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18 de Oct de 2019

Nacional

Se gradúan más de cien jóvenes de alto riesgo

Se trata de personas muy vulnerables que viven en barrios de alto riesgo, desertores por múltiples razones, pero que decidieron regresar a los estudios

Los jóvenes provienen de diferentes comunidades, algunos estudiaron por módulos y lograron su título.

Esta semana, el Centro Básico Laboral de San Miguelito, con apoyo de la Fundación Jesús Luz de Oportunidades, graduó a 130 jóvenes y adultos que por alguna razón no culminaron sus estudios de primer y segundo ciclo. Es la quinta promoción que opta por la educación como medio para cambiar de vida.

Se trata de personas muy vulnerables que viven en barrios de alto riesgo, desertores por múltiples razones, pero que decidieron regresar a los estudios.

LA EDUCACIÓN COMO APUESTA

La Fundación Jesús Luz de Oportunidades

Organización sin fines de lucro formada por empresarios y profesionales que trabaja en la resocialización de jóvenes.

En cinco años, más de 500 jóvenes se beneficiaron con estudios o trabajo del programa de integración.

El Ministerio de Seguridad apoya en esta tarea a través de útiles escolares, capacitaciones, docentes y dando las validaciones a los diplomas con el Ministerio de Educación.

Debajo de la toga del estudiante Calletano se ven puros tatuajes y cicatrices de bala. El graduando pronunció unas breves palabras ante los presentes en la ceremonia el miércoles 20 de diciembre. ‘Si Jesús viene de Nazareth, yo vengo de El Chorrillo', exclamaba orgulloso de su triunfo. Dejó atrás aquellos años como pandillero, tiempos tormentosos y violentos.

Vestidos de azul eléctrico, los graduandos encontraron en el estudio una forma de romper ese círculo vicioso. Hoy son hombres y mujeres que con mucho esfuerzo lograron un título de bachiller o de primer y segundo ciclo de secundaria.

Calletano trabaja para la Fundación Jesús Luz y Oportunidades. Se dedica a repartir 500 comidas diarias a moradores de El Chorrillo, Santa Ana y otras zonas rojas. La Fundación vio en él un canal para hacer llegar los alimentos a estas personas de escasos recursos que viven en sitios violentos porque lo conocen, ‘lo dejan pasar, ya saben quién es, explicó Rafael Ceballos integrante de la Fundación'.

El programa se inició por petición de algunos moradores de alto riesgo en San Felipe, y luego amplió el horizonte a El Chorrillo, San Miguelito y otros barrios.

‘Desde hace cinco años, la Fundación ha logrado graduar a más de trescientos estudiantes y beneficiar con el programa a quinientas personas. Ésto último se traduce en ubicarlos en empleos estables. Este año nos costó como $19 mil dólares la parte educativa del programa, sin contar la inserción laboral o la comida', indicó Ceballos.

Un promedio de 19 muchachos al mes logran conseguir un trabajo en hoteles, restaurantes, supermercados, bodegas, etc., gracias al apoyo de 127 empresas que han abierto sus puertas a estas personas dejnado a un lado el miedo y los estigmas. Hoy son jóvenes que se ganan la vida honradamente, se ocupan y crecen emocional y profesionalmente.