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19 de Jan de 2021

Nacional

Sobreviviente: “Los policías nos decían cuequitos por pedir auxilio”

El otro joven que no murió tras el fuego en el Centro de Cumplimiento de Tocumen en 2011, David Ríos Suazo, declaró ayer.

Sobreviviente: “Los policías nos decían cuequitos por pedir auxilio”
El juicio se realiza en el Segundo Tribunal Superior de Justicia.

David Ríos Suazo —uno de los sobrevivientes del fuego en la celda seis del Centro de Cumplimiento de Tocumen el 9 de enero del 2011— declaró en el juicio que se le lleva a doce personas por la muerte de cinco de sus compañeros de sala a causa de las quemaduras sufridas.

Según Ríos Suazo, el fuego se inició cuando los policías —que trataban de detener el motín que se había iniciado en el pabellón de menores del Centro de Cumplimiento de Tocumen— arrojaron una bomba lacrimógena, que aterrizó sobre el colchón de una de las camas de concreto que había en la celda (conocidas en el argot penitenciario como ‘tumbas').

‘La segunda [bomba] cayó sobre la tumba y, en cuestión de segundos, se prendió', dijo el sobreviviente.

Los siete menores encerrados en la celda, añade, intentaron protegerse del fuego, pero la jaula era ‘muy chiquita para tantas personas'.

Rememora el reo que se metió debajo de una de las ‘tumbas', desde donde observó cómo sus compañeros se quemaban: ‘Johnny [Víctor Jiménez] y su primo [José Frías] se abrazaban porque se quemaban'.

Dice Ríos Suazo que Jiménez y Frías lloraban del dolor y clamaban por sus madres.

Los agentes que rodeaban el pabellón, testificó Ríos Suazo, en vez de auxiliarlos les gritaban que se comportaran como ‘hombrecitos', que no fueran ‘cuequitos'.

Cuando a Ríos Suazo se le empezaron a quemar las manos, se paró. Entonces, vio a otro de sus compañeros, Benjamín Mojica, quien estaba ‘rostizado', según él.

Cuando a los jóvenes se les permitió salir de la celda (fueron los últimos del pabellón), los policías le ordenaron a Ríos Suazo devolverse para buscar a Mojica: ‘Salí de primero y [los policías] me regresaron a sacar a Benjamín, que ya tenía la carne dura. Quemados, ¿qué íbamos a poder sacarlo?— cuestionó el testigo— pero a ellos no les importó'.

Al salir del pabellón, los guardias —aseguró el declarante— los tiraron en la yerba, no sin antes golpearlos con sus varas. En el suelo esperaron la llegada de la ambulancia que los llevó al Santo Tomás.

Añadió el indagado que Eric Batista, otro de los que estaban en la celda ‘pedía agua porque se sentía caliente por dentro'.

REPERCUSIONES

Además de la mano derecha, el joven se quemó parte del pecho y la espalda.

Hoy en día, asegura Ríos Suazo que su salud sigue mermada: ‘Las manos se me duermen, no respiro bien porque siempre tengo la nariz tapada, me ahogo al comer y me ‘tranco' al dormir'

El sobreviviente, que permaneció 30 días en el Santo Tomás, asegura que hasta ahora no ha recibido atención psicológica.

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LOS TESTIGOS DEL DÍA

El calendario del Tribunal contempla que 70 personas declaren

2 personas fueron interrogadas ayer: David Ríos Suazo y Verónica Roberts, la madre de Benjamín Mojica, uno de los cinco menores que murió por las quemaduras del 9 de enero del 2011.