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18 de Jan de 2021

Nacional

Panamá, un país inseguro para la aviación internacional

La OACI alerta sobre la calificación de Tocumen y sugiere modificaciones en materia de seguridad aeroportuaria

Panamá, un país inseguro para la aviación internacional
El de Tocumen es uno de los pocos aeropuertos donde los pasajeros que entran y los que salen se mezclan.

Panamá no es un país ‘seguro’ en materia aeroportuaria o aviación civil, según la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI).

La OACI envió un mensaje muy claro a las autoridades panameñas en noviembre de 2013, a través de una comunicación firmada por el presidente del Consejo y el Secretario General de esta entidad, en la que se advierte que ‘Panamá es un país inseguro para la aviación’ a nivel internacional en el tema de seguridad aeroportuaria o aviación civil.

Con ese enfoque se solicita que se adopten las peticiones de esta agencia y, de igual forma, se alerta de la próxima visita de los miembros de la OACI a Panamá, en la que se pretenden evaluar los alcances de algunas recomendaciones que se han efectuado por un periodo de dos años.

El asunto no es nada nuevo para las autoridades panameñas. El director de la Autoridad de Aeronáutica Civil (AAC), Rafael Bárcenas, confirmó que la OACI envió una misiva al presidente de la República, Ricardo Martinelli; a los ministros de Estado, y a su persona, en la que hace los señalamientos citados, sin embargo, afirmó que a ‘esta administración no le interesa separar pasajeros, no lo hará y no piensa hacerlo’.

En marzo de 2012, representantes de este organismo visitaron el aeropuerto de Tocumen con el propósito de efectuar una auditoría. El ejercicio encontró más de cincuenta puntos en los que se debería mejorar; de estos, hubo tres asuntos significativos que requieren una obligada solución.

Uno de ellos, y quizás el más sensitivo, se refiere a la separación de pasajeros que entran y salen de la terminal. El Aeropuerto de Tocumen es de los únicos del mundo donde se mezclan los visitantes.

Esto se considera un punto delicado y recurrente en las últimas inspecciones que ha efectuado la OACI, pues se considera un punto vulnerable para el terrorismo porque se pone en riesgo la seguridad operacional de la terminal aérea.

En este contexto, la organización recomendó un programa de correcciones entre las que se sugiere implementar medidas que han ejecutado otros aeropuertos desde donde se originan vuelos a Tocumen. De esta forma, habría una hegemonía entre las instalaciones, y Panamá podría considerarse un punto de partida confiable, tanto para los pasajeros como para la aviación internacional.

Lo que sucede, explica Bárcenas, es que habría que cambiar el esquema de operación de Tocumen porque se afectarían las conexiones.

Con la próxima inauguración del ala sur, habría aproximadamente 2.5 kilómetros entre ambos extremos que los pasajeros tendrían que caminar para conectar sus vuelos y les tomaría mucho tiempo hacer el recorrido. En caso de que acatáramos estas sugerencias, los pasajeros correrían el riesgo de perder sus vuelos, indicó Bárcenas.

Otro punto por el cual no se ha adoptado la división de viajeros, es por el tema del duty free . Bárcenas expresó que si se ejecuta esta medida, el comercio libre de impuestos en el aeropuerto también se vería afectado debido al flujo de pasajeros.

Aunado a esto, La Estrella de Panamá conoció que en el mes de junio de 2011, Emilio Pesantez, entonces director de Operaciones de la Dirección Institucional en Asuntos de Seguridad Pública (DIASP), efectuó una inspección en Tocumen que detectó, en aquel momento, que de las seis compañías de seguridad que prestaban servicios en el aeropuerto, solo una tenía un nivel de aceptación del 70%. Entre los puntos evaluados se puso atención en la capacitación de las unidades y la verificación de sus licencias con el propósito de conocer si eran aptas para ocupar los cargos que ostentaban.

PARCHES PROVISIONALES

Las autoridades panameñas buscan hacer ajustes parciales, pero que no complementan las exigencias de la OACI. Más bien, parecen parches ante las demandas de la agencia especializada de la que Panamá es signataria.

En noviembre de este año, se tiene programada otra auditoría de seguridad de esta organización con el fin de determinar cuáles avances ha tenido la AAC y qué dificultades han sido subsanadas.

Es decir, ¿qué tan a pecho se han tomado los puntos a corregir el director de aeronáutica civil, Rafael Bárcenas, y a su vez el director de Seguridad Aeroportuaria de la AAC, o el gerente de Seguridad de Tocumen, S. A y la Gerencia General?

Según Bárcenas, las nuevas terminales no se diseñaron para cumplir con estas exigencias, por tanto, se buscó una alternativa con máquinas de rayos X en ciertas salas donde salen vuelos con destino a EEUU y Europa, mas no así para Latinoamérica y el Caribe. ‘Este tipo de medidas se pueden hacer en otros aeropuertos, pero en Panamá es imposible’, dijo Bárcenas.

La instalación de estos equipos especializados complace en cierta forma las demandas internacionales, pero aun así, no cambia la valoración de la infraestructura.

CONSECUENCIAS

El riesgo de no acatar estas medidas expondría al país a sanciones que pueden poner en desventaja la aviación panameña con el riesgo de que nuestra instalación reciba una degradación en la calificación de seguridad, como ocurrió en el 2001 cuando la OACI bajó la calificación de Tocumen de 1 (indicativo de que sí cumple) a 2 (no cumple) y fue entonces la Transportation Security Administration (TSA) de EEUU la que advirtió sobre las consecuencias e impuso restricciones a los vuelos procedentes del istmo.

‘La OACI no es un ente regulador, es de las Naciones Unidas, y hace un marco regulatorio o de sugerencias, podrían quitarnos el voto en la Asamblea de la ONU, pero no pueden poner sanciones a Panamá’, aclaró Bárcenas.

Es verdad que no pueden ‘sancionarnos’, afirmó una fuente relacionada al tema; ‘pero las mismas podrían venir entonces por la TSA de EEUU, y si el resto de la comunidad se entera de la situación, podría haber una serie de repercusiones que afectarían el turismo y el hub de las Américas’, añadió la fuente.

Sin embargo, Bárcenas está consciente de que si la OACI incluye a Panamá en una lista negra, ‘otros países podrían pedir una revisión especial o dejarían de recibir vuelos de Panamá por considerarlo un país de alto riesgo (Significant Security Threat). Pero en realidad en Panamá no hay terrorismo en el tema de aviación’, acotó Bárcenas.

A raíz de los ataques terroristas, los EEUU han instalado revisiones especiales en los aeropuertos, y ante esto, se han implementado nuevas medidas de seguridad a nivel internacional.