y todas las genialidades que contribuyan a atravesar el producto al principal mercado consumidor -Estados Unidos- que por ahora, es el que dicta las políticas del combate.

Recientes declaraciones de William Brownfield a medios hispanos dan una idea de lo que éste país invierte anualmente en la lucha antidrogas; internamente se destinan 50 mil millones de dólares, y al exterior se designan dos mil millones.

Sin embargo, sus efectos están en entredicho, y cada vez se suman mas voces al debate que clama una nueva estrategia en esta lucha.

Así surge, por ejemplo, la despenalización de la marihuana. Idea que en algunos países ya está en práctica, y sus gestores están convencidos de que la medida traerá consigo una reducción en los índices de violencia.

¿Cómo recibe esta propuesta un criminólogo?

‘No es tan sencillo’ advierte Luis Rodríguez Manzanera, profesor mexicano titular de cirminología, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias Penales y de la Academia Mexicana de Criminalística.

Para él hay cosas que se deben dejar claras antes de hablar del tema; una es que el consumo en México es bizantino, y desde los 70s, se despenalizó, no es delito drogarse en tierra azteca, como tampoco en Panamá. Por tanto, la posesión y el tráfico son distintos.

Rodríguez, un hombre inquieto que participa en el ‘III Congreso Internacional de Criminología; Víctima, victimización y sociedad’ organizado por el Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, es enfático al señalar que al hablar de despenalización debemos enfocarnos en la marihuana, no en todas las drogas. Pero aún así esta convencido que ésta no es la solución; ‘yo creo que nadie en su momento más enloquecedor ha pensado en legalizar el crack o distribuir libremente heroína, de qué estamos hablando por favor? Entonces legalizar la droga, no, nada. Se trata de fenómenos totalmente diferentes que hay que tratar uno por uno con toda claridad y hablar de sustancias, y de contenido de tretrahydrocannabinol hacer la comparación. El mundo esta globalizado así que la solución tiene que tomarse globalmente. No puede ser por países y decir, ya legalizamos la droga se acabó el crimen; no. Además hay que ver para qué es cada cosa’.

DESDE OTRA ÓPTICA

Los aportes de Rodríguez contrastan con las recientes iniciativas que se discuten a nivel internacional y que en algunos países como Uruguay o ciertos estados de los Estados Unidos se ensayan. Uno de los propulsores de éste planteamiento es Beckley Foundation, una organización londinense sin fines de lucro. Su progenitora, Amanda Feilding atravesó el océano para promover con más fuerza en América Latina un nuevo enfoque en esta interminable y violenta tarea. La propuesta ha tenido acogida en Guatemala y Colombia que bajo el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha conducido que se tome en cuenta una evaluación actual sobre la lucha antidrogas y de la mano un análisis acerca de las alternativas legales y regulatorias en el marco de trabajo.

La fundación pone en duda los avances que se han logrado en este esfuerzo. Afirma que en este medio siglo en que se ha tratado de eliminar la producción de drogas en Sur América se ha demostrado con dudas razonables que la batalla es ‘inganable’, e incluso subraya el alto costo del considerable efecto colateral que produce ésto en los países de tránsito.

Beckley Foundation insiste en que el tráfico ilícito de drogas controladas y la violencia que se genera por los intentos represivos especialmente en México y Centroamérica han ido en escala. Aunado a esto la disputas por el control de territorios y rutas dejan más vivo que nunca el conflicto, estelas de muerte, corrupción y destrucción ambiental.

Por tanto, la política prohibicionista fundada en la represión a los suplidores ha causado significativos daños colaterales principalmente en la producción y en los países de tránsito.

DESPENALIZACIÓN, ¿SIRVE?

Este antecedente le es suficiente a ésta organización para promover la liberación de la producción, tránsito, venta y consumo de la marihuana. Basa su propuesta en que cada año, al menos en Estados Unidos arrestan 1,5 millones de ciudadanos por delitos relacionados con drogas, y medio millón, sin un rol funamental en las organizaciones, acaba tras las rejas.

CON CUIDADO

Pero para Rodríguez, el temor criminológicamente hablando es que al permitir un libre tránsito y posesión de marihuana el asunto pueda derivarse a droga dura y a otros delitos más graves que se inclinará la delicuencia; ‘si deja de ser negocio esto, no se van a retirar eh?,Van a seguir teniendo otros negocios como secuestro, trata de personas, contrabando, robos. No es tan sencillo’ asegura el criminólogo.

No obstante está consciente que el gasto de las naciones para afrontar el problema ha sido un fracaso; ‘hay que decirlo con todas sus letras, la política ha sido dictada por Estados Unidos y equivocada, el ataque a la producción y al tráfico no resultó. El arrasar sembradíos en Bolivia, Perú y Colombia no resultó, ahí esta y cada vez peor, es una política equivocada indudablemente. Lo que se intentó de cultivos alternativos no funcionaron por cuestión económica’.

En esto coincide con Beckley; en que deben pensarse nuevas modalidades en la lucha. No obstante concluyó el criminólogo ‘ no me asusta tanto el que pudiera haber una liberalización de la mariguana, pero si me preocuparía estar en un lugar donde se pueda fumar libremente marihuana, pero donde esté prohibido fumar tabaco. Todas estas ideas mágicas no funcionan y la idea mágica de que simplemente con legalizar la marihuana se acaba el crimen esa es una idea mágica, no es así tan fácil’ acotó el especialista