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18 de Jan de 2021

Nacional

¿Cuánto más puede beber el panameño?

Esta semana los medios nacionales hicieron eco de un estudio de la OMS según el cual Panamá es el país de Centroamérica donde más alcohol se bebe

Si el mar se volviera ron, yo me metía a marinero con la gran disposición de morir alcoholizado. Si el mar se volviera ron, y el río La Villa cerveza, tal vez no sería yo solo que me podría alcoholizar (Fragmento de ‘Si el mar se volviera ron’. Intérprete: Ulpiano Vergara).

¿Quién no ha escuchado alguna vez los versos de esta canción de Ulpiano Vergara? El alcohol es parte de la vida del panameño o, por lo menos eso pareciera indicar el último informe de la Organización Mundial de la Salud sobre el tema, el cual se publicó esta semana.

En Panamá, entre 2008 y 2010, periodo que abarca el estudio, en la población de 15 años en adelante, la tasa per cápita de consumo de alcohol es de 8 litros al año, según este último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que también indica que el promedio en el mundo es de 6.2 litros por cada cabeza en el mismo espacio de tiempo.

Sí, el consumo nacional de alcohol supera al promedio mundial, y desde hace tiempo. En la edición anterior de la investigación de la OMS, que se enfocaba en los números entre los años 2003 y 2005, el promedio del istmo era de 6.9 litros por persona, una cifra menor a la presentada esta semana, pero, aun así, por arriba de la media mundial.

Entre 2003 y 2010, la tasa de Panamá incrementó 1.1. puntos, contrario al promedio de Latinoamérica, que registró un leve decenso, pues en el informe de 2011 era de 9.2 y en el de este año es de 8.4 por cada cabeza; es decir, 0.8 decimales menos.

Hice de ti un monumento que, al pasar del tiempo, se desquebrajaba y al irse desmoronando, pedazo a pedazo yo me consumía, y en la botella encontraba el alivio inmediato que mi alma pedía... De mi vida te he sacado, detrás irá la bebida; ya que en algo me ha ayudado a calmar tantas heridas . (Fragmento de ‘Aunque me digas borracho’. Intérprete: Víctor Bernal).

El consumo de alcohol, dice Guillermo Toro, ‘es un hábito que está prácticamente a nivel cultural, que va desde lo social hasta lo crónico. La bebida está presente en todos los ritos sociales desde que nacemos hasta que morimos, de allí que es difícil que su consumo deje de darse de forma alarmante’.

En declaraciones para La Prensa publicadas el pasado 2 de marzo, el psicólogo Rodolfo Justine comentó que ‘(los panameños), como sociedad, somos bastante cerrados, bajos de expresión de afecto y no nos permitimos disfrutar o pasarlo bien. También somos una sociedad en la que el disfrute está asociado a consumir alcohol. Hay pocas actividades para adolescentes y adultos jóvenes en las que no haya alcohol involucrado. Esto es cierto para nuestro país como para muchas partes del mundo’.

Toro coincide con Justine, pues comenta: ‘Durante las fiestas –todas, desde las nacionales como las de Navidad o Año Nuevo–, surgen las ofertas de todo tipo de bebidas. También como se usa la identidad nacional para identificarnos con las diversas marcas de bebidas alcohólicas entre línea busca identificarnos como bebedores a nivel nacional.

¿Por qué te fuiste Benito, no ves que soy ‘alcoholito’? ¿Y ahora quién paga la cuenta?¿ Por qué te fuiste Benito? (Fragmento de ‘¿Por qué te fuiste Benito?’. Intérprete: Los Rabanes).

‘El alcohol se ha convertido en la primera droga de consumo en el país’, señala el Ministerio de Salud (Minsa). En el informe ‘Situación de Salud en Panamá 2013’, detalla que ‘en la población de 18 años o más, el consumo de tabaco y derivados es 7 veces mayor que el de drogas ilícitas, en tanto que el de alcohol es de cerca de 32 veces mayor (que el de las drogas ilícitas)’.

Reporta la OMS que, si se analiza por sexo, la tasa de consumo de alcohol per cápita en hombres es de 11.2 y en las mujeres, de 4.7.

Ya en 2007, la Encuesta Nacional de Salud y Calidad de Vida (ENSCAVI) de Panamá destacaba este dato, pues el Minsa, en su reporte, señala: ‘La encuesta detectó que en el consumo de alcohol, en todos los casos, es más constante en los hombres que en las mujeres. Los hombres comienzan a tomar alguna bebida alcohólica a edades más tempranas que las mujeres... La mayoría de entrevistados dijo haber ingerido bebidas alcohólicas por primera vez, entre los 18 y 24 años de edad’.

Sin embargo, aunque el Minsa indique que muchos esperan hasta la mayoría de edad para beber, según cifras de la Organización Panamericana en su estudio ‘Alcohol y salud pública en las Américas’, el 63.9% de los estudiantes varones entre 14 y 17 años y el 63.7% de las estudiantes mujeres en ese mismo rango de edad habían consumido alcohol en algún momento de su vida. A nivel global, ambos sexos, da un 63.8% de consumo.

Regla aparte son las comarcas indígenas. El Minsa menciona que estos territorios proveen estadísticas diferentes de los datos reflejados para las áreas urbanas: ‘El consumo de alcohol en las áreas indígenas reflejó un porcentaje ligeramente mayor que las urbanas y rurales para los grupos de menores de 12 años y de 13 a 15 años de edad. La diferencia por sexo, en el grupo de menores de 16 años, reflejó que en las áreas indígenas la edad de inicio en las mujeres y hombres es mayor que en las áreas urbanas y rurales’.

Toda la culpa es de la ‘beer’, de la maldita ‘beer’... Ya te prometo que no vuelvo a tomar, ‘gial’ yo te prometo que dejo de libar, ya te lo prometo; pero no me pidas que deje la beer que eso es lo mío (Fragmento de ‘La culpa es de la beer’. Intérprete: Mr. Fox).

‘No hay mucha información disponible acerca del patrón de consumo y por tanto es difícil evaluar el nivel de riesgo que este consumo podría generar para salud’, confiesa el Minsa en ‘Situación de Salud en Panamá 2013’.

Empero, la OMS en su último estudio clasifica el patrón de consumo del país como ‘medio riesgoso’, pues en una escala del 1 al 5– donde 1 equivale a ‘poco riesgoso’ y 5 a ‘muy riesgoso’–, Panamá sacó un 3, la media.

La Organización Mundial de la Salud también muestra una gráfica donde señala que la cerveza es la bebida a través de la cual los bebedores prefieren consumir alcohol, pues representa el 69% de las ventas de bebidas alcohólicas en Panamá.

Datos de la Contraloría General de la República señalan que en 2010 (últimas cifras disponibles), se vendieron 235 millones 262 mil 438 litros de cerveza.

Luego de la cerveza, el panameño se decanta por las bebidas destiladas como el vodka, seco y otros, que representa el 26% del consumo. Los datos de la Contraloría resumen que, en 2010, se vendieron 50,477 litros de coñac; 1 millón 804 mil 869 litros de ginebra; 5 millones 693 mil 964 litros de ron; 5 millones 340 mil 891 de seco; 450 mil 604 vodka; y 30 mil 436 de whisky; por mencionar algunas bebidas de este tipo.

El 5% del consumo del bebidas alcohólicas lo ocupa el vino, del cual, en 2010, se vendieron 146 mil 225 litros. El último pedazo del pastel (1%) se lo lleva una clasificación creada por la OMS que se llama ‘otros’ y en donde se agrupan bebidas que no entran en ninguna de las especificaciones anteriores.

En total, la propia Contraloría destaca que durante 2010 se utilizaron 4 millones 827 mil 358 litros de alcohol en la producción de licores en todo el país.

La gallada chupa y jode hasta que la luna caiga... (Fragmento de ‘Carnaval en la Central’. Interpreta: Pedrito Altamiranda)

El panameño no solo bebe, también se emborracha: ‘el 5.8% de la población de 15 años o más que consumen bebidas han aceptado que en los últimos 30 días han tenido lo que ellos llaman ‘fuertes episodios de bebida’ ( Heavy episodic drinking , en inglés)’. Estos ‘fuertes episodios’ significan una ingesta de ‘por lo menos 60 gramos de alcohol en una sola ocasión’.

La propia OMS señala que la cantidad óptima por día de consumo de alcohol en una persona son 30 gramos en hombres y 20 en mujeres.

‘El abuso del alcohol aumenta la probabilidad de desarrollar más de 60 tipos de enfermedades y lesiones, entre ellas, intoxicación, violencia y accidentes de tránsito’, se menciona en uno de los párrafos de ‘Situación de Salud en Panamá 2013’.

La OMS ha evaluado que Panamá está en el nivel 4 en cuanto a cantidad de años perdidos a causa del consumo de alcohol. El 5 es equivalente a ‘muchos’ y el 1 a ‘pocos’.

Además, en el mismo documento de la OMS se menciona que la tasa de ‘Desórdenes por consumo de alcohol’ en 2010 fue de 5.7 por cada cabeza, 8.2 en hombres y 3.2 en mujeres. La tasa a nivel regional es de 6.

En cuando a la dependencia del alcohol, la cifra per cápita es 2.8. Si se separa en hombres y mujeres, las cifras serían de 3.9 y 1.8, respectivamente. En América Latina, el promedio es de 3.4 por persona.

Esta misma semana, La Estrella de Panamá publicó que, según el estudio de la OMS ‘el 63.1% de los casos de cirrosis en hombres y el 58.4% en mujeres se pueden atribuir al consumo de alcohol’.

En una nota publicada en el mes de marzo en este diario, también se mencionaba que ‘en Panamá durante el 2012, por cada 100 mil habitantes, indica el Ministerio de Salud 14.1 personas acudieron a ‘consultas de salud mental’ debido a ‘trastornos mentales y del comportamiento por uso de alcohol, síndrome de dependencia’.

En el informe del Minsa sobre la salud en el país que se publicó en 2013, de donde se obtuvieron estos datos, también se mencionó que de cada 100 mil habitantes, hay una tasa de 12. 5 que acuden a las instituciones de salud por ‘trastornos mentales y del comportamiento por uso de alcohol, intoxicación aguda’.

Estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental (Insam) revelan que en 2011 el Insam tuvo 504 egresos. De esos, el 7.7% correspondían de pacientes con ‘trastornos mentales y del comportamiento debido al uso de alcohol’. El Insam también recopila que ‘el Centro de Estudio y Tratamiento de Adicciones atendió un total de 88 pacientes (85% masculinos) en el año 2011’.

El borracho está convencido que a él el alcohol no le afecta los sentidos, por el contrario, que sus reflejos son mucho más claros tiene más control. Por eso hunde el pie en el acelerador y sube el volumen de la radio para sentirse mejor ... (Fragmento de ‘Decisiones’, Intérprete: Rubén Blades y Seis del Solar).

Beber y tomar es una combinación peligrosa. El 30% de los accidentes de tránsito en Panamá donde se ven involucrados hombres y el 13% donde participan mujeres de 15 años en adelante, publicó la OMS en su estudio, guardan una relación con el consumo de alcohol.

Números de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) indican que en 2012 se aplicaron ‘5 mil 907 boletas por conducir con aliento alcohólico’ y 10 mil 487 boletas por ‘conducir en estado de embriaguez comprobada o bajo efecto del alcohol’. Esto representa el 13.4 y 11.3% de las 52 mil 382 boletas que se aplicaron ese año, respectivamente.

Con la intención de disminuir estos números, a principios de año, Roberto Moreno, director de la ATTT indicó que habría un aumento en las tarifas de las boletas que se aplicarían por manejar en estado de ebriedad. Moreno explicó, registra el diario La Prensa , que ‘la primera vez que se sorprenda a un conductor manejando ebrio, recibirá una boleta de mil $500, además se le suspende la licencia de conducir por tres meses. En la segunda ocasión al conductor se le aplicará una multa de $3 mil, más la suspensión por seis meses de su licencia, mientras que la tercera vez en cometer la misma falta, se le sancionará con $6 mil y la suspensión por dos años de la licencia. Una boleta de $12 mil y la suspensión –de por vida– en el uso de la licencia de conducir será impuesta si por cuarta ocasión el conductor es sorprendido conduciendo en estado de embriaguez’.

El texto de la OPS ‘Alcohol y salud pública en las Américas’ compara los límites de alcohol en la sangre que se permiten en los distintos países de la región. El de Panamá es uno de los más bajos, pues es de 0 a 0.35%. En Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, El Salvador, Perú, y Venezuela es de 0.4-0.6%; en el resto del área es de 0.7% o más; excepto en la República Dominica y Trinidad y Tobago, donde no hay.

Yo no sé por qué ustedes están aquí, pero yo me voy a pegar una borrachera... ¡Qué borrachera! ¡Qué borrachera que tengo, mamá! ¡Estoy en fuego y sigo bebiendo! (Fragmento de ‘Qué borrachera’, Intérprete: El Chombo).

Guillermo Toro menciona que la venta de bebidas alcohólicas ‘es un negocio lucrativo a tal punto, que en una comunidad es más probable que quiebre primero una panadería que una tienda o espacio de venta y consumo de alcohol, de allí el invento de las famosas parrilladas’.

En el 2010, tan solo en cerveza, se registraron ventas de $114 millones 528 mil 481. En total, el alcohol registró un movimiento económico de $177 millones 648 mil 394. El año anterior a ese, había sido de $195 millones 44 mil 979. Cifras parciales de la Contraloría dicen que la venta de alcohol en 2011 fue de $209 millones 240 mil 383; y que en 2012, según los datos (también parciales), la cifra fue de $249 millones 31 mil 405.

‘Stewart’ es un miembro de Alcohólicos Anónimos. Al ser cuestionado sobre cómo se puede luchar con una enfermedad (el alcoholismo) que también es un negocio (la venta de bebidas alcohólicas), el estadounidense radicado en Panamá pone el dedo en la llaga y dice: ‘El alcohol es un negocio, no tengo ningún problema con eso. Pero no solo el vender alcohol es un negocio, también lo es la recuperación del alcoholismo. En todos lados hay gente vendiendo métodos para dejar el alcohol. En Malibú, California, existen estas lujosas clínicas donde la gente se queda para rehabilitación en donde la noche te cuesta 12 mil dólares. Es muy caro, demasiado’.

Guillermo Toro, a su vez, cuestiona que, ‘a pesar de todos los peligros y daños masivos que puede provocar el alcohol, no se ha sido legalmente tan agresivo como lo ha sido con otros productos, como, por ejemplo el cigarrillo, que prácticamente han convertido en parias a los fumadores. Si es bien cierto que es dañino y afecta la salud, el impacto a corto plazo no es tan violento como el alcohol, cuyo exceso, en un instante puede provocar varias muertes por accidente’.