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20 de Apr de 2021

Nacional

Vidas en marcha, crónica de viaje en el Metro de Panamá

Un tren viaja desde el corazón de la ciudad sobre venas de metal. ¿Es retratar el paseo en un vagón ojear las entrañas de nuestra sociedad?

Entrar al Metro es saber lidiar con el silencio. En una urbe donde el pito de un ‘diablo rojo' o el freno de un camión aderezan la cotidianidad del transporte, viajar en uno de estos vagones es entrar a una cápsula conectada con la realidad social. Pero aislada del ruido.

Por eso, no es casualidad que un hombre sostenga el teléfono tan cerca de su oreja. Escucha, por fin, esa canción tropical que le encanta. Es su forma de rebelarse ante el silencio que se inauguró con el Metro en abril de 2014. Pero lo hace con un volumen tan bajo, que parece

METROCULTURA

Un oasis de conocimiento en el transporte público

El pasado miércoles se llevó a cabo el evento ‘Ópera en el Metro de Panamá' en la estación Fernández de Córdoba. Una iniciativa de la Fundación Ópera Panamá, en conjunto con el programa Metro Cultura, con la intención de dar a conocer las voces panameñas que entonan esta rama de la música a los usuarios de este medio de transporte masivo.

Dicha intervención se une al Bibliometro, otra iniciativa cultural desarrollada por la Cámara Panameña del Libro y el Club Activo 20-30, disponible para los usuarios desde hace ocho meses.

El propósito de la segunda intervención es que los viajeros puedan disfrutar de una lectura mientras se dirigen a su destino. Actualmente, las oficinas del Metro de Panamá —ubicadas en Curundú— están recibiendo donaciones de libros.

pedir permiso, la autorización de aquello ante lo que se subleva. Ignora, quizás, que una queja en voz baja es estar de acuerdo con lo que se critica, como decía Carlos Monsiváis.

A las seis de la tarde hay tráfico mental. Luego de ocho horas laborales o de estudios, pocas miradas se cruzan aquí adentro. Cada uno parece abstraído en sus pensamientos. Las caras más largas suelen ser las que visten camisa y corbata. Solo una conversación que empezó afuera del Metro logra quebrar el silencio si continúa dentro del vagón.

Esos podrían ser los dos grupos de viajeros. Unos, distrayéndose del viaje pensando qué han hecho o qué harán. Otros, pendientes de la pantalla del celular o atentos a lo que dicen sus audífonos; ya en casos de extrema descortesía: con una canción en altavoz. Esto último, hasta ahora, bastante común en buses; pero el Metro y sus reglas han insertado un nuevo modelo de convivencia.

Se desdibuja también el espacio personal. Hace poco, una representante del Metro reveló que en menos de dos meses de haber iniciado operaciones, se duplicaron sus viajeros, de 120 mil a 240 mil transportados cada día. Hoy, el promedio son 270 mil usuarios que se mueven a través de este tren que cuenta con 8 estaciones soterradas, 6 elevadas y una al nivel de la superficie. Así precisa el departamento de comunicaciones del Metro, en entrevista escrita con La Estrella de Panamá .

El Metro es un espacio en el que se mantienen la seguridad y la cordura. A diferencia de otros transportes, incluso, es terreno inexplorado por vendedores ambulantes o ladrones. Tampoco se han registrado predicadores de la palabra, quizás por la velocidad a la que un fiel en potencia llega a su destino.

‘Cada parada tiene una dinámica distinta. Porque es gente. En cada estación entra alguien y cambia por completo el paisaje del vagón. Aquí hay un choque de culturas enorme', reflexiona José Cho, un joven artista visual que ha creado el hashtag #LaRutadelMetro, una iniciativa que intenta retratar las muchas vidas que confluyen en esta primera línea.

Salir del Metro es otro trámite. Debido a la gran cantidad de gente que lo utiliza, tuvieron que extirpar algunos asientos para abrir más espacio en los vagones. Luego de haber subido en la primera estación, Albrook, y haber pasado por 5 de Mayo, Lotería, Santo Tomás, Iglesia del Carmen, Vía Argentina, Fernández de Córdoba, Ingenio, uno puede tener una idea amplia de los rostros que le dan vida a la capital. Ahora, el vagón sale de su túnel bajo tierra y pasea por rieles elevados por encima del asfalto y viene la siguiente parada, 12 de Octubre.

El recorrido permite ver un cementerio a orilla de la calle. Las luces de los postes se encienden y el vidrio deja ver rostros cansados, alguien carga una bolsa roja con una pollera adentro, algunas ejecutivas visten vinchas de mola, el ambiente lo completan tatuajes, uniformes, gorras, camisetas de jugadores de fútbol. Es un lugar en el que un par de tacones causarían desconcierto. Todos portan zapatos bajos y hay que recordar que un letrero de las escaleras eléctricas del Metro prohíbe utilizar ‘Crocs'.

EL METRO EN NÚMEROS

Un promedio de 272 mil viajeros se trasladan diariamente por esta vía

El Metro rompió récord el pasado 15 de octubre: 283,623 usuarios se transportaron ese día.

Inició operaciones el 6 de abril de 2014, en el gobierno de Ricardo Martinelli.

En menos de cinco meses se duplicó la cantidad de usuarios del Metro: de 120 mil a 240 mil

Hasta el momento, ha trasladado un promedio de 130 millones de viajeros.

Para hacerle frente a la demanda, en julio 2015 el Gobierno aprobó la adquisición de 70 vagones nuevos, para contar con trenes de cinco vagones.

Se espera recibir los trenes durante el primer trimestre de 2017 y tenerlos operativos en el segundo trimestre 2017.

Fuente: Metro de Panamá

El espacio es tan reducido que incluso sacar una libreta de apuntes parece algo bastante extraño. Atrás queda la estación Pueblo Nuevo, en la que solo una persona ha bajado. Y viene la estación San Miguelito, la de mayor demanda.

En números, el récord de transporte del Metro ocurrió el 15 de octubre de este año que acaba: 283,623 pasajeros, de acuerdo con las oficinas del Metro de Panamá. De lunes a viernes, se suben unos 272 mil. Los sábados, 200 mil; los domingos, 160 mil viajeros. Después de pasar la estación de Pan de Azúcar y Los Andes, llegamos al final de estos 15.8 kilómetros de recorrido: San Isidro.

‘Con el tiempo y por la efectividad del sistema y cortos traslados, muchos usuarios utilizan el sistema para realización de pagos de cuentas o traslados cortos y evitar tráfico', detalla el departamento de comunicaciones del Metro.

Entre las sanciones más recurrentes está utilizar los botones de detención de emergencia (Nº22). Irrespetar a los empleados del Metro (Nº13). No seguir las indicaciones del personal interno (Nº12). Acceder a las vías, túneles o cruzar la vía férrea (Nº17).

‘Si la gente pudiese recargar 35 centavos en la máquina, lo haría', dice un joven del personal interno del Metro, mientras señala las grandes filas para recargar las tarjetas en unas máquinas. Quizás, a algunos viajeros les falta incluir en su presupuesto un promedio quincenal o mensual del uso del Metro, para evitar esa espera. Pero la espera por un espacio en la hora pico, sigue siendo un inconveniente.

Frente a eso, la fuente oficial del Metro responde. ‘Se esperan recibir 70 vagones nuevos en 2017, para contar con trenes de 5 vagones y tenerlos operativos en el segundo trimestre del próximo año'.

Ahora, se espera la construcción de una Línea 2. Un nuevo recorrido no solo por la ciudad, sino por su gente, y también su adaptación a las normas de convivencia de este sistema de transporte.