Temas Especiales

17 de Jan de 2021

Nacional

‘El Chapo' tenía un paso exprés por Centroamérica

Una Fiscalía de Nueva York sostiene que ‘El Chapo', creó una ruta terrestre a lo largo de América Central para hacer llegar sus cargamentos a EE.UU.

El cartel de Sinaloa, liderado por Joaquín Guzmán Loera, alias ‘el Chapo', utilizó Panamá y Centroamérica en la ruta de la droga hacia Estados Unidos, uno de sus principales mercados de consumo.

En los argumentos empleados por la división criminal antidroga del Departamento de Justicia de EE.UU. al juzgado del Distrito Oriental de Nueva York, para negar la fianza solicitada del ahora detenido Guzmán Loera, se describe la estrategia que utilizó el Cartel para transportar toneladas de cocaína, mariguana y otras drogas al mercado estadounidense.

Guzmán utilizó su presumible riqueza para incrementar su poder y el del cartel de Sinaloa en el tráfico de droga mundial. En México, Guzmán expandió su control en los puertos del Atlántico y del Pacífico. También el control en los pueblos de las fronteras, no solo entre México y Estados Unidos, sino también en la de México-Guatemala, y sus miembros se infiltraron en todos los países de Centroamérica incluyendo Panamá. En los países de la región, los miembros del cartel transportaban la droga en cargamentos de camiones y contenedores, por vía terrestre.

Algunos de estos países también fueron utilizados para establecer pistas de aterrizaje clandestinas para avionetas pequeñas que transportaban la droga.

Desde la década del 90, se tiene conocimiento en Panamá de la existencia dee sas pistas clandestinas. En 2003, el entonces fiscal de drogas Patricio Candanedo confirmó el hecho y agregó que las costas desde San Carlos hasta Coclé eran utilizadas por los carteles para ocultar alijos de droga con la participación de mexicanos.

Las pistas de aterrizaje, según la Fiscalía de Drogas consultada por este diario, se ubican en Penonomé, Tonosí (Los Santos), Punta Mala (Pedasí), Farallón (Río Hato), Parita (Herrera) y Horconcitos (Chiriquí) desde donde la droga se llevaba por aire hasta Guatemala. Estos tramos, en algún momento estuvieron habilitados para el tráfico, pero ya no se utilizan, dicen.

Algunas de estas pistas datan de la Primera Guerra Mundial, cuando se usaban para ejercicios militares. Después quedaron en desuso hasta que se retomaron las actividades de carácter ilícito.

‘Las pistas clandestinas que pueden estar en uso actualmente estarían en territorios privados', explica la Fiscalía de Drogas panameña.

La forma de trasiego ha evolucionado. La técnica de las mulas y los articulados sigue vigente, según una fuente oficial consultada. Sin embargo, la más utilizada en nuestros días es el doble fondo. Producto de las grandes incautaciones de droga, los narcotraficantes han optado por enviar menos kilos en cada cargamento, lo que comúnmente se conoce como ‘pitufeo'.

Los narcotraficantes también se hacen pasar por viajeros y llevan sus maletas cargadas de droga en los buses que viajan de Panamá a Guabito, en Chiriquí. Una vez ahí, se encuentran con relevos que continúan la ruta hacia el norte. Los carteles actúan en ‘células' de transporte.

ALIANZAS ESTRATÉGICAS

Colombianos y mexicanos idearon nuevas formas para el tráfico de estupefacientes, como la construcción de semi sumergibles capaces de transportar hasta seis toneladas de droga.

El cartel de Sinaloa, según el documento que reposa en la Corte de Nueva York, no solo se suplía de los productores de pasta de cocaína de Colombia. Guzmán introdujo a los miembros de su cartel en Suramérica, en países como Ecuador y Venezuela, para negociar directamente con los traficantes y productores de la cadena. Esto lo evidencia Estados unidos con un cargamento de doce toneladas en un buque de pesca y con la captura de un semi sumergible en el Pacífico este.

También ‘diversificó' el ilícito negocio. No solo traficó heroína, cocaína y mariguana, sino que, a partir del año 2000, introdujo al mercado las metanfetaminas cuya materia prima la obtenía de Asia, África e India.

CORRUPCIÓN A OFICIALES

Guzmán Loera tuvo éxito en el transporte internacional de estas sustancias cuando se robusteció en México. Un método casi infalible para el narcotraficante -según la fiscalía norteamerican- consistía en corromper oficiales de todo nivel, municipal, federal, nacional y de los gobiernos extranjeros, a quienes les pagaba en efectivo sumas que les permitían transportar libremente toneladas de droga desde Suramérica a Estados Unidos.

Los pagos garantizaban al cartel el transporte seguro de la mercancía escoltados por las autoridades policiales en todo el trayecto. Estas coimas también garantizaban a los miembros del cartel moverse en los países sin ser arrestados por la Policía de cada zona y pasar el cargamento hacia México.

Otro método frecuentemente utilizado por Guzmán para mantener control era la amenaza y la fuerza bruta.

LA TRAICIÓN SE PAGA

Guzmán ejerció violencia para castigar la deslealtad y hacer cumplir la disciplina entre los miembros del cartel. Guzmán y el cartel de Sinaloa tenían un verdadero ejército listos para la guerra con los competidores y cualquier persona que consideraran traidor. Los guardias armados estaban encargados de la protección personal de Guzmán. Además de su cuadro de seguridad, era conocido que el propio Guzmán llevaba un AK-47 bañado en oro y una pistola de .45 mm con incrustaciones de diamante. Guzmán también empleaba "sicarios", o "asesinos a sueldo" que ejecutaban a sus ordenes actos de terrible violencia, incluidos asesinatos, agresiones, secuestros y torturas, para consolidar su régimen de terror y hacerse fuerte ante sus potenciales rivales. Cientos de sicarios se encargaban de silenciar a posibles delatores y tomar represalias contra cualquiera que asistiera a las autoridades policiales contra los intereses de Sinaloa.

Desde su segunda captura, en 2016, Guzmán luchó vigorosamente contra su extradición a los Estados Unidos, hasta que el 19 de enero de 2017, un día antes del cambio de mando en Washington, el gobierno mexicano lo subió a un avión bajo el control de la Agencia Antidrogas (DEA), para enfrentar sus cargos.